Dosis Futbolera
·15 de mayo de 2026
Arde Troya, arde

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·15 de mayo de 2026

Hay noches en las que el fútbol deja de ser fútbol. La del jueves en el Bernabéu fue una de ellas.
Kylian Mbappé salió al terreno de juego en el minuto 69 ante el Real Oviedo y recibió una de las silbatinas más ensordecedoras de la temporada. No era un partido cualquiera. Era un juicio. Y el veredicto de la grada fue inapelable.
Lo que vino después encendió la noche definitivamente. Mbappé fue directo en zona mixta: «Estoy al cien por cien. No he jugado porque soy el cuarto delantero de la plantilla según el míster.» Arbeloa respondió en rueda de prensa sin dar su brazo a torcer: «Yo decido quién juega mientras esté sentado en esta silla, y me da igual quién no esté de acuerdo, se llame como se llame.»
Guerra abierta. En público. Delante de toda España.
Pero quien crea que esto es nuevo, no ha prestado atención a los últimos meses. La temporada del Real Madrid es un catálogo de desastres. Todo comenzó en el Clásico de octubre de 2025, cuando Xabi Alonso sustituyó a Vinicius Juniory el brasileño se fue al banquillo haciendo aspavientos. El club no le abrió expediente. Esa decisión le quitó toda autoridad al técnico y el vestuario lo notó de inmediato. El 12 de enero, el club hizo oficial el despido de Alonso tras 233 días. Al salir, el técnico no se guardó nada: «No sabía que venía a entrenar a una guardería.»
Lo que vino después fue peor. Rüdiger abofeteó a Carreras tras un entrenamiento. Mbappé viajó a Italia de vacaciones con su pareja mientras se recuperaba de una lesión, perdiendo el Clásico por el camino. El capítulo más oscuro llegó el 6 de mayo: Valverde y Tchouameni se pelearon en Valdebebas. El uruguayo se golpeó la cabeza contra un banquillo, perdió el conocimiento y salió en silla de ruedas. El club multó a ambos con 500.000 euros, la sanción individual más alta en la historia del Real Madrid.
Ante todo esto, Florentino Pérez convocó una rueda esperpéntica de prensa el viernes. No dio explicaciones. Anunció elecciones.
Y entonces llegó la contradicción más brutal de la noche. Antes de que comenzara el partido ante el Oviedo, varios aficionados desplegaron pancartas en los saques de esquina. La primera decía «Florentino vete ya«. La segunda, «Florentino culpable«. Una tercera, «Dimita, Florentino«, fue retirada antes de desplegarse. El personal de seguridad intervino para retirarlas. Un joven aficionado con camiseta del Real Madrid intentó resistirse y fue reducido por los agentes.
El presidente que el viernes llamó a los socios a las urnas para «darles voz» ordenó el mismo fin de semana retirar sus pancartas.
Los problemas del Real Madrid no los ha creado la prensa. No los va a resolver una convocatoria electoral a contrarreloj. Están en el vestuario, en el banquillo, en el palco y en las gradas.
Troya lleva meses ardiendo. Anoche, las llamas se vieron desde toda España.







































