Madrid-Barcelona.com
·4 de febrero de 2026
Brahim Díaz exige más minutos y señala a varios compañeros por su rendimiento en el Madrid

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En el vestuario del Real Madrid empieza a percibirse un runrún incómodo. No tanto por la falta de calidad, que nadie discute, sino por una sensación creciente de desconexión entre rendimiento y oportunidades. En ese contexto, Brahim Díaz ha decidido no callarse.
El malagueño considera que en un club con la exigencia histórica del Madrid no puede perderse la cultura del mérito. Para él, jugar debe ser consecuencia directa del trabajo diario, la actitud y el compromiso, no del nombre ni del precio pagado por un traspaso. Un mensaje que, puertas adentro, ha calado con fuerza.
Brahim no pone en duda el talento de la plantilla. Al contrario, cree que hay nivel de sobra para competir por todos los títulos. El problema, según su entorno, está en la actitud con la que se afrontan muchos partidos, donde el equipo sufre más de lo esperado y pierde solidez colectiva.
La situación de Brahim en el Madrid | Getty Images
En ese análisis, el hispano-marroquí apunta a futbolistas que no siguen las indicaciones del cuerpo técnico, que se desentienden del trabajo defensivo y priorizan acciones individuales. Una dinámica que, a su juicio, explica el momento irregular del equipo y el malestar que se respira en el día a día.
Brahim asume su rol, pero no entiende ser un habitual del banquillo mientras otros mantienen la titularidad sin responder en el campo. Aparecen nombres como Vinícius Júnior o Jude Bellingham, lejos de su mejor versión y con poca implicación defensiva.
Vinícius no está en su mejor momento | Getty Images
Ambos serán baja ante el Valencia CF, una oportunidad que Brahim ve clave para introducir rotaciones. Confía en que los menos habituales demuestren que están preparados para asumir más protagonismo y aportar equilibrio real al equipo de Álvaro Arbeloa.
Otro punto delicado es la gestión de los nuevos fichajes. Brahim percibe que algunos compañeros juegan más por la inversión realizada que por su rendimiento. En ese sentido, ha señalado casos como Franco Mastantuono y Dean Huijsen, operaciones que superaron los cien millones de euros.
Este escenario ha generado tensiones internas y un ambiente lejos del ideal, Brahim no busca confrontación, pero sí un cambio de rumbo. Quiere minutos, sí, pero sobre todo quiere un Madrid reconocible, competitivo y justo consigo mismo. Porque, en su opinión, sin meritocracia no hay proyecto que se sostenga.








































