Con Brayan Cortés como tituar y figura e Iván Morales entrando desde el banco, Argentinos volvió a la punta del torneo | OneFootball

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·31 de agosto de 2026

Con Brayan Cortés como tituar y figura e Iván Morales entrando desde el banco, Argentinos volvió a la punta del torneo

Imagen del artículo:Con Brayan Cortés como tituar y figura e Iván Morales entrando desde el banco, Argentinos volvió a la punta del torneo

Argentinos Juniors volvió a sumar de a tres y lo hizo en un escenario que, más allá del resultado, permite extraer conclusiones importantes sobre el presente del equipo  en el que Brayan Cortés ya es un referente del plante e  Iván Morales aparece siempre como alternativa en ataque.

El conjunto dirigido por Nicolás Diez derrotó 2-1 a Aldosivi en el Diego Armando Maradona, consiguió dejar atrás el tropiezo sufrido en la fecha anterior y mantuvo por una semana más su posición en la cima del Grupo B y, aunque compartida, también en la tabla anual.

Pero el triunfo tiene una lectura que va bastante más allá de los tres puntos. Argentinos no solo necesitaba volver a ganar: necesitaba demostrar que podía hacerlo después de un traspié y, sobre todo, que era capaz de recuperar su identidad futbolística en medio de un contexto institucional que continúa generando preocupación.


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Para este encuentro, Diez decidió regresar a su planteo inicial y apostar nuevamente por un doble nueve, una fórmula que había sido una de las características del equipo y que había entregado buenos resultados antes de las modificaciones introducidas en los últimos partidos.

La elección tampoco era menor si se considera el antecedente inmediato. La previa del encuentro despertaba recuerdos poco agradables para el conjunto de La Paternal, porque la última derrota de Argentinos como local por el torneo había sido precisamente ante Aldosivi. Y las coincidencias eran demasiadas: el conjunto de Mar del Plata también llegaba último en la tabla y con entrenador interino.

En aquella oportunidad, ese contexto había llevado a Diez a modificar una estructura que venía trabajando, intentando anticiparse a un supuesto cambio de funcionamiento del rival. Aquella apuesta terminó siendo una suerte de experimento que no entregó los resultados esperados y que, con el paso del tiempo, aparece como una de las lecciones que el cuerpo técnico debió incorporar.

Esta vez la historia fue diferente.

Tal vez porque la modificación del esquema ya había sido ensayada —sin demasiado éxito— durante los dos encuentros anteriores. Tal vez porque aquel antecedente frente al mismo rival dejó una enseñanza. O simplemente porque el entrenador entendió que su equipo necesitaba recuperar mecanismos que le habían permitido sostenerse en la parte alta de la competencia.

La explicación puede ser discutible. El hecho concreto es que Argentinos volvió a reconocerse en su funcionamiento.

Incluso cuando Aldosivi consiguió dar el primer golpe, el desarrollo del partido no pareció responder a la lógica que podía sugerir el marcador. El “Tiburón” encontró la ventaja, pero Argentinos no perdió el control ni se desordenó. Por el contrario, mantuvo su propuesta, fue superior en el juego y terminó dando vuelta el resultado para quedarse con una victoria que, por lo observado durante buena parte del encuentro, terminó siendo merecida.

Y ese aspecto probablemente sea uno de los más importantes de la jornada. Argentinos ganó, pero también volvió a mostrar capacidad de reacción. En una temporada en la que el equipo ha debido convivir con diferentes dificultades, sostener una idea de juego y encontrar respuestas frente a la adversidad puede terminar siendo tan relevante como los propios puntos obtenidos.

El triunfo permite además conservar una posición privilegiada justo cuando el campeonato comienza a entrar en una zona determinante. En una semana se alcanzará la mitad del torneo y Argentinos llegará a esa instancia en una condición que permite sostener una afirmación importante: depende de sí mismo en la lucha por el título de la tabla anual.

Es una situación que no puede ser desestimada.

Porque, aunque el rendimiento del equipo haga que ocupar los primeros lugares sea algo esperable, la realidad institucional del club convierte cada partido en un desafío adicional. Argentinos Juniors atraviesa una situación económica muy grave, un escenario que inevitablemente puede terminar teniendo consecuencias sobre la conformación del plantel y sobre las posibilidades deportivas de una institución que, paradójicamente, está consiguiendo resultados que la mantienen en una posición de privilegio.

El caso más evidente es el de Alan Lescano.

Su salida parece inminente y, de concretarse, significará una pérdida sensible —o muy sensible— para Diez. No se trata simplemente de reemplazar a un futbolista por otro. Lescano ocupa un sector de la cancha especialmente importante para el funcionamiento del equipo y su partida obligará nuevamente al entrenador a encontrar soluciones, modificar piezas y reinventar mecanismos.

El problema es que no sería una situación nueva.

Argentinos vendió a sus cuatro mejores jugadores durante el último mercado de pases, en una decisión condicionada por una combinación de factores entre los que aparecen los resultados futbolísticos que no se consiguieron y una realidad económica derivada de una administración y una previsión financiera que terminaron dejando al club en una situación delicada.

Las explicaciones pueden ser diferentes. Las justificaciones pueden generar mayor o menor consenso. Pero hay un hecho que resulta difícil de discutir: el equipo perdió piezas fundamentales y, aun así, continúa compitiendo en la parte alta.

Ahí aparece uno de los principales méritos de Nicolás Diez.

El entrenador ha debido reconstruir el funcionamiento del equipo cada vez que una baja importante modificó su estructura. Y el plantel, en mayor o menor medida, ha encontrado respuestas para sostener una competitividad que no parecía sencilla de conservar después de las salidas producidas.

Por eso, el presente de Argentinos tiene una doble lectura.

Desde el punto de vista deportivo, el Bicho está en condiciones de mirar hacia arriba. Se mantiene entre los protagonistas, conserva sus posibilidades en la tabla anual y ha construido una posición que, de mantenerse, le permitiría asegurar nuevamente la presencia en un torneo internacional durante la próxima temporada.

Desde la perspectiva institucional, en cambio, el escenario es considerablemente más preocupante. La necesidad de vender futbolistas importantes para afrontar la realidad económica genera una contradicción evidente: cuanto mejor funciona el equipo, más valor adquieren sus jugadores y, eventualmente, mayor puede ser la tentación o necesidad de desprenderse de ellos para equilibrar las cuentas.

Es un círculo complejo.

El fútbol puede convertirse en la principal herramienta para sostener al club, pero al mismo tiempo la situación del club puede terminar debilitando al equipo que está generando esos resultados.

En ese contexto, el objetivo inmediato parece cada vez más claro: asegurar que Argentinos vuelva a jugar un torneo internacional el próximo año. El presente deportivo ofrece una oportunidad concreta para conseguirlo y el equipo ha demostrado hasta ahora que tiene argumentos para aprovecharla.

Pero existe una posibilidad todavía mayor.

Si el Bicho consigue llegar a diciembre en condiciones reales de competir por un título, entonces esa eventual candidatura tendrá un mérito adicional. No será únicamente producto de la calidad individual de sus futbolistas ni de una planificación ideal. Será también la consecuencia de la capacidad de Diez y su plantel para reinventarse después de cada baja sensible, reconstruyendo el funcionamiento una y otra vez sin abandonar la competitividad.

Y eso es precisamente lo que vuelve interesante al Argentinos de este momento.

El triunfo ante Aldosivi permitió recuperar la confianza, sostener la cima y dejar atrás un antecedente incómodo. Pero, sobre todo, volvió a demostrar que el equipo tiene capacidad para sobreponerse.

Diez y Argentinos ya lo hicieron.

Ahora deberán hacerlo nuevamente.

Porque mientras la institución intenta sobrevivir a un escenario económico complejo, el equipo continúa compitiendo arriba y sosteniendo una ilusión que, hasta hace poco, podía parecer mucho más difícil de concretar.

La clasificación internacional aparece como un objetivo cada vez más cercano. La pelea por el título, en cambio, sigue siendo una posibilidad abierta.

Y mientras esa posibilidad exista, el Bicho tiene motivos para creer.

Hay una posibilidad. Y Argentinos Juniors, una vez más, deberá reinventarse para convertirla en realidad.

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/Julián Lautaro Luque corresponsal en Argentina. Fotos Argentinos Juniors. Video ESP

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