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·22 de septiembre de 2026

Bisseck: «Inter, increíble; PSG, pesadilla; Mundial con Alemania»

Imagen del artículo:Bisseck: «Inter, increíble; PSG, pesadilla; Mundial con Alemania»

Bisseck, el defensor alemán analiza su carrera en el pódcast Football Finance entre anécdotas de mercado, dificultades pasadas y grandes recuerdos

El defensor del Inter, Yann Bisseck, fue protagonista de una larga y exhaustiva entrevista concedida a los micrófonos del pódcast Football Finance. A lo largo de la charla, el central alemán se detuvo en múltiples etapas fundamentales de su trayectoria futbolística: desde el momento en que descubrió el interés del club nerazzurro, hasta su redención personal y aquella desastrosa final de la Champions League. A continuación, sus palabras.

SOBRE KLOPP Y LA CONVOCATORIA CON ALEMANIA –«Debo decir que me causó una muy buena impresión desde el primer momento y espero haberle causado la misma impresión a él. Pero eso tendrían que preguntárselo a él. De todos modos, me hizo una llamada breve: estaba entrenando y, apenas terminé, miré el teléfono y vi un número alemán que no tenía guardado. Revisando WhatsApp, donde siempre aparece el nombre, ponía “Jürgen”. Pensé: “Podría ser él, quizá trae buenas noticias”. Me había dejado un audio breve pidiéndome que lo llamara porque quería decírmelo en persona. Como era el día del partido, lo llamé al día siguiente: me dio la buena noticia y me puse felicísimo; estoy deseando ir a la concentración».


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SOBRE EL PARTIDO CONTRA EL REAL MADRID –«Mentiría si dijera que no me genera nada: era mi primera vez en el Bernabéu y también la primera vez contra el Real Madrid. Por supuesto que impresiona entrar en un estadio así, sin contar que al otro lado también conozco a varios chicos. Siempre es algo precioso, pero todo eso forma parte del contexto. En cuanto el árbitro pita el inicio, todo lo demás deja de importar: te olvidas de los aficionados que tienes alrededor y solo piensas en hacer un buen partido. Y, tal como yo lo veo, hicimos un partido realmente muy bueno».

SOBRE LA DERROTA CONTRA LOS BLANCOS –«La cuestión es que en la Champions League, contra equipos de este nivel, si cometes dos errores Mbappé no perdona y te castiga enseguida. Pagamos muy caro ese peaje, sobre todo en los primeros veinte minutos. Pero, como decía, después jugamos realmente bien. Partidos así son increíblemente divertidos, son los encuentros que todos quieren jugar. Todo es una cuestión de mentalidad: el inicio del partido es fundamental. Siempre me digo que la primera jugada —aunque sea un simple pase al compañero de zaga— tiene que salir perfecta. De lo contrario, corres el riesgo de dejarte condicionar por las dudas: empiezas a dudar, arriesgas menos y eso acabará arruinando tu juego. Por desgracia, los errores forman parte del fútbol».

EL CONSEJO DE SU PRIMER ENTRENADOR –«Mi primer entrenador en Dinamarca, David Nielsen, me enseñó una regla importante: si cometes un error en el campo, échale la culpa a otra cosa. Al césped o incluso a un compañero, si eso te sirve mentalmente para quitártelo de la cabeza en cinco segundos. Me parece un consejo realmente válido. Así que miré un momento al suelo, culpando a los tacos, que se habían quedado enganchados en el césped del Bernabéu».

SOBRE SUS EXPERIENCIAS A PRÉSTAMO Y LAS LESIONES -«En general no puedo decir nada negativo de mis etapas a préstamo: nunca me trataron mal. Simplemente entran en juego muchos factores decisivos: los entrenadores, los directores deportivos, los compañeros y, sobre todo, la salud. Siempre había algo en esas experiencias que no funcionaba como debía. Hay que admitir que con las lesiones tuve muy mala suerte: me fracturé un dedo del pie, sufrí varias distensiones y creo que me lesioné tres veces el bíceps femoral, todo en el arco de dos o tres años. Nunca dudé de mi talento, pero tampoco era de los que se obsesionan diciendo: “Tengo que jugar sí o sí en un gran club o acabar en el Inter”. Nunca fui así: para mí el fútbol era simplemente diversión».

SOBRE LA LLAMADA EN DINAMARCA –«Tuve mucha suerte, de verdad. Claro, asumí un riesgo, porque al principio me preguntaba: “¿Qué voy a hacer en Dinamarca? ¿Es de verdad lo que quiero?”. Pero luego hablé con él: como jugador, atleta o simplemente como persona, tienes una necesidad fundamental de sentirte deseado, y él me transmitió la sensación de que podía llegar a ser importante. Su hijo era compañero mío de equipo y debió de haber hablado bien de mí, y no se equivocó. No es que firmara con el Aarhus pensando que el siguiente paso sería el Inter, no lo veía realista. Ni siquiera lo veía así después de mi segundo año, que aun así fue muy bueno».

SOBRE EL INTERÉS DE TANTOS EQUIPOS –«Estaba muy centrado en un posible traspaso a la Bundesliga, el Eintracht Frankfurt era una opción concreta. Para mí, Dinamarca y Alemania representaban el camino más lógico: Frankfurt es una gran plaza, potencia a los jóvenes y gana títulos, y me había entendido bien con la directiva. Incluso mi padre me decía que era la elección correcta y que había que ir paso a paso. Pero cuando llama el Inter, estás obligado a escuchar. Al principio pensaba en los típicos rumores de mercado; luego incluso leí lo del Manchester City y me reí: “Claro, ¡voy del Aarhus al City!”. Te preguntas de dónde salen ciertas noticias y te lo tomas con humor. Mis padres mandaban los artículos al chat de grupo y yo respondía irónicamente: “Ah, vale, ¡qué bien!».

CASI NO SE LO CREÍA –«Pero luego mi agente me dice: “¿City? ¿Pero estás borracho?”. Cuando lo del Inter se puso serio, respondí: “Vale, haced que hable por teléfono con los directivos del Inter y entonces me lo creeré”. De repente tenía de verdad al director deportivo al teléfono y pensé: “¡Ah, vale!”. Hablé con él y en ese momento había que entender si no era un salto demasiado grande: pasar de Dinamarca al Inter por una cifra contenida, sabiendo que en el fútbol hay jerarquías muy marcadas y que al que pagan 80 millones lo tratan de forma distinta que al que llega por 7 millones».

SOBRE SU LLEGADA AL INTER –«Mi padre temía que pudiera necesitar un año entero para adaptarme, algo en lo que yo no creía en absoluto. Al final la decisión fue mía, quería dar este paso con muchísimas ganas. Mi padre dijo: “Es tu vida, ¡ya veremos!”. Pero al final de cuentas, definitivamente valió la pena. Supongo que les gusté: siempre soy yo mismo y en una videollamada no puedes mostrar cómo juegas, cuenta la personalidad. Sobre todo cuando llegas como un desconocido a un vestuario de ese nivel, hace falta carácter, de lo contrario corres el riesgo de quedar superado».

SOBRE LA ACOGIDA EN EL INTER –«La cuestión es que no me complico demasiado: creo, pase lo que pase, en la bondad de la gente y pensaba que me iban a recibir con los brazos abiertos. Y debo decir que en el Inter las grandes estrellas fueron extremadamente amables desde el primer día, sin ningún tipo de arrogancia. Te hacen sentir como en casa enseguida».

SOBRE LA FINAL DE CHAMPIONS CONTRA EL PSG –«Pesadilla es la palabra exacta para describirla. El día anterior piensas en lo cerca que estás de la meta y recuerdas los partidos anteriores, cuando nadie creía que pudiéramos eliminar al Bayern o al Barcelona. A nivel personal esperaba salir de titular, pero esperas tu momento; fue uno de los pocos partidos en los que de verdad estaba nervioso en el banquillo. En el descanso, con el 2-0 para ellos, el entrenador me dio a entender que podía entrar. En la línea de fondo me dije: “¡Juro que le doy la vuelta a este partido yo solo!”. Entré bien y en la jugada de la lesión estaba a punto de marcar, estoy 100% seguro. Luego sentí ese pinchazo en el muslo… Al borde del campo, los fisioterapeutas negaban con la cabeza; intenté hacer un sprint de prueba, pero en el primer paso lo entendí enseguida. Y mientras caminaba por la banda, pasé justo por debajo de mis amigos y de mi familia».

CUÁNTO DOLIÓ ESA DERROTA –«Estaban justo ahí arriba: no podía mirarlos, porque si hubiera cruzado la mirada de mi madre o de mi hermana, me habría echado a llorar. Intenté contenerme, pero lloré igualmente. Me subí la camiseta a la cara y salí cojeando: no había nada que hacer. Luego llegó el 3-0, la derrota final y la conciencia de que la gente iba a especular con ese 5-0… Fue realmente demasiado todo junto. La nota positiva es que después del partido mi familia y mis amigos vinieron al hotel: hablamos de otras cosas y al cabo de un rato te das cuenta de que, al fin y al cabo, es solo fútbol. ¿Dolió? Absolutamente sí. Pero no es un pensamiento fijo. Cuando miro el camino que nos llevó a disputar dos finales, entiendes lo pocas oportunidades que hay y ahí es donde todavía escuece un poco, pero hay que mirar hacia adelante».

SOBRE SUS OBJETIVOS –«La selección es un gran objetivo. Quiero absolutamente jugar un gran torneo. Mi objetivo la temporada pasada era el Mundial, no salió, pero el objetivo sigue siendo ese. En el próximo Mundial tendré 29 años, una edad óptima para un central, y también apunto a la Eurocopa. Ahora hay un nuevo seleccionador, quizá haya un relevo generacional y es un buen momento para hacerse un hueco. Al final depende de mí demostrar mi valía».

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.

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