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·21 de junio de 2026
Bélgica - Irán | Obligados a ganar

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·21 de junio de 2026

Sobre el papel, Bélgica vuelve a llegar como favorita, pero el empate ante Egipto en el debut, ha aumentado la presión sobre los de Rudi García. 'Los Diablos Rojos' necesitan una victoria para confirmar que siguen siendo uno de los grandes nombres del grupo y evitar que la última jornada se convierta en una final incómoda. Enfrente aparece Irán, que también sumó un punto en su estreno tras empatar ante Nueva Zelanda y que llega con una mezcla peligrosa de resistencia, necesidad y motivación emocional.
El encuentro enfrenta dos planes muy diferentes. Bélgica intentará mandar desde la posesión, instalarse en el campo rival y activar a Kevin de Bruyne entre líneas para encontrar ventajas cerca del área. Irán, en cambio, buscará sobrevivir desde el orden, cerrar espacios por dentro y aprovechar cada transición para castigar una de las grandes dudas belgas: el repliegue defensivo.
La selección belga afronta este partido con la obligación de mejorar la imagen del debut. Ante Egipto, le costó encontrar ritmo, profundidad y claridad en los últimos metros, hasta que la entrada de Romelu Lukaku cambió el partido y terminó forzando el empate. La conclusión fue clara: Bélgica tiene talento, pero necesita más agresividad ofensiva para que su dominio con el balón no se quede en posesiones largas sin daño real.

Lukaku en una sesión de gimnasio con Bélgica | Fuente: Selección de Bélgica
La baja de Jeremy Doku condiciona mucho el plan. Sin su desborde en banda, Bélgica pierde una de sus armas más verticales y deberá encontrar otras vías para romper el bloque iraní. Trossard puede asumir más peso en los costados, De Ketelaere tendrá que fijar mejor a los centrales y De Bruyne volverá a ser el gran termómetro del equipo. Si el mediocampista consigue recibir con tiempo y girarse cerca de la frontal, Bélgica tendrá muchas opciones de llevarse el partido.
La duda vuelve a estar atrás. Meunier, Ngoy, Mechele y Castagne o De Cuyper deberán vigilar muy bien las pérdidas, porque Irán no necesita demasiada posesión para sentirse cómodo. Bélgica puede dominar, pero si se parte demasiado, el partido puede entrar justo en el escenario que más favorece a los asiáticos.
Irán llega al segundo partido con un punto, pero también con la sensación de haber demostrado carácter. Ante Nueva Zelanda tuvo que remar dos veces contra el marcador y acabó encontrando premio gracias a su capacidad para competir hasta el final. Esa resiliencia puede ser una de sus grandes armas frente a una Bélgica obligada a proponer y expuesta a la ansiedad si el gol tarda en llegar.

Ezatolahi en disputa del balón ante Nueva Zelanda | Fuente: FIFA World Cup
El equipo de Amir Ghalenoei se siente cómodo defendiendo en bloque, acumulando jugadores por dentro y obligando al rival a circular por fuera. La prioridad será reducir el espacio de Kevin de Bruyne, evitar recepciones limpias entre líneas y proteger a Beiranvand con un bloque muy junto. A partir de ahí, Irán buscará correr con Mohebi, Ghayedi o Rezaeian, además de encontrar a Mehdi Taremi, su capitán y principal referencia ofensiva.
El contexto tampoco es menor. La selección iraní ha vivido una preparación marcada por los problemas logísticos y los viajes entre México y Estados Unidos, algo que puede afectar físicamente, pero también alimentar el componente emocional del grupo. Ante Bélgica, Irán no parte como favorita, pero tiene argumentos para incomodar: balón parado, ataques directos, disciplina táctica y un Taremi capaz de convertir media ocasión en peligro real.
Bélgica: Courtois; Meunier, Ngoy, Mechele, Castagne; Onana, Tielemans; Trossard, De Bruyne, Fernández-Pardo; De Ketelaere.
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