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·13 de septiembre de 2026

Cobresal derrota a Coquimbo y consigue tres puntos que son – literalmente- como agua en el desierto

Imagen del artículo:Cobresal derrota a Coquimbo y consigue tres puntos que son – literalmente- como agua en el desierto

La fecha 23 de la Liga de Primera comienza a perfilar con mayor claridad las distintas batallas que marcarán el tramo decisivo del campeonato. Mientras en la parte alta se define la lucha por el título y los cupos internacionales, en el extremo opuesto de la clasificación cada punto adquiere un valor extraordinario. La pelea por evitar el descenso entra así en una etapa donde los errores pueden resultar definitivos y donde cada jornada comienza a parecerse un poco más a una verdadera final.

Y es precisamente en la zona baja donde se concentra una de las disputas más dramáticas del torneo. El objetivo es claro: escapar de los dos últimos lugares de la tabla, posiciones que al término de la temporada determinarán el descenso de categoría.


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Este sábado, Unión La Calera aparece como el equipo más comprometido, con apenas 14 puntos, pero la tranquilidad tampoco existe para Universidad de Concepción, Cobresal, Huachipato y Audax Italiano. Todos están obligados a sumar y cualquier tropiezo puede provocar movimientos importantes en una clasificación cada vez más estrecha.

Dentro de ese escenario, Cobresal hizo su tarea. El conjunto dirigido por Gustavo Huerta derrotó por 3-2 a Coquimbo Unido en El Salvador y consiguió tres puntos que pueden tener una importancia enorme en la lucha por la permanencia.

El triunfo permitió a los mineros superar momentáneamente a Universidad de Concepción y quedar con 24 puntos contra los 22 de los penquistas.

Y la particularidad es que ambos equipos se enfrentarán precisamente la próxima semana en El Cobre. Con semejante contexto, cuesta encontrar una definición más apropiada que la de una verdadera “final del mundo”. Será un enfrentamiento directo entre dos equipos que conocen perfectamente el valor de cada punto y que llegarán al partido sabiendo que un triunfo puede representar mucho más que tres unidades: puede significar tomar distancia de un rival directo y ganar una cuota fundamental de tranquilidad para las últimas fechas.

Costó que el partido encendiera

Pero antes de llegar a esa decisiva cita, había que resolver el compromiso entre Cobresal y Coquimbo Unido, un partido que durante buena parte de su primera mitad estuvo lejos de responder a las expectativas que generaba su importancia en la tabla.

El encuentro disputado este sábado en el estadio El Cobre tardó en prender. Los dos equipos se estudiaron demasiado, las aproximaciones ofensivas carecieron de continuidad y durante largos pasajes el juego se desarrolló lejos de las áreas. La tensión propia de un partido donde había mucho en juego pareció imponerse sobre la necesidad de atacar.

Hubo muy poco para destacar durante la primera parte. Apenas un remate de media distancia del volante de Coquimbo Unido Alejandro Camargo consiguió alterar mínimamente la tranquilidad del recinto. Fue una aproximación aislada en medio de un trámite que no terminaba de despegar.

Pero el partido necesitaba un detonante y este llegó sobre el cierre del primer tiempo.

A los 41 minutos, Cobresal encontró la apertura de la cuenta. Juan Fuentes apareció para conectar un balón proveniente de un córner ejecutado por Felipe Villagrán, poniendo al conjunto minero arriba en el marcador. Parecía que el local se marcharía al descanso con una ventaja importante desde lo anímico, especialmente considerando lo poco que había sucedido hasta ese momento.

Sin embargo, Coquimbo Unido reaccionó inmediatamente y no permitió que la ventaja se transformara en un golpe psicológico. Cuando ya se jugaba el minuto 45, los piratas construyeron una buena maniobra ofensiva que terminó con un puntazo de Pablo Rodríguez, devolviendo la igualdad y cerrando una primera mitad que, hasta pocos minutos antes, había ofrecido muy poco.

Los dos goles cambiaron completamente la percepción de un partido que parecía encaminado a convertirse en un trámite cerrado. El empate dejaba todo abierto y anticipaba un segundo tiempo donde ambos equipos tendrían que asumir mayores riesgos.

Cobresal encontró la llave en la pelota detenida

El complemento tuvo una dinámica completamente diferente. La necesidad de Cobresal de conseguir la victoria y la obligación de Coquimbo de responder al golpe hicieron que aparecieran más espacios y que el encuentro adquiriera una intensidad que había estado ausente durante buena parte de los primeros 45 minutos.

El conjunto minero encontró además una fórmula que terminó siendo decisiva: la pelota detenida.

Después de haber abierto el marcador mediante un córner, Cobresal volvió a sacar provecho de las acciones de balón parado para recuperar la ventaja. Christian Moreno apareció para marcar el segundo tanto del local, nuevamente después de un servicio de Felipe Villagrán.

Y la historia se repetiría.

Más tarde, Guillermo Pacheco anotó el tercero de Cobresal, otra vez tras una jugada de pelota detenida ejecutada por Villagrán. El mediocampista terminó convirtiéndose así en uno de los nombres propios de la victoria minera, participando directamente en las acciones que permitieron al equipo encontrar tres veces el camino hacia el gol.

El 3-1 obligó a Coquimbo Unido a adelantar sus líneas y buscar una reacción que le permitiera volver a meterse en el partido. El conjunto pirata tuvo que asumir riesgos y dejar espacios, porque el resultado ya no le servía y el reloj comenzaba a convertirse en un enemigo cada vez más incómodo.

El cuadro de Huerta, en cambio, encontró en la ventaja el escenario que necesitaba. Con mayor margen para administrar el encuentro, pudo explotar los espacios que dejaba su rival y defender con mayor tranquilidad un resultado que, por el contexto de la clasificación, tenía un valor enorme.

El descuento coquimbano mantuvo la incertidumbre hasta el final y transformó los últimos minutos en un ejercicio de resistencia para Cobresal. Pero el conjunto local consiguió sostener la ventaja y terminó asegurando un 3-2 que puede convertirse en uno de los triunfos más importantes de su temporada.

Tres puntos que valen mucho más

Cobresal no solo ganó un partido. Encendió nuevamente la pelea por la permanencia y, sobre todo, consiguió llegar con ventaja psicológica al decisivo enfrentamiento que tendrá la próxima semana frente a Universidad de Concepción.

Los mineros alcanzaron los 24 puntos, desplazando momentáneamente a los penquistas, que acumulan 22. La diferencia es todavía estrecha, pero adquiere una dimensión especial considerando que ambos se enfrentarán directamente en El Cobre.

En este tipo de partidos, la tabla deja de ser una simple referencia estadística. Los puntos comienzan a tener un peso emocional y estratégico diferente. Un triunfo puede significar respirar; una derrota, volver a quedar atrapado en la zona de peligro.

Por eso, el próximo Cobresal-Universidad de Concepción tendrá todos los ingredientes de una final anticipada. Y mientras esa batalla ya comienza a tomar forma, los mineros dieron este sábado el primer golpe, demostrando que todavía tienen argumentos para luchar por su permanencia.

El campeonato, definitivamente, está entrando en su etapa más caliente. Y Cobresal acaba de ponerle fuego a una pelea que promete extenderse hasta las últimas jornadas.

Imagen del artículo:Cobresal derrota a Coquimbo y consigue tres puntos que son – literalmente- como agua en el desierto

/Alejandro Aguilera, corresponsal de todofutbol en la zona norte del país

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