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·4 de octubre de 2026
De las canchas a una batalla clínica por su vida

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GUATEMALA. Pablo Mingorance vivió una de sus peores lesiones.
La carrera de un futbolista profesional está habituada a las crónicas de lesiones musculares, fracturas o esguinces, pero lo vivido recientemente por el mediocampista argentino Pablo «Chicho» Mingorance rebasó cualquier libreto deportivo.
El experimentado volante, de amplio recorrido en el balompié de Guatemala, superó un adverso cuadro clínico de extrema gravedad, originado por una aparente e inofensiva acción de juego en un partido contra Deportivo Mixco en el estadio Santo Domingo de Guzmán.
Todo comenzó el domingo 13 de septiembre, durante el desarrollo de un encuentro oficial frente al Deportivo Mixco. En dicho compromiso, Mingorance sufrió un «simple» raspón, una de las heridas más comunes y subestimadas por los atletas que compiten sobre césped artificial o superficies exigentes. Tras el pitazo final, el jugador cumplió con los protocolos básicos de higiene lavándose con agua y jabón, asistiendo posteriormente con total normalidad a los entrenamientos y sesiones de crioterapia durante el inicio de la semana. Sin embargo, lo que parecía una recuperación rutinaria escondía una agresiva anomalía infecciosa.
El panorama dio un giro alarmante días después, cuando el futbolista comenzó a registrar cuadros de fiebre sumamente alta. Pese a recibir medicación inmediata y reforzada.
Los primeros análisis clínicos arrojaron resultados críticos e impactantes: el jugador presentaba los glóbulos blancos y las plaquetas bajos, evidenciando una infección bacteriana muy avanzada circulando en su organismo.
Tras varios días de profunda incertidumbre y angustia, los especialistas médicos lograron descartar diagnósticos hematológicos severos de mayor gravedad, estabilizando paulatinamente sus niveles sanguíneos.
Tras recibir el alta hospitalaria y cumplir con más de una semana de absoluto reposo domiciliario, los últimos exámenes de laboratorio realizados a finales de mes arrojaron parámetros de normalidad absoluta.
Mediante sus plataformas oficiales, el propio jugador compartió un emotivo mensaje de agradecimiento a Dios, al cuerpo médico y a quienes hicieron posible su atención médica, cerrando este oscuro capítulo con una frase que devuelve la tranquilidad al entorno deportivo: «Hay Chicho para’ rato, ahora a empezar nuevamente de cero y a seguir cumpliendo sueños».







































