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·6 de agosto de 2026

De Guardiola a Maresca: cuánto cambia el Manchester City

Imagen del artículo:De Guardiola a Maresca: cuánto cambia el Manchester City

Se abre una nueva era en casa del Manchester City. Tras los años extraordinarios vividos bajo la dirección de Pep Guardiola, culminados con la conquista de todos los principales trofeos nacionales e internacionales, los Citizens se preparan para afrontar una revolución solo aparente con la llegada al banquillo de Enzo Maresca, su ex segundo entrenador. Sobre el papel, el City sigue siendo uno de los equipos ingleses más temibles, incluso ahora que navega entre bastantes incertidumbres. Lo confirman no solo los análisis de los expertos, sino también los pronósticos y los números de las apuestas de la Premier League, que obviamente también tienen muy en cuenta al Arsenal, vigente campeón, además del Liverpool y el Manchester United.

Será precisamente el campo el que determine con qué rapidez el conjunto inglés logrará asimilar las ideas del nuevo entrenador, llamado a la ardua tarea de recoger la herencia de uno de los técnicos más influyentes de la historia reciente del fútbol. Más que de una revolución total, sin embargo, sería correcto hablar de una evolución táctica. Algunos principios permanecerán inalterables, empezando por la salida desde atrás y el dominio de la posesión, pero cambiarán los ritmos de la circulación y la interpretación de distintos momentos del partido.


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Fase ofensiva

La principal diferencia con respecto al Manchester City de Guardiola tiene que ver precisamente con la gestión del balón. Si el técnico catalán utilizaba a menudo la posesión como una herramienta para manipular a los rivales y controlar por completo el ritmo del encuentro, Maresca parece orientado hacia un fútbol más vertical. La construcción seguirá comenzando desde atrás con la participación del portero y de los centrales, pero la circulación del balón tendrá sobre todo la tarea de atraer la presión rival para liberar de inmediato los espacios en tres cuartos de campo.

En fase de posesión, el equipo adoptará con gran frecuencia una estructura muy definida que recuerda al 3-2-4-1, en la que los extremos tendrán la tarea de mantenerse especialmente abiertos para ensanchar la línea defensiva rival. El control del juego, por tanto, no desaparecerá, pero se interpretará de manera diferente. Menos toque horizontal y más búsqueda inmediata de la verticalidad serán probablemente los rasgos distintivos del nuevo Manchester City.

Fase defensiva

También sin balón el cambio parece bastante evidente. Guardiola ha construido gran parte de sus éxitos, entre ellos la Champions League ganada en la final contra el Inter en 2023, sobre la llamada presión tras pérdida inmediata. Perdida la posesión, el equipo se lanzaba colectivamente sobre el poseedor del balón con el intento de recuperarlo en el menor tiempo posible. Maresca, en cambio, parece preferir un enfoque diferente. La presión seguirá siendo agresiva en campo rival, pero estará más orientada a los duelos individuales y a las marcas al hombre activadas por mecanismos tácticos específicos. Si el primer intento de recuperación fracasara, el equipo deberá replegarse rápidamente sin perseguir obsesivamente el balón.

De hecho, el nuevo Manchester City debería colocarse con frecuencia en un ordenado 4-4-2 o en un 4-2-3-1 en fase defensiva, protegiendo sobre todo los carriles centrales del campo y limitando los espacios concedidos a los rivales. Se trata de una solución que busca garantizar un mayor equilibrio durante las transiciones defensivas, un aspecto que en los últimos años había representado en ocasiones uno de los pocos puntos débiles del equipo inglés.

El papel de los individuales: Rodri y Haaland en el centro del proyecto

Pasemos entonces a las piezas clave del City, cuyo juego podría cambiar, y bastante. Empezamos por Rodri, protagonista absoluto del ciclo de Guardiola, que debería volver a interpretar un papel más posicional. Si en los últimos años se había convertido en un centrocampista total, capaz de irrumpir continuamente en el área rival, con Maresca será sobre todo la referencia geométrica del equipo. El español tendrá la tarea de bajar en la construcción, limpiar los balones procedentes de la defensa y actuar como principal eje de la circulación, priorizando acciones rápidas a uno o dos toques para atraer la presión rival y liberar espacios para sus compañeros.

También Haaland podría verse obligado a modificar parcialmente sus hábitos tácticos. Además de representar la principal referencia ofensiva del Manchester City, el delantero centro noruego deberá participar con mayor continuidad en el desarrollo de la jugada. Sus movimientos de apoyo servirán, de hecho, para sacar de posición a los defensores rivales, abriendo valiosos pasillos para las llegadas de los centrocampistas y los desmarques hacia dentro de los extremos ofensivos. Una solución que representa bien la idea de fútbol de Maresca: menos fluidez absoluta que en el pasado, pero mayor atención a los mecanismos colectivos y a las combinaciones geométricas.

Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🇮🇹 en este enlace.

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