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·6 de septiembre de 2026

Del 87 al 07: dos generaciones, un mismo escudo

Imagen del artículo:Del 87 al 07: dos generaciones, un mismo escudo

La irrupción de las perlas del 2007 de la Masía en el primer equipo del FC Barcelona ha iniciado las comparaciones con la histórica camada del 87. ¿Están estas justificadas?

Unamuno, en el 98. Ortega y Gasset, en el 14. Lorca, en el 27. Tres generaciones, tres épocas distintas, tres formas de entender la literatura, pero todas ellas parte de la misma historia. ¿Y en el Barça? Messi, en el 87 y Lamine Yamal, en el 07. Veinte años los separan, pero un mismo escudo los une. Porque en la Masía, al igual que en la literatura, hay generaciones destinadas a dejar huella.


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Aquella quinta encabezada por Messi ya la dejó, mucho antes incluso de llegar al primer equipo. Era el año 2003, y el Cadete B del FC Barcelona acababa de culminar una campaña histórica. Pleno de victorias en todas las competiciones, evidenciando el insultante abismo de nivel que había entre ellos y los demás mortales.

La historia posterior ya la conocemos todos: el triunfo en París, la era Guardiola, el triplete de Luis Enrique, la hegemonía en liga, las decepciones europeas, el caso Bartomeu, la ruina financiera. Y, finalmente, el resurgir del Barça, impulsado por el soplo de aire fresco que trajo consigo el talento nacido en 2007.

En el día de hoy repasaremos el contexto al que tuvieron que enfrentarse ambas hornadas, así como sus máximas estrellas y éxitos, para resolver el gran interrogante: ¿son ambas generaciones comparables?

1987, el preludio de la gloria

Hay generaciones que, con el paso de los años, parecen haber sido vistas por todo el mundo. La del 87 del Barça es una de ellas. Todos conocemos a alguien que asegura que ya sabía que Messi iba a ser diferente y que tenía poco menos que premoniciones con esa quinta. Es curioso que la memoria, cuando se trata de fútbol, suele tener una extraordinaria capacidad para anticipar el futuro.

Lo cierto es que aquellos futbolistas ya dejaron señales de su talento mucho antes de aparecer en las portadas, aunque fueron más bien pocos los que disfrutaron del fútbol del equipo cadete dirigido por Álex García.

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Pocos años después, cuando Messi comenzó a asomarse en el primer equipo, el Barça atravesaba un cambio de época. El club venía de cuatro años sin títulos y de una gran crisis deportiva, pero las llegadas de Joan Laporta a la presidencia y de Frank Rijkaard a los banquillos comenzaron a cambiar el rumbo. Ronaldinho se convirtió en el rostro de la reconstrucción, y junto a nombres como Xavi, Deco o Eto’o devolvió al club catalán a la élite.

En ese escenario tan atractivo pero complicado tuvo que crecer Leo Messi. El argentino no tardó mucho en hacerse un hueco en la plantilla. Tras el triunfo en París, se convirtió en la cara visible del por muchos considerado mejor equipo de la historia, ya con la vuelta de Piqué y Fàbregas de Inglaterra.

Sin embargo, el resto no corrió la misma suerte. Algunos, como Marc Valiente, Marc Pedraza o el entonces prometedor Víctor Vázquez —de quien incluso se llegó a decir que tenía más talento que el propio Messi— consiguieron hacerse un hueco en el fútbol profesional, aunque ninguno alcanzó las expectativas que un día se habían depositado sobre ellos. Para los demás, el sueño del primer equipo se fue diluyendo entre cesiones, cambios de club y años en las categorías semiprofesionales.

2007, una nueva era

Los nacidos en 2007 crecieron bajo la sombra de un Barça que acababa de tocar el cielo. Esta generación se formó viendo como Messi, Xavi, Iniesta y compañía hacían del Camp Nou el epicentro del fútbol mundial. El listón era altísimo, pero el espejo en el que mirarse era inmejorable.

En las categorías inferiores cosecharon grandes triunfos, pero cuando les llegó la hora de dar el salto, el contexto había cambiado radicalmente. Ya no heredaban ese Barça invencible, envidiado y elogiado en toda Europa, sino un club azotado por una crisis financiera, obligado a volver a mirar hacia casa. Ahí precisamente encontraron su momento: primero con Xavi, y posteriormente con Flick.

La hornada del 2007 demostró estar a la altura de las circunstancias. Lamine Yamal fue el primero en debutar, y en apenas una temporada se adueñó de la banda derecha culé. Cubarsí hizo lo propio desde el centro de la zaga. Ambos son sin duda los nombres propios de esta generación. A su corta edad, el defensor ha deslumbrado a todos en la última Copa del Mundo, logrando el premio a mejor jugador joven del torneo. Por otra parte, el de Rocafonda estuvo a las puertas de ganar el Balón de Oro la temporada pasada, y falta por ver si en esta campaña se hace con el tan apreciado galardón.

El centrocampista Marc Bernal y el lateral Xavi Espart también han logrado asentarse en el primer equipo. Este último recientemente, con un arranque liguero impresionante. Otras perlas de esta generación que no han tenido sitio en el primer equipo son Jofre Torrents y Quim Junyent, recientemente traspasados al Ajax de Ámsterdam y a la UD Almería, respectivamente.

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En definitiva, las comparaciones entre ambas generaciones resultan más que comprensibles. Las dos llegaron al primer equipo en momentos de reconstrucción y, con los éxitos de aquella camada del 87 como precedente, resulta difícil no pensar que hay algo de destino en esta historia. El tiempo dirá si esta nueva hornada está al nivel de la de sus predecesores.

Imagen principal vía: DAZN / SPORT

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