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Alejandro Diago·1 de enero de 2026
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Alejandro Diago·1 de enero de 2026
Mientras los focos de la prensa se centran en los récords de precocidad de Lamine Yamal o en la consolidación de Pedri, el fútbol español sigue produciendo una inagotable camada de talentos.
Estos son cinco nombres, la mayoría internacionales en categorías inferiores, que están forjando su camino para ser referentes de La Roja en el ciclo del Mundial 2026.
📸 ANDER GILLENEA - AFP or licensors
Moleiro (2003) es el heredero natural de la escuela canaria de mediapuntas, la misma que dio a Valerón y a Pedri. Se trata de un jugador de baja estatura, pero con un centro de gravedad bajísimo y una capacidad de regate en corto que desarma defensas. Su principal virtud no es el gol, sino su visión de juego y el último pase filtrado, que rompe líneas. En 2026, si se consolida en la élite, será un constructor de juego impredecible, ideal para el estilo de control español.
📸 PIERO CRUCIATTI - AFP or licensors
La zaga española a menudo ha buscado un central con físico imponente y Jacobo Ramón (2005) lo encarna. Con sus 1,96 metros de altura, domina el juego aéreo, pero su formación en La Fábrica del Real Madrid y su actual experiencia en la Serie A le han dotado de una salida de balón limpia y una notable velocidad al corte. Es un central de futuro que combina el poderío físico con la técnica, algo muy demandado en el fútbol moderno.
📸 LLUIS GENE - AFP or licensors
Gerard Martín (2002) ha pasado de ser una promesa a una realidad en el primer equipo del Barça. Aunque se desempeña como lateral izquierdo, su polivalencia y sus 1,86 metros le permiten actuar como central si es necesario. Destaca por su fiabilidad en el uno contra uno defensivo, su recorrido y su buen entendimiento del juego posicional. Un lateral izquierdo con la madurez y la cuota de minutos que tendrá en 2026 es un activo vital para la selección.
📸 Helge Prang - 2025 Getty Images
Chema Andrés (2005) es un centrocampista con un gran despliegue físico (1,90 metros) y que ha dado un paso fundamental para su madurez al fichar por un club de la Bundesliga. Formado en las canteras de Valencia y Real Madrid, es un pivote táctico, con capacidad para recuperar balones y mantener la estructura. Su éxito en Alemania, un fútbol de alta exigencia física, lo posiciona como el posible ancla de contención que España necesita para equilibrar a los talentos más ofensivos del medio campo.
📸 JAVIER TORRES - AFP or licensors
Pablo García (2006) representa el perfil de atacante desequilibrante y vertical. Pese a su juventud, ha mostrado una gran velocidad y habilidad para el regate, destacando por ser zurdo jugando a pierna cambiada. Su debut en competición europea con el Betis subraya la confianza que hay en su explosión. Si logra añadir consistencia a su juego, podría convertirse en el extremo incisivo y goleador que complemente la punta de ataque de la selección.
📸 LLUIS GENE - AFP or licensors









































