City Xtra
·5 de febrero de 2026
Cinco claves: Man City 3-1 (5-1) Newcastle, Carabao Cup, vuelta semi

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El Manchester City aseguró su lugar en la final de la Carabao Cup con una contundente victoria 3-1 sobre el Newcastle United en el Etihad Stadium, completando un 5-1 global en la semifinal de la Carabao Cup.
Lo que podría haber sido una vuelta potencialmente incómoda tras un calendario cargado quedó resuelto en apenas 32 minutos, ya que el Manchester City aprovechó la débil defensa del Newcastle con precisión milimétrica.
Omar Marmoush marcó dos veces en la primera media hora; la primera llegó tras un rebote afortunado, mientras que la segunda fue el castigo implacable a un error de despeje de los de blanco y negro.
Tijjani Reijnders añadió el tercero antes del descanso, capitalizando la superioridad del City en el mediocampo y la aparente incapacidad del Newcastle para contener las llegadas desde atrás. Anthony Elanga recortó distancias en la segunda mitad para los visitantes, pero el cruce ya estaba sentenciado.
El viaje del Manchester City a Wembley en marzo prepara una final apasionante contra el Arsenal de Mikel Arteta, con más leña al fuego dada la rivalidad latente de Pep Guardiola con su antiguo asistente.
Más inmediatamente, la actuación del miércoles por la noche destacó tanto las opciones ofensivas en evolución del Manchester City como una vulnerabilidad persistente cuando baja su intensidad.
¡Estas son las Cinco Cosas que Aprendimos de la actuación del Manchester City contra el Newcastle United!
El Manchester City empezó sin Erling Haaland, pero la estructura ofensiva estuvo lejos de ser plana. El sistema 4-2-2-2 de Pep Guardiola con Omar Marmoush y Antoine Semenyo juntos funcionó con fluidez y de formas que el Newcastle no pudo manejar.
El primer gol de Marmoush llegó a los siete minutos, con parte de fortuna al rebotarle el balón tras la entrada de Dan Burn, que luego pegó en la pierna del egipcio y superó a Aaron Ramsdale.
Pero el movimiento previo nos enseñó algo; Marmoush se metió en el carril izquierdo, recibió perfilado y atacó el espacio. La defensa de tres del Newcastle quedó incómoda de inmediato.
El segundo fue más contundente. La potente conducción de Tijjani Reijnders por el centro obligó al Newcastle a recular, y el centro de Semenyo creó caos, antes de que Marmoush atacara el segundo balón con confianza. Fue un movimiento de delantero basado en moverse y anticipar, no en quedarse estático.
Es indudable que Omar Marmoush es más flexible que Erling Haaland, cayendo a banda, presionando fuerte y combinando de forma natural en espacios reducidos, encajando en el sistema de doble punta al que Pep Guardiola ha recurrido en periodos de rotación.
Erling Haaland sigue siendo insustituible para los partidos de cartel del Manchester City por la enorme sensación de inevitabilidad que aporta el noruego de cara a puerta, pero Omar Marmoush ya no es solo un suplente: es una opción táctica letal.
La carrera de Tijjani Reijnders con la camiseta del City ha estado llena de altibajos, momentos de brillo y otros de completa invisibilidad. La primera parte frente al Newcastle recordó por qué Pep Guardiola mantiene la paciencia con él.
Reijnders apareció en todos los lugares donde el Newcastle no lo quería, rompiendo la defensa de Eddie Howe conduciendo, superando líneas de mediocampo y llegando al área desde atrás. Participó en los tres goles de la primera mitad, inició la jugada del segundo de Marmoush entrando sin marca y culminó el tercero del City tras un toque involuntario de Burn que se lo dejó franco.
Clave: las superioridades del mediocampo del Manchester City fueron planificadas y organizadas, con Reijnders libre para atacar espacios gracias a Nico O’Reilly y Nico González jugando más abajo y dándole al neerlandés libertad para moverse más arriba.
El 3-5-2 del Newcastle depende de que los carrileros y los centrales exteriores sean agresivos, pero cuando esos jugadores no responden, el sistema colapsa, y Tijjani Reijnders lo explotó con maestría.
No se trató solo de goles, sino de marcar el ritmo e inducir verticalidad en un equipo que a menudo juega en horizontal. En un Manchester City a veces acusado de ser estéril, Tijjani Reijnders aportó urgencia y una penetración decisiva.
Aunque el marcador final fue cómodo para el City, el partido mostró que persiste el mismo problema: pierden el control tras el descanso. El Newcastle, sin nada que perder, tuvo buenas opciones para intentar la remontada. Yoane Wissa falló una ocasión de oro casi de inmediato en la segunda mitad, y el gol de Elanga llegó porque los defensores del City recularon.
La definición de Elanga fue excelente; esquivó a varios defensores antes de ajustar al segundo palo. Sin embargo, a Guardiola le preocupará lo fácil que atravesó el último tercio del City. Un segundo gol del Newcastle pudo llegar cuando Harvey Barnes definió con frialdad, pero la bandera de fuera de juego lo anuló.
Cuando fueron presionados, tanto Abdukodir Khusanov como Max Alleyne se mostraron incómodos y perdieron balones en zonas peligrosas. Guardiola no se la jugó. Entraron Haaland, Rodri y Rayan Cherki para recuperar la autoridad y gestionar el partido.
Esos cambios funcionaron, pero el problema sigue ahí. La intensidad del equipo cae en la segunda mitad, se abren espacios y los rivales se animan a atacar. Esa diferencia puede ser crucial en eliminatorias, especialmente contra equipos de élite.
Gianluigi Donnarumma es ahora el titular en el Manchester City, por lo que James Trafford ha tenido pocas oportunidades de exhibir su nivel, pero volvió a aprovechar su ocasión esta semana con calma y confianza.
Salió rápido de su arco en la primera parte para frenar a Joe Willock y Anthony Gordon, marcando el tono de un portero proactivo. Su posicionamiento fue afilado, la distribución segura y el control del área, tranquilizador. Trafford mantuvo la calma incluso cuando el Newcastle apretó en la segunda mitad. Se hizo grande en los mano a mano y ordenó a los de delante.
Actuaciones como esta también subrayan que Trafford se siente cómodo con el balón en los pies, dando al City otra opción en la salida, y que acepta recibir bajo presión. Donnarumma, por su parte, es mejor atajando que pasando.
Pep Guardiola ya ha indicado que evaluarán el futuro a largo plazo de James Trafford en verano, y aunque la jerarquía no cambie por ahora, actuaciones como esta fortalecen su candidatura.
Otro aspecto que deja esta semifinal es hasta qué punto Pep Guardiola confió en la profundidad de su plantilla, no como plan B sino como elección estratégica. Fue un cambio deliberado, basado en la competición, el rival y la perspectiva general.
No alinear a Erling Haaland en la vuelta de la semifinal, pese a ir 2-0 arriba en el global, demostró fe en la estructura más que en la estrella.
Lo mismo se aplicó a titular a James Trafford y utilizar a defensores jóvenes como Max Alleyne y Abdukodir Khusanov, incluso tras algunos titubeos recientes. Guardiola no los sacó del riesgo, los expuso a él en un entorno controlado.
Ese enfoque te dice dos cosas. Primero, con partidos cada tres días y una final en Wembley en el horizonte, Guardiola priorizó gestionar la carga física y psicológica por encima de mantener estándares de élite.
Segundo, muestra que el City está dispuesto a convivir con fallos para encontrar estabilidad a largo plazo. El City sabía que el Newcastle podría tener ocasiones y que el partido podría volverse incómodo en la segunda parte.
La respuesta a esos momentos fue reveladora. Guardiola introdujo a Haaland, Rodri y Rayan Cherki no para marcar más goles, sino para evitar que el juego se descontrolara. Esa capacidad de cambiar de marcha con el banquillo, pasando de experimental a autoritario en cuestión de minutos, demuestra que el equipo no solo tiene profundidad, sino también una jerarquía clara.
En temporadas anteriores, la profundidad del City fue a menudo criticada. Esta actuación demostró su uso, confianza y manejo bajo presión. A medida que el Manchester City sigue compitiendo en múltiples frentes, eso puede ser tan importante como cualquier detalle táctico o rendimiento individual.
Por ahora, el foco se desplaza a Wembley. Otra final, otro enfrentamiento con el Arsenal y otro capítulo en una rivalidad marcada por la historia reciente. El Manchester City llegará con confianza, opciones y asuntos por resolver.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.
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