Un 10 Puro
·30 de agosto de 2026
Bellingham sopla y el Real Madrid vuela: de empinar el codo a triturar al Málaga

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·30 de agosto de 2026

El pasado mes de enero, con el Real Madrid en la mitad de la cuesta abajo en la rodada del curso 25-26, Jude Bellingham le marcó un gol al Mónaco y lo celebró empinando el codo, criticando la rumorología que le acusaba de estar más pendiente de la noche que del fútbol. La realidad es que desde ese momento, el inglés ha ido subiendo el nivel hasta ser la mejor versión de Jude que se recuerda desde que viste de blanco.
Gol y medio (provocó el tanto en propia meta de Herrero, guardameta rival) y un tiro al palo ante el Málaga y, sobre todo, la sensación de que cuando Bellingham 'sopla', el Real Madrid vuela. Es, sin discusión, el turbo de los de Mourinho en este inicio de temporada. Así que como tuvo un primer tiempo sensacional, los blancos trituraron al Málaga (4-0) y suman su tercer triunfo en tres partidos. Bellingham extendió su brazos y el madridismo se arrodilló ante su Brummie Redentor.
Y eso que el Málaga dejó unos primeros dieciocho minutos que sorprendieron a todos. Un equipo de chavales con desparpajo, que no se dejaron intimidar por el escenario ni por el rival, pero que se derrumbó un cuarto de hora cuando encajó el primer gol. Y así, en once minutos, se llevó tres y todas sus opciones de puntuar en La Castellana. Luego recuperaron el aliento (disparo de Chupe al poste), pero ya era tarde. Y la Primera División no espera.
Mourinho metió cuatro cambios respecto al partido ante la Real, y pese al triunfo quedó claro que con Bernardo y Guler (salió en el 87' y marcó), los blancos juegan mejor. Camavinga ("es como Laudrup, las pasa sin mirar", decía un amigo entre risas) y Brahim son otra cosa, más físicos, pero el Madrid pierde seda y control. Pero con Bellingham a ese nivel y con Mbappé decidido a dedicarle todos los goles del mundo a Ester Expósito (¡que no se nos desenamore!) la vida para Mourinho está siendo tranquila.
Pero el entrenador blanco tiene tajo. Porque Vinicius volvió a vivir otro partido más en las tinieblas, ni siquiera cuando el partido estaba decidido. Sí, marcó ante la Real, se llevó el achuchón de ese pérfido ser de Setúbal, pero es que este Vinicius no es Vinicius, y no solo por ese rostro umtitiano. No desborda, no tiene mordiente, no parece tener velocidad (y lleva ya tres semanas entrenando) y además sus compañeros no terminan de encontrarle como antaño.
En el alergue, aprovechó un caramelo de Guler para darle el pase de la muerte al turco y redondear el marcador, pero no. No pita. Tal vez él sea el más damnificado (con un Yan Diomandé que no huele la titularidad y que el rato que jugó fue anodino) de la llegada de Mourinho al banquillo blanco, hasta que empiecen ajustarse las piezas. O no. Lo veremos el próximo viernes ante el Betis, en Heliópolis.


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