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·22 de enero de 2026
Athletico Paranaense: asentarse en el Brasileirao después del tropiezo del centenario

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El Club Athletico Paranaense está de vuelta en el Brasileirão, aunque no sin sufrimiento. Los rojinegros gozaban de una de sus mejores etapas en la historia del club: dos campeonatos de Copa Sudamericana y una final de Libertadores en los últimos ocho años. Pero en 2024, justo el año de celebración de su centenario, perdió la categoría en la última jornada. Así fue como en el año 101 tras su fundación, el club de Paraná jugó en segunda división. Ha sido cosa de un año su periplo en la B, pero no sin sufrimiento. Tres entrenadores y una racha de cinco victorias consecutivas en las últimas jornadas les aupó al ascenso, posición que vieron de lejos todo el campeonato.

En 1924 nació Club Athletico Paranaense fruto de la fusión de los dos clubes rivales de la ciudad de Curitiba, el Internacional Futebol Clube y el América Paraná. Su objetivo estaba claro, dominar y ser el mejor equipo del estado de Paraná. Adoptaron los colores rojo y negro y pronto empezarían su legado. Un año tras su fundación ganarían su primer torneo estatal y empezarían su rivalidad con el Coritiba. En 1949, después de mantener su dominio regional, se ganarían el apodo de Furacão (Huracanes) por su racha de 11 victorias consecutivas, metiendo más de 50 goles. También tendrían momentos bajos, como su descenso a Segunda Paranaense en los sesenta. Rápido salieron con la ayuda de dos campeones del mundo como Djalma Santos y Bellini.
Con crisis económicas y deportivas pasaron décadas de pocas victorias y mucho distanciamiento con su clásico rival. Malos resultados en los torneos regionales de Paraná e incluso descensos a Serie B en los 90. El momento más bajo fue el 1-5 que le endosó Coritiba en su casa, el Arena da Baixada. También sirvió de punto de inflexión, una nueva directiva lanzó el proyecto ‘Athlético Total’ que prometió llevar al club al siguiente nivel. Al año siguiente salieron campeones de Serie B y seis temporadas después alzaron el Brasileirao. A pesar de su descenso 2011, el continente vería al Furacão levantar dos Sudamericanas y llegar a la final de una Libertadores, justo antes de descender nuevamente. Un equipo de luces y sombras, cuya tónica habitual es la irregularidad.

Los rojinegros están de vuelta en la Primera División del fútbol brasileño un año después. Para conseguir esta hazaña, fueron necesarios tres entrenadores diferentes, una pulcra racha final para hacerse con los 15 últimos puntos del campeonato y el sufrimiento constante de su afición, la Torcida Rubro-Negra paranaense. En las cinco primeras jornadas fue un habitual de la zona de ascenso, pero tras salir de los puestos verdes no volvería a entrar entre los cuatro primeros hasta la jornada 29, donde se mantuvo dos partidos más.
A falta de cinco encuentros ocupaban la octava posición de la Serie B. El ascenso no era imposible, pero no era una situación ideal ni lo que hubiesen esperado a principio del curso. Pero un empate ante Coritiba en la jornada 33 fue un punto de despegue. A partir de ese encuentro, hicieron pleno de victorias para acabar segundos, solo por detrás de su mayor rival. Se caracterizaron por una defensa férrea en el último tramo de la campaña, aunque no fue la tónica de la temporada, y fueron el equipo más goleador del campeonato. El colombiano Viveros con nueve tantos y Renan Peixoto con ocho fueron los máximos artilleros del equipo dirigido por Odair Hellmann.
Athletico Paranaense es un equipo de poco nombre y mucha disciplina. No tiene un solo “estilo puro”: puede jugar de forma intensa y ofensiva cuando tiene recursos, o más conservadora y ordenada cuando el rival lo exige. Esa flexibilidad táctica, a veces por necesidad, otras por elección, es un sello de su juego reciente. Con rivales grandes suele esperar atrás, pero por norma general trata de proponer su fútbol de carrileros largos en ese, ya característico, 3-4-3 de Odair Hellmann.
Por nombre, hay dos cracks que sobresalen por encima del resto: Alan Kardec y Giuliano. Dos jugadores con pasado en ligas de segundo nivel europeas, de mucho talento, pero ya veteranos. Suelen ser soluciones para segundos tiempos, más que habituales del once titular. El nombre clave del sistema del Furacão es Bruno Zapelli, un joven mediapunta argentino que, llevado a la base, es la batuta de los rojinegros. Otros nombres importantes son el portero Santos, el central Léo Pelé, el lateral zurdo Lucas Esquivel, el nuevo fichaje de la medular Jádson, los colombianos Viveros y Mendoza y el delantero Luiz Fernando.
Once tipo (3-4-3) : Santos; Léo Pelé, Terán, Benavídez; Esquivel, Jádson, Zapelli, Mendoza; Luiz Fernando, Julimar, Viveros.

Si hay algo que ha quedado claro en la historia del Furacão, es que es impredecible. Son un club irregular a más no poder. Dentro de estos claroscuros encontramos una tónica: después de ascender suelen ser un equipo competitivo tanto a nivel nacional como a nivel continental. Aunque no es una fórmula matemática, si consiguen mantener el buen ritmo y la competitividad de las últimas jornadas de la Serie B, el equipo de Hellmann se volverá a consolidar en el Brasileirao. Una plantilla bien confeccionada, con fichajes interesantes y dos jugones en el centro del campo como Zapelli y Jádson darán mucha pelea en el curso 2026.







































