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·1 de septiembre de 2026

De pintar las calles a jugar con Neymar: el Gabriel Jesus que ficha el Barcelona

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Gabriel Jesus ya es oficialmente jugador del Barcelona. El club azulgrana anunció este martes el acuerdo alcanzado con el Arsenal para el traspaso del delantero brasileño, que firma como culé hasta el 30 de junio de 2029, es decir, para las próximas tres temporadas.

A sus 29 años llega con una enorme experiencia en el fútbol inglés. Antes de aterrizar en Londres había disputado 236 partidos y marcado 95 goles con el Manchester City, donde conquistó cuatro Premier League. Posteriormente jugó 123 encuentros y anotó 32 tantos con el Arsenal, con el que se proclamó campeón inglés la pasada temporada.


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Pero la historia de Gabriel Jesus comenzó bastante lejos del Camp Nou. Creció en Jardim Peri, un barrio humilde del norte de São Paulo, junto a su madre, Vera Lúcia, y sus tres hermanos. Su padre abandonó a la familia cuando él acababa de nacer y su madre, que trabajaba limpiando casas, tuvo que sacar adelante prácticamente sola a sus cuatro hijos.

El fútbol ocupaba casi todo el tiempo del pequeño Gabriel. "Algunos niños tenían videojuegos. Yo tenía el balón y mi imaginación", recordaría muchos años después. Jugaba durante horas en las calles y comenzó a enfrentarse a adultos en la várzea, el durísimo fútbol amateur brasileño, cuando apenas tenía 13 años.

Un mote curioso: Tetinha

Por entonces ya había conseguido un curioso apodo: "Tetinha". Surgió de su costumbre de asegurar que determinadas cosas eran fáciles —"teta"— y terminó acompañándole por todo el barrio. Perder, sin embargo, no le parecía tan fácil: quienes le conocieron de niño recuerdan que podía acabar llorando después de una derrota.

La imagen que mejor resume su historia llegó en 2014. Brasil organizaba el Mundial y Gabriel Jesus, con 17 años, ayudaba a pintar de verde y amarillo los bordillos de Jardim Peri. Los vecinos con más habilidad dibujaban sobre las paredes a los ídolos de la selección, entre ellos Neymar.

Sólo dos años después ocurrió algo difícilmente imaginable para aquel adolescente: Gabriel Jesus se puso la camiseta de Brasil en los Juegos Olímpicos de Río y acabó jugando junto a Neymar y conquistando la medalla de oro.

"Alô, Mae": el secreto de su celebración

Su madre continúa siendo uno de los personajes fundamentales de su vida. De hecho, Vera Lúcia está detrás de una de las celebraciones más reconocibles del delantero.

Cada vez que marcaba con el Manchester City, Gabriel colocaba la mano junto a su oreja simulando hablar por teléfono. El propio jugador explicó su origen: su madre le llamaba después de cada gol, estuviera en Brasil o incluso contemplando el partido desde el estadio. Su respuesta imaginaria era siempre la misma: "Alô, Mae".

Aquella relación también marcó su adolescencia. Cuando el São Paulo quiso incorporarlo, el desplazamiento diario hasta la cantera podía obligarle a dejar los estudios. Vera Lúcia se negó. Su hijo tenía que seguir estudiando mientras perseguía el sueño de convertirse en futbolista.

Y Gabriel tampoco olvidó el lugar del que salió. Cuando ya había alcanzado la élite regresó al Pequeninos, uno de sus primeros equipos, para regalar 250 pares de botas a niños que estaban creciendo en circunstancias similares a las suyas.

Su vida también está escrita sobre su piel. Tiene tatuajes relacionados con su barrio, su madre y el fútbol, y comparte con Neymar un diseño inspirado en un niño que contempla una favela mientras sueña con convertirse en futbolista. Es prácticamente la representación gráfica del camino que ambos recorrieron.

Ahora ese camino le ha llevado a Barcelona. Doce años después de pintar las calles de Jardim Peri para animar a los futbolistas de Brasil, uno de aquellos chavales que soñaban con ellos llega al Camp Nou convertido en el nuevo delantero azulgrana. Como en su día lo fue Neymar.

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