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·21 de septiembre de 2026
Del balance de 2019 a las ventas millonarias: la radiografía financiera de Unión y la deuda con su presidente

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La situación económica y contable del Club Atlético Unión reabre en cada presentación de estados financieros un dilema recurrente dentro del mapa político e institucional de la entidad rojiblanca: cómo dialoga el volumen de ingresos generado por la venta de futbolistas con los pasivos que mantiene el club con la familia del presidente Luis Spahn.
La historia de este desencuentro tuvo su punto de quiebre en la convulsionada asamblea extraordinaria de agosto de 2019. En aquel encuentro, la conducción dirigencial expuso formalmente una acreencia a favor de la familia Spahn que ascendía a los 5.550.073 dólares. La revelación de ese monto generó un inmediato impacto, dado que dicha cifra no surgía de manera clara ni desglosada en los ejercicios contables presentados en los años anteriores. La controversia derivó en presentaciones ante la Inspección General de Personas Jurídicas, denuncias en la Justicia, fuertes cruces entre las distintas agrupaciones opositoras y la exigencia de realizar una auditoría contable externa que echara luz sobre los movimientos monetarios.
En forma paralela a ese conflicto, el ‘Tate’ atravesó durante el período comprendido entre 2019 y 2026 uno de los ciclos de transferencia de futbolistas más significativos de su historia. De acuerdo con los informes institucionales y las planillas de operaciones publicadas por la entidad, los ingresos por ventas con montos confirmados oficialmente alcanzaron los 35.326.875 dólares, cifra que asciende a 35.726.875 dólares si se contempla la garantía mínima contemplada en la transferencia de Rafael Profini al fútbol ucraniano. Si a este escenario se le añaden las estimaciones de mercado de aquellos pases cuya cifra no fue difundida de manera oficial por la dirigencia —como los casos de Diego Barisone, Enrique Triverio, Víctor Ignacio Malcorra, Rolando García Guerreño o Yeimar Gómez Andrade—, la masa total bruta generada por el patrimonio futbolístico roza los 43,2 millones de dólares.
A pesar del ingreso masivo de recursos económicos, la deuda reclamada por la conducción no se saldó de forma automática ni en su totalidad. La discrepancia sobre el saldo actual radica en los criterios de registración financiera y en el contexto económico nacional. Por un lado, la Comisión Directiva ha argumentado que gran parte del pasivo de origen fue pesificado, refinanciado y absorbido paulatinamente dentro de los marcos que regulan las presentaciones contables ante la Asociación del Fútbol Argentino y los organismos de contralor, lo que transformó el compromiso en moneda extranjera a valores nominales en pesos.
Por otro lado, los referentes opositores han señalado en el análisis de los balances de los ejercicios más recientes que las acreencias registradas a nombre de familiares y empresas vinculadas al presidente —principalmente a nombre de Paula Spahn— aún figuran con saldos que rondan entre los 1.400 y 1.500 millones de pesos, lo que representaría un remanente cercano al millón y medio de dólares según las paridades cambiarias vigentes en el mercado financiero.
A este cuadro se le suma la dinámica propia del mercado de pases. Aunque las cifras brutas acordadas por las salidas de jugadores como Juan Ignacio Nardoni, Kevin Zenón, Imanol Machuca, Mateo Del Blanco o el propio Profini representan números elevados, el flujo de caja efectivo del club no se percibe en un único pago. La mayoría de las operaciones se estructuran en cuotas anuales extendidas en el tiempo, a lo que deben descontarse los porcentajes legales de impuestos, comisiones de intermediarios, participaciones de los futbolistas y los imponderables derivados de las restricciones cambiarias para el ingreso de divisas desde el exterior.
Si bien el pasivo original de 5,5 millones de dólares sufrió transformaciones y amortizaciones que redujeron de forma considerable su peso real respecto al volumen total de dinero generado en la última década, la ausencia de una cancelación definitiva o de una liquidación auditada que logre el consenso de todas las partes mantiene abierta una discusión que excede lo estrictamente contable y se posiciona como un eje neurálgico en el debate político de Unión.