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·31 de julio de 2026
Barcelona, bajo investigación por el caso Julián Álvarez; la RFEF abre expediente disciplinario

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·31 de julio de 2026

El conflicto entre el Atlético de Madrid y el Barcelona por el futuro de Julián Álvarez dio un nuevo giro. La Real Federación Española de Futbol (RFEF) inició un procedimiento disciplinario extraordinario contra el conjunto blaugrana para investigar los presuntos contactos con el delantero argentino cuando aún tiene contrato vigente con el club rojiblanco.
El Comité de Disciplina de la RFEF acordó este jueves iniciar un procedimiento disciplinario extraordinario tras analizar la denuncia presentada por el Atlético de Madrid.
Como parte del proceso, el organismo designó a un instructor que será el encargado de reunir la información y determinar si existió una posible infracción al reglamento.
El Barcelona ya fue notificado de la apertura del expediente y contará con un plazo para presentar alegaciones, además de ejercer su derecho de audiencia durante la investigación.
La denuncia fue presentada por el Atlético de Madrid el pasado 30 de junio, al considerar que el Barcelona sostuvo conversaciones con Julián Álvarez mientras el futbolista mantiene un contrato vigente hasta 2030.
El consejero delegado del club rojiblanco, Miguel Ángel Gil Marín, acusó al conjunto catalán de negociar con un jugador protegido por la normativa de la FIFA, situación que, de comprobarse, podría derivar en sanciones deportivas.
El delantero argentino, de 26 años, todavía se encuentra dentro del llamado periodo protegido, ya que firmó con el Atlético hace dos temporadas tras su llegada procedente del Manchester City.
El interés del Barcelona por Julián Álvarez se hizo público desde finales de mayo.
Según diversas versiones, el conjunto blaugrana presentó una oferta cercana a los 100 millones de euros, propuesta que fue rechazada por el Atlético, que reiteró en distintas ocasiones que el atacante no estaba en venta.
La directiva rojiblanca recordó además que el contrato del campeón del mundo contempla una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.
Posteriormente, el propio Julián declaró durante el Mundial 2026 que consideraba que «lo mejor para todos es una transferencia», aunque evitó mencionar al Barcelona de forma directa.
La tensión aumentó cuando el presidente del Barcelona, Joan Laporta, reconoció públicamente el interés del club por el delantero argentino.
El dirigente confirmó que el entrenador Hansi Flick había solicitado su fichaje y aseguró que la propuesta presentada al Atlético era «muy importante», aunque aclaró que no permanecería vigente de manera indefinida.
Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata de Miguel Ángel Gil Marín, quien reiteró que el Atlético no negociaría la salida del futbolista «ni por 100, 150 o 200 millones de euros».
El Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA contempla sanciones para los clubes que induzcan a un futbolista a romper un contrato durante el periodo protegido.
Si la investigación concluye que el Barcelona incurrió en esa conducta, la institución podría recibir una prohibición para inscribir jugadores durante dos mercados de fichajes consecutivos, además de otras posibles medidas disciplinarias contempladas en la normativa.
La apertura del expediente no representa una sanción inmediata para el Barcelona, sino el inicio de un procedimiento en el que ambas partes podrán presentar pruebas y argumentos.
Será el Comité de Disciplina de la RFEF el encargado de determinar si existieron contactos irregulares y si estos vulneraron las normas establecidas por la FIFA y la propia federación española.
Mientras tanto, el futuro de Julián Álvarez continúa siendo uno de los temas más polémicos del mercado de fichajes, con el Atlético de Madrid decidido a retener a su principal figura y el Barcelona bajo el escrutinio de las autoridades deportivas.







































