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·16 de junio de 2026
Bielsa tampoco pudo darle el primer triunfo a Sudamérica: Uruguay 1 Arabia Saudita 1 (Videos de los goles)

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Uruguay evitó una derrota que habría tenido consecuencias importantes en el desarrollo del Grupo H, aunque el empate 1-1 frente a Arabia Saudita dejó más interrogantes que certezas sobre el verdadero nivel de la selección dirigida por Marcelo Bielsa. La Celeste, dominadora de la posesión durante buena parte del encuentro pero notablemente ineficaz en los metros finales, necesitó una reacción tardía para rescatar un punto que parecía escaparse. Al Amri adelantó al conjunto saudí a los 41 minutos del primer tiempo, mientras que Maxi Araújo estableció la igualdad definitiva a los 80 minutos, coronando una segunda mitad de asedio uruguayo en la que el arquero Mohammed Al Owais se convirtió en la gran figura de la jornada en Miami.
La primera fecha dejó un escenario tan inesperado como fascinante. El sorprendente empate sin goles entre España y Cabo Verde ya había alterado cualquier previsión inicial, y la sufrida igualdad de Uruguay terminó de convertir al Grupo H en uno de los más impredecibles del Mundial. No necesariamente por la calidad exhibida por sus integrantes, sino por la capacidad que han tenido los equipos considerados menores para desafiar las jerarquías establecidas. Tras los resultados de esta jornada, la clasificación permanece completamente abierta y la sensación es que nadie ha conseguido imponer todavía una verdadera candidatura.
Si la actuación española había generado decepción por la falta de creatividad y recursos ofensivos, la imagen que ofreció Uruguay durante gran parte del partido fue incluso más preocupante. Durante más de una hora, el conjunto sudamericano se mostró desconectado, falto de intensidad y sin respuestas frente a una Arabia Saudita que interpretó mejor las necesidades del encuentro. De hecho, los saudíes mantuvieron la ventaja hasta los minutos finales, obligando a Bielsa a modificar estructuras y nombres para evitar un resultado que habría sido un duro golpe.
Sobre el papel, Uruguay llegaba como claro favorito. Sin embargo, este Mundial está demostrando con insistencia que las diferencias históricas, el valor de mercado o la reputación de las plantillas pesan mucho menos cuando el balón empieza a rodar. Y el encuentro lo evidenció desde los primeros minutos. Lejos de la presión agresiva y del ritmo vertiginoso que suelen caracterizar a los equipos de Bielsa, la Celeste se mostró pasiva, permitiendo que Arabia Saudita administrara la posesión con una tranquilidad inesperada.
Aunque Maxi Araújo protagonizó una aproximación peligrosa apenas transcurridos cuatro minutos, aquella acción resultó ser una excepción en un inicio dominado por los asiáticos. Sin generar demasiadas ocasiones claras, Arabia Saudita logró algo quizás más importante: controlar el ritmo emocional del partido. Mientras Uruguay esperaba una reacción de sus principales figuras, especialmente de Federico Valverde, los dirigidos por Georgios Donis asumían la iniciativa con una propuesta sencilla pero efectiva.
La mejor ocasión uruguaya de la primera mitad llegó mediante un remate de Fede Viñas que encontró una extraordinaria respuesta de Mohammed Al Owais. El guardameta saudí, recordado por su destacada actuación en el Mundial de Catar y especialmente por la histórica victoria frente a Argentina, comenzó allí una tarde memorable que terminaría siendo decisiva para el resultado final.
Mientras tanto, Arabia Saudita seguía creciendo en confianza. Una advertencia llegó a través de una acción de balón detenido cuando Al Amri conectó un remate que obligó a Fernando Muslera a realizar una intervención brillante. Aquella jugada anticipó una de las principales debilidades uruguayas durante el encuentro: la vulnerabilidad en las acciones a pelota parada. La ausencia de Ronald Araújo, una de las grandes referencias defensivas del equipo, se hizo sentir más de lo esperado.
Y precisamente desde esa vía llegó la apertura del marcador. Poco antes del descanso, un nuevo córner encontró primero el cabezazo de Kanno, bien respondido por Muslera, aunque el arquero no logró controlar el rebote. Atento y oportuno, Al Amri apareció para empujar el balón al fondo de la red y establecer el 1-0. Gol que podemos ver gracias a la gentieza de Sport Center
Más allá de la jugada puntual, el gol reflejaba con justicia lo que se había visto en el terreno de juego. Arabia Saudita estaba compitiendo mejor y Uruguay no encontraba argumentos futbolísticos para cuestionar esa superioridad.

La reacción uruguaya era una obligación y Bielsa lo entendió de inmediato. El técnico argentino movió piezas durante el entretiempo e introdujo modificaciones tanto individuales como estructurales. Los ingresos de Canobbio y Sanabria, junto con el cambio de esquema desde un 4-4-2 hacia un 4-3-3 más agresivo, transformaron significativamente el comportamiento del equipo.
Los efectos fueron inmediatos. Apenas comenzada la segunda mitad, Fede Viñas estuvo cerca del empate con un cabezazo tras un centro de Canobbio. Poco después, Valverde protagonizó una incursión peligrosa dentro del área que no logró finalizar correctamente. Uruguay había recuperado intensidad, velocidad y determinación. La presión se instaló en campo rival y Arabia Saudita comenzó a retroceder cada vez más cerca de su portería.
Con el paso de los minutos también apareció la mejor versión de Valverde, cuya influencia había sido prácticamente nula durante la primera mitad. A su alrededor crecieron las prestaciones colectivas y el partido pasó a disputarse casi exclusivamente en territorio saudí. Manuel Ugarte estuvo cerca de igualar con un potente disparo desde fuera del área que se estrelló en el poste, una acción que reflejaba el creciente dominio celeste.
La resistencia saudí parecía destinada a quebrarse. Sin embargo, cada ataque uruguayo encontraba la misma respuesta: Mohammed Al Owais. El arquero sostuvo a su selección con seguridad, reflejos y personalidad, convirtiéndose en el principal responsable de que la ventaja se mantuviera durante tanto tiempo. Una falta ejecutada por Valverde obligó nuevamente al guardameta a intervenir con solvencia mientras el asedio sudamericano se hacía cada vez más intenso.
Finalmente, la insistencia encontró recompensa en el minuto 80. Tras un cabezazo de Fede Viñas que Al Owais logró rechazar, Maxi Araújo apareció oportunamente para capturar el rebote y establecer el 1-1.
El empate hacía justicia al desarrollo de una segunda mitad dominada ampliamente por Uruguay, aunque también evidenciaba el enorme desgaste que había necesitado para corregir sus errores iniciales.
Los minutos finales mantuvieron la misma dinámica. Uruguay buscó con insistencia el gol de la victoria, pero volvió a encontrarse con un Al Owais monumental. La intervención más espectacular llegó tras un potente remate de Valverde que parecía destinado a convertirse en el 2-1. El arquero saudí volvió a responder y terminó asegurando un punto de enorme valor para su selección.
Al final, el empate deja sensaciones encontradas. Uruguay reaccionó a tiempo y evitó una derrota preocupante, pero también exhibió carencias que generan dudas de cara a los próximos compromisos. Arabia Saudita, por su parte, confirmó que está dispuesta a desafiar cualquier pronóstico y que posee herramientas competitivas para complicar a rivales teóricamente superiores. Mientras tanto, el Grupo H permanece exactamente donde comenzó: abierto, imprevisible y convertido en uno de los focos de mayor incertidumbre de este Mundial.
/por Tadeo Mateluna, corresponsal en Uruguay. Fotos: selecciónes de Uruguay y Arabia Saudita. Videos: Sport Center
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