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·9 de febrero de 2026

Balance final: el City destroza las opciones del Liverpool en Champions

Imagen del artículo:Balance final: el City destroza las opciones del Liverpool en Champions

Liverpool 1 – 2 Manchester City – Autopsia de la Premier League

Tras una semana que insinuó resurgimiento y dinamismo, el Liverpool fue devuelto bruscamente a la realidad bajo las luces de Anfield. No fue un desplome nacido del caos o la cobardía, sino de la duda, una mala gestión del partido y la ya familiar incapacidad para cerrar los encuentros cuando el momento exige ser implacable. Ante un Manchester City que ya no está en su punto más imperial, el Liverpool aun así encontró la manera de perder un partido que por fin había inclinado a su favor.

El once inicial

Liverpool XI


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• PT – Alisson Becker

• LD – Dominik Szoboszlai

• DC – Ibrahima Konaté

• DC – Virgil van Dijk (c)

• LI – Milos Kerkez

• MC – Alexis Mac Allister

• MC – Ryan Gravenberch

• ED – Mohamed Salah

• MP – Florian Wirtz

• EI – Cody Gakpo

• DC – Hugo Ekitike

Suplentes utilizados

Curtis Jones → Cody Gakpo (85’)

Federico Chiesa → Milos Kerkez (94’)

Goles

Liverpool 1–0 Manchester City – Dominik Szoboszlai (Tiro libre) – 74’

Liverpool 1–1 Manchester City – Bernardo Silva (Erling Haaland) – 84’

Liverpool 1–2 Manchester City – Erling Haaland (Penalti) – 92’

Tarjeta roja:

Dominik Szoboszlai – 90+10’

Estadísticas del partido

• Posesión – Liverpool 47% | Man City 53%

• xG – Liverpool 1.21 | Man City 2.75

• Tiros totales – Liverpool 15 | Man City 17

• Tiros a puerta – Liverpool 4 | Man City 7

• Faltas – Liverpool 13 | Man City 16

• Córners – Liverpool 5 | Man City 4

Primer tiempo

La primera mitad se desarrolló exactamente como se esperaba: el City dominando territorio y posesión, el Liverpool compacto y reactivo. El equipo de Pep Guardiola buscó sobrecargar las bandas y fijar el improvisado costado derecho del Liverpool, mientras los locales se conformaban con absorber la presión y salir cuando el espacio lo permitía.

Defensivamente, el Liverpool estuvo en gran medida controlado. Konaté fue agresivo y autoritario, Van Dijk dirigió la línea con inteligencia y Szoboszlai mostró una disciplina notable como lateral derecho. El City generó momentos, pero pocas ocasiones claras, con Alisson atento cuando fue necesario.

En ataque, al Liverpool le faltó fluidez. Wirtz estuvo a menudo rodeado, Salah aislado y Ekitike obligado a perseguir causas perdidas. El plan era claramente mantenerse vivo, mantener la estructura y crecer en el partido, una estrategia que funcionó, pero solo hasta cierto punto.

Segundo tiempo

La segunda mitad trajo creencia, urgencia y, finalmente, recompensa. El Liverpool presionó más arriba, interrumpió el ritmo del City y empezó a ganar segundas jugadas con mayor convicción. Szoboszlai, ya no tan hundido, comenzó a dar pasos hacia los espacios del mediocampo y a dictar momentos.

El gol llegó de forma espectacular. Un tiro libre lejano, golpeado con veneno y precisión, reventó el poste y entró para darle la ventaja al Liverpool. En ese momento, Anfield esperaba control. Lo que siguió, en cambio, fue vacilación.

En lugar de consolidar, el Liverpool se echó atrás. El City lo percibió de inmediato. El empate de Bernardo Silva llegó por un momento de desconcentración, con el Liverpool incapaz de ganar el primer duelo o proteger la segunda jugada. La presión aumentó, los cambios se retrasaron y el partido se diluyó.

El momento decisivo llegó en el tiempo añadido. Una entrada imprudente de Alisson regaló un penalti al City, que Haaland convirtió con frialdad. La roja tardía a Szoboszlai —dura y polémica— fue una amarga posdata en una noche que ya se había escapado, mientras los Reds evitaron el 1-3 gracias a la intervención del VAR.

Reflexiones finales

Fue una actuación que mereció más que nada, y precisamente por eso duele. El Liverpool defendió bien, compitió con valentía y produjo un momento de brillantez digno de ganar el partido. Pero, una vez más, la incapacidad para gestionar los minutos finales resultó fatal.

El control del juego no es solo posesión; es timing, sustituciones y disciplina emocional. El Liverpool tenía al City donde lo quería y no actuó con decisión. El banquillo ofreció poca intervención y el liderazgo desde la banda se sintió pasivo cuando hacía falta claridad.

Szoboszlai estuvo sobresaliente, Konaté poderoso y Van Dijk sólido, pero el fútbol es implacable. Si no cierras los partidos a este nivel, te castigan.

Esta derrota no acaba con la temporada del Liverpool, pero refuerza la incómoda verdad de que el progreso sigue siendo frágil. Los grandes momentos requieren convicción. El Liverpool tuvo el momento y lo dejó escapar.

Predicción de Steven Smith antes del partido:

Liverpool 2 – 1 Manchester City

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 en este enlace.

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