Un 10 Puro
·29 de junio de 2026
Del dedo de Mourinho al de Sophie Cunningham: el gesto que incendia EE UU

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·29 de junio de 2026

En España hubo un tiempo en el que un dedo señalaba el camino. Era el de Mourinho, convertido por el madridismo más militante en símbolo de resistencia con aquella pancarta en el Fondo Norte del Santiago Bernabéu. Ahora, al otro lado del Atlántico, otro dedo ha provocado un incendio parecido, aunque esta vez no nace en el fútbol, sino en la WNBA.
La protagonista es Sophie Cunningham, jugadora de Indiana Fever, compañera de Caitlin Clark y una de esas deportistas que no necesitan demasiado para convertirse en protagonista. Durante un partido contra Phoenix Mercury, Cunningham acabó señalando durante unos veinte segundos a DeWanna Bonner, veterana de la liga, después de una acción que había terminado con Clark sancionada con una técnica.
El gesto no fue violento. Tampoco especialmente sofisticado. Cunningham simplemente señaló. Y señaló. Y siguió señalando. Bonner le pidió que dejara de hacerlo. Cunningham no dejó de hacerlo. Y su rival cada vez más enfurecida. Resultado: técnica para las dos y una escena perfecta para internet.
La propia jugadora explicó después, con bastante humor, que estaba protestando porque no entendía que Caitlin Clark hubiera sido sancionada y Bonner no. Al ver que el dedo estaba sacando de quicio a su rival, decidió mantenerlo. Llegó a decir que probablemente había sido "la cosa más estúpida" que había hecho, aunque el gesto ya iba camino de convertirse en meme nacional.
Ahí terminó el partido y empezó otra cosa. En redes, el dedo de Cunningham dejó de ser un simple pique deportivo para transformarse en símbolo. Para unos, la jugadora blanca de Indiana se ha convertido en la protectora de Caitlin Clark, la gran estrella que ha cambiado el negocio de la WNBA. Para otros, el fenómeno vuelve a demostrar cómo cualquier gesto alrededor de Clark acaba reinterpretado en clave racista.
Algunas cuentas conservadoras han utilizado la escena para presentar a Cunningham como una jugadora que planta cara a un ambiente hostil hacia las estrellas blancas de la WNBA. Otras voces han contestado acusando a esos perfiles de convertir un lance deportivo en combustible racial. La jugadora, por ahora, no ha hecho suya esa lectura. El incendio lo ha puesto internet.
El caso resume bastante bien la época. Una técnica, un dedo, veinte segundos de tensión y millones de usuarios reinterpretando la escena como si fuera una tesis doctoral sobre Estados Unidos. En España tuvimos a Mourinho. En la WNBA tienen a Sophie Cunningham. Y, esta vez, el dedo no señala el camino: señala lo inflamable que está todo.







































