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·25 de enero de 2026

Chapecoense: Vuelta a primera cinco años después

Imagen del artículo:Chapecoense: Vuelta a primera cinco años después

La difícil tarea de salvar la categoría con la menor concentración de talento de la Serie A

El Verdão tiene ante sí una gran gesta por delante: mantenerse en la Primera División del fútbol brasileño con la plantilla más barata de todo el campeonato. Se caracterizan por su solidez defensiva y su saber estar competitivo, esta ha sido la fórmula de su ascenso. Pero su falta de gol es evidente y un gran problema a afrontar este curso. Sin un delantero que te asegure un mínimo de ocho goles y con esta confección de plantilla, Gilmar Pozzo tendrá que encomendarse poco menos que a un milagro para estar otro año más entre los veinte mejores equipos de Brasil.

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La épica y cruel historia moderna de Chapecoense

La Associação Chapecoense de Futbol nació en 1973 con la fusión de dos equipos amateurs de Chapecó en Santa Catarina. Cuatro años después se harían con su primer título, el Estadual Cataraniense, después de vencer a Avaí en la final. Su primera aparición en el Campeonato Brasileño fue en 1978 y se tuvieron que contentar con la fase de grupos, resultado calcado el cosechado al año siguiente. En 1992 compitieron por primera vez en Serie C. A lo largo de esta década pudo consolidarse como uno de los cinco grandes equipos de Santa Catarina junto Avaí, Criciúma, Figueirense y Joinville.


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A nivel brasileño, Chapecoense se hizo célebre por ascender desde Serie D a Serie A en cinco temporadas, coincidiendo con la restructuración de ligas en Brasil. En 2008 vivieron el ascenso a Serie C y tras temporadas muy sólidas en la categoría de bronce, en 2012 subirían a Serie B. Un año después darían la sorpresa y ascenderían a Primera División tras quedar en segundo lugar por detrás de Palmeiras. Después de tres temporadas salvando la categoría, Chape clasificaría por primera vez a la Copa Sudamericana. En 2016, el Verdão vivía el mejor año de su historia, llegaron a la final de la Sudamericana ante Atlético Nacional. El cruel final de esta historia es de sobra conocido, sin embargo, el club colombiano otorgó el título a Chapecoense. En 2019 descendieron a Serie B, fracaso que repetirían dos años después. Desde entonces, han jugado cuatro temporadas consecutivas en Segunda División, hasta que el curso pasado consiguieron volver a la máxima categoría.

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Media temporada en los puestos de ascenso

El año de Chapecoense en Serie B se puede dividir en dos partes perfectas que coinciden con los inicios de primera y segunda vuelta del campeonato. Empezó de forma irregular su andadura, pero rápidamente se repuso. No obstante, no sería hasta la jornada 17 cuando asaltaría los puestos de ascenso directo. A partir de entonces, sus resultados positivos estables le hicieron no salir de esa zona durante el resto de temporada. El ascenso se materializó en la última jornada con un gol de penalti de Walter Clar y una emotiva celebración con la grada. Chapecoense se caracterizó por un juego equilibrado y una defensa férrea, asegurando resultados sin grandes alardes.

Su éxito en los cimientos

Chapecoense construyó su regreso a la élite desde un planteamiento eminentemente pragmático. Lejos de intentar dominar los partidos desde la posesión, el Verdão fue un equipo adaptable, que priorizó el orden defensivo y la lectura del contexto. A lo largo de la Serie B jugó con su establecido 3-4-3 buscando cerrar espacios entre líneas y proteger su área, especialmente ante rivales de mayor calidad técnica. Desde ahí, su fútbol se basó en la verticalidad: recuperación rápida, salida directa y aprovechamiento de los carriles para ganar metros y atacar con pocos toques. No fue un equipo brillante, pero sí incómodo, competitivo y muy consciente de sus limitaciones.

En cuanto a nombres propios, Chapecoense no dependió de una gran estrella, sino de un bloque reconocible en el que varios futbolistas asumieron responsabilidades concretas. En ataque, jugadores como Walter Clar o Marcinho aportaron goles y presencia en los momentos decisivos, mientras que Carvalheira dio movilidad y profundidad al equipo. Detrás, la solidez del sistema se sostuvo en una defensa coral y en la regularidad bajo palos, más que en individualidades. Esa falta de un referente absoluto es, al mismo tiempo, su fortaleza y su duda de cara a la Serie A: un equipo trabajado y solidario, pero que necesitará dar un paso adelante en talento diferencial para competir con garantías en la máxima categoría.

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Once tipo (3-5-2): Léo; Eduardo Doma, Caetano, João Paulo; Marcos Vinicius, Carvalheira, Bruno Matias, Walter Clar; Augusto, Marcinho, Bolasie.

¿Qué esperar de Chapecoense?

La Associação Chapecoense será uno de los protagonistas de la pelea por la salvación en 2026. Su falta de calidad en el área rival le costará más de un disgusto. Son el equipo con menos valor de plantilla por jugador y menor valor de plantilla total. Esto habla del limitado talento con el que cuenta el Verdão. A pesar de ello, los chicos de Gilmar Pozzo son un equipo trabajado y serio, si logra imponer su idea serán un incordio para cualquier equipo del Brasileirão.

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