La Galerna
·31 de enero de 2026
Ceferin, no nos ayudes: podemos hundirnos solos

In partnership with
Yahoo sportsLa Galerna
·31 de enero de 2026

Soy nuevo en esto. El madridismo de las redes me viene haciendo compañía desde hace sólo un par de años, tres a lo sumo. Antes de eso, yo era feliz en mi analógica ignorancia, viendo a Florentino Pérez como el ángel protector del legado histórico del madridismo y como el visionario que nos ha conducido hasta donde estamos ahora. No olvidemos que tenemos un club que ha seguido facturando títulos continentales, que se ha convertido en una fábrica de multiplicación de panes y peces y que quiere ser protagonista del futuro, vía Superliga o higienizando las competiciones que resulten de la limpieza de la corrupción insoportable del fútbol.
Ya he opinado aquí sobre medios y personajes que me ayudan a formarme una opinión diaria sobre las noticias del mundo del fútbol, pero hay fenómenos nuevos en este pintoresco y bizarro colectivo y hallazgos quiero compartir con los galernautas.

Vivimos en una realidad distópica para el club, incomprensible. Necesitamos referencias, opiniones, información, para hacernos una idea de por qué este Real Madrid, acosado por la prensa, acosado por Tebas, acosado por Ceferin, acosado por el CTA, acosado por los vecinos del Bernabéu, rodeado de enemigos, permanece silente mientras el equipo se desmorona. Una colección de jugadores en busca de autor (Bengoechea dixit). Ancelotti, Alonso y Arbeloa no pueden estar tan equivocados. No tanto. No todos. Uno de ellos cosechó dos Champions con una plantilla de talento menguante, pero desde finales de 2024 el colectivo está en una espiral descendente hacia un abismo de mediocridad.
Hemos llegado a jugar bien (Barcelona, Villarreal), luego el problema no es de capacidad ni de fichajes, se diga lo que se diga de la (mejorable) planificación deportiva. Con Courtois a su nivel y Mbappé con la efectividad de un francotirador (un disparo, un muerto), sólo deberíamos saber amontonar a los otros ocho en medio, moviéndose juntitos para arriba y para abajo. Sin embargo, hemos tenido días catastróficos (Atlético, Albacete, Benfica). ¿Desconexión, motivación, apatía? ¿Qué le pasa a Vini esos días que no se va de un anónimo lateral Bosnio? ¿Por qué Carreras desaparece en su banda? ¿Qué le pasa a Huijsen? ¿Porqué Güler o Mastantuono observan pasivamente a atacantes rivales desde el minuto 60? ¿Dónde está el Bellingham que fichamos?

Mbappé no da crédito. Da síntomas de estupefacción tanto en la zona mixta, en caliente, como en sala de prensa. Me fijé en Tchouameni. Me dio inmensa pena la media docena de veces que pivotó sobre el balón para los dos lados sin atreverse a poner una diagonal a la banda derecha contra el Benfica, teniendo a Mastantuono absolutamente solo. Seguro que ustedes se habrán fijado en anomalías similares durante el lamentable partido de Lisboa.
Si tienes amigos te pitan como al Barça. Si tienes enemigos, te pitan como al Madrid, que, además, no está necesitando mucha ayuda: sabemos irnos a la mierda nosotros solos. Eso sí, con ayuda llegas antes
Casi todos los medios han sentenciado ya al Madrid y sobre todo a Arbeloa, por tratar de mantener a sus jugadores con la moral alta. Las viudas de Alonso y los haters de Florentino hace tiempo que han cruzado la línea del insulto, la falta de respeto y la burla intolerable, porque vende y porque tiene adeptos entre el neomadridismo.
Es cierto, sí, que no jugamos a nada y estamos en medio de un problemón que no podremos resolver hasta el verano, con salidas y llegadas. Ya no queda otra solución. Pero no se olviden de que seguimos nadando en un océano de corrupción. No se olviden de los los arbitrajes a Marruecos en la Copa de África, ni de las ganas de pitar penaltis de Davide Massa y su asistente VAR en Lisboa o la falta inexistente de Bellingham que estuvo en el origen del 4-2. No se olviden de las tarjetas que nos incapacitan jugadores para dieciseisavos. No se olviden de Ceferin, del Balón de Oro de 2024, ni de la demanda millonaria que prepara el Real Madrid contra la UEFA. No se olviden del expediente FIFA por el negreirato y sus secuelas. Si fue buena idea o no empezar esta cruzada lo contará el ganador. Lástima que se haya juntado en el tiempo con un grupo de jugadores tan decepcionante, sin un solo jerarca que pueda manejar el vestuario y el equipo.

Pero hay un tipo que sigue mirando cara a cara a la corrupción, ignorando el ruido ambiental: El @TelecoCalvo. Las formas del Teleco, ese deje andaluz tan familiar para mí... esa velocidad mental para el cachondeo y esa memoria para desenterrar detalles olvidados por la furia diaria, me han enganchado. Un madridista cabreado pero no amargado con el que te puedes reír… no tiene precio. Teleco tiene frases para grabar en mármol, además de las gracietas que ya son virales, como los "valors" o la "neutralidad coacheada" (acompáñese con el gesto de repetir el golpe del puño sobre una hipotética mesa).
A semejanza de mi abuela, obviamente (como todas las abuelas) una mujer sabia, nuestro Teleco llegó hace unos días a una conclusión lógica: uno no es corrupto para unas cosas y santo para otras. Uno es corrupto 24x7. Es inevitable, hasta imprescindible. Uno no puede estafar a inversores por la mañana y dar una dádiva por la tarde para que las Clarisas sigan haciendo rosquillas.
En un alarde, uno puede, embriagado con el paroxismo propiciado por años de impunidad, simular ser el más puro de corazón, pagando (!) a Unicef por un extraño patrocinio, en lugar de cobrar por él. Detrás, Senes Erzik, feliz por la donación como jefe de proyectos de Unicef y simultáneamente como autoridad negreiril del CTA de la UEFA. Ahí el Barcelona se pasó el juego, hay que reconocerlo.
La UEFA ha salido en tromba en esta Champions de 2026, esta vez no se le escapará un detalle como en 2022 y 2024. Esta vez caeremos con el Benfica. El riesgo de dejar llegar más lejos a un Real Madrid moribundo es tentador, pero no lo veremos. Imagínense que tenemos un par de noches como aquellas…

El corrupto estafa a quien puede, miente por costumbre, trinca de donde le dejen, mientras disfruta de un partido desde la dorada butaca Luis XV en un palco africano o árabe. Laporta por ejemplo, aprovecha los viajes "de empresa" para pegarse homenajes de toda índole a costa de los pagafantas que le idolatran y está siempre dispuesto a dar un abrazo a quien convenga, por ejemplo, a otro corrupto. Si tienes amigos te pitan como al Barça. Si tienes enemigos, te pitan como al Madrid, que, además, no está necesitando mucha ayuda: sabemos irnos a la mierda nosotros solos. Eso sí, con ayuda llegas antes.
No me critiquen por no comentar el infausto partido y silben el domingo todo lo que quieran. A mí no me sale. Yo me quedo con Courtois y con Mbappé. Ni siquiera por su rendimiento estratosférico o por su madridismo, que ya sería bastante, sino por su inteligencia, realmente escasa en ese vestuario. Es imposible ocultar algo que vemos todos. Puedes ser una estrella, tener un talento descomunal para el fútbol y ser una ameba, incapaz de darte cuenta de que todo el mundo ve que un día no te apetece trabajar.
Ya lo decía mi abuela con su sabiduría de pueblo, de años y de buen juicio, sobre un perro de la vecindad: "el que tiene un vicio, o se mea en la puerta o se mea en el quicio". Y aquí ya hay mucho vicio. Demasiado. El de los corruptos por un lado, el de los apáticos por otro. A los de fuera no podemos hacerles casi nada, a los de casa no hace falta silbarles más, basta con ponerles el cartel de transferibles en verano. Y que sea lo que Dios quiera.
Getty Images
En vivo


En vivo


En vivo


En vivo


En vivo


En vivo






























