Club Deportivo Guadalajara
·6 de septiembre de 2026
Chivas y una exhibición de recursos en San Luis Potosí

In partnership with
Yahoo sportsClub Deportivo Guadalajara
·6 de septiembre de 2026

El Guadalajara se impuso 0-3 ante Atlético de San Luis en la Jornada 7 del Apertura 2026, en una muestra de contundencia, presión y capacidad de adaptación que volvió a poner en evidencia la riqueza de recursos del equipo de Gabriel Milito. Hay partidos que se ganan por un detalle. Otros, por una individualidad. Y hay exhibiciones como la de Chivas en San Luis, en las que el resultado termina siendo apenas el reflejo de un dominio construido desde diferentes fases del juego.
El 0-3 en el Estadio Alfonso Lastras fue una radiografía de lo que el Guadalajara puede ofrecer cuando sus piezas interpretan correctamente el plan de juego. Presión alta, una construcción limpia desde el fondo, capacidad para fijar a la línea defensiva rival y, sobre todo, una gran lectura desde el banquillo para modificar el rumbo del encuentro cuando Atlético de San Luis intentó reaccionar.
Presión para controlar
Uno de los principales argumentos del Guadalajara estuvo en la presión. Chivas logró incomodar constantemente la salida potosina y, a partir de ese trabajo, recuperó balones en zonas que le permitieron atacar con ventaja. La estructura defensiva también tuvo una modificación importante con el regreso de Daniel Aguirre, quien se instaló como stopper por el sector derecho y le dio al equipo una salida más limpia desde atrás.
Hugo Camberos y Roberto Alvarado no tuvieron que recorrer grandes distancias como carrileros. Ambos jugaron mucho más altos, como extremos, lo que permitió que Chivas tuviera una mayor presencia y amplitud en campo rival. Y cuando el partido comenzó a atascarse, apareció otra virtud: la capacidad de modificar funciones sin necesidad de cambiar por completo la estructura.
Alvarado comenzó a participar mucho más abajo en la construcción, acercándose a los primeros pases y ayudando a darle continuidad a las posesiones. El ‘Piojo’ no solo aportó en campo rival; también se convirtió en una pieza importante para salir desde atrás.
Tres delanteros contra tres centralesEl primer gol sintetizó a la perfección una de las intenciones que Gabriel Milito había planteado para el encuentro: generar un escenario de tres contra tres ante los centrales de Atlético de San Luis. Ángel Sepúlveda, Ricardo Marín y Santiago Sandoval se encargaron de fijar a la línea defensiva potosina. Sandoval, que fungió prácticamente como un tercer delantero, interpretó a la perfección el espacio que se generó entre los centrales y apareció ahí para rematar y poner el 0-1. No fue una jugada aislada. Fue la consecuencia de una idea.
Chivas consiguió que los defensores locales tuvieran referencias claras sobre los atacantes rojiblancos y, al mismo tiempo, encontró espacios para atacar entre líneas. El segundo tanto volvió a mostrar esa misma intención.
Sepúlveda recibió con su marcador prácticamente pegado a él, pero utilizó su cuerpo para proteger el balón y descargar de cara para Ricardo Marín. El delantero rojiblanco aprovechó la acción y resolvió con una gran definición para ampliar la ventaja. Dos goles, dos muestras de cómo el Guadalajara consiguió aprovechar las características de sus atacantes.
Milito volvió a mover las piezasAtlético de San Luis modificó su propuesta en el segundo tiempo. El conjunto local salió con mayor agresividad, tomó la posesión y consiguió durante varios minutos llevar el partido hacia campo rojiblanco. Chivas perdió algo de control y el escenario parecía distinto al del primer tiempo. Ahí apareció otra de las grandes virtudes del Guadalajara: su capacidad para ajustar.
Gabriel Milito movió dos piezas y volvió a encontrar el partido. La entrada de Efraín Álvarez le dio al equipo un futbolista capaz de jugar abierto por izquierda, pero también de intervenir por dentro. Kevin Castañeda ingresó para sumar presencia entre líneas y a la espalda de los mediocampistas potosinos, mientras Chivas sacrificaba un punta para ganar un hombre en esa zona.
El efecto fue inmediato. El Guadalajara volvió a tener mejores conexiones y recuperó el control de la pelota. Incluso los primeros pases comenzaron a salir de jugadores que habitualmente pensamos como atacantes. Alvarado y Álvarez participaron desde zonas más retrasadas, ofreciendo líneas de pase y ayudando a construir los ataques desde el fondo.
Ese detalle es importante: Chivas no dependió únicamente de sus centrales o mediocampistas para iniciar las jugadas. Sus propios atacantes fueron capaces de convertirse en constructores.
El tercero, otra muestra de asociaciónEl 0-3 terminó por redondear la exhibición. Ricardo Marín volvió a jugar de espaldas, fijó a su marcador y descargó con precisión para Richard Ledezma, quien quedó de cara al arco y sacó un potente disparo que terminó superando al guardameta potosino.
Una combinación que volvió a poner sobre la mesa una de las grandes características de este Guadalajara: la capacidad de generar ventajas a partir de asociaciones cortas, movimientos y jugadores capaces de interpretar diferentes roles.
Ledezma, además, dejó muy buenos minutos después de ingresar por la banda derecha. Su participación aportó frescura y profundidad en el tramo final.
Un equipo con respuestasEl triunfo en San Luis vale por los tres puntos, pero también por todo lo que explica. Chivas fue capaz de presionar, construir, fijar, atacar los espacios, modificar alturas y responder cuando el rival cambió su propuesta. Fue un equipo que encontró soluciones desde la estructura inicial, pero también desde la banca. Y eso habla de la cantidad de recursos con los que cuenta Gabriel Milito.
El Guadalajara demostró que puede dominar un partido desde diferentes caminos. Puede hacerlo con presión alta, con ataques posicionales, con juego directo sobre sus delanteros o generando superioridades entre líneas. En una cancha compleja, el Rebaño ofreció una actuación redonda y consiguió un contundente 0-3 que le permitió escalar posiciones en la clasificación. Chivas tiene recursos. Milito tiene alternativas. Y San Luis fue una nueva prueba de ello.







































