Mundo Levante UD
·17 de marzo de 2026
Demasiado valientes en mitad de tanta cobardía

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·17 de marzo de 2026

Bebiendo se ahogan las penas y las Fallas fueron un motivo justificado para ahogarse anoche tras lo acontecido en Vallecas. Quien no tuviera la suerte de estar en una verbena, le tocó otra sesión de techo hasta altas horas de la madrugada. Porque entre la cobardía propia y el atraco a mano armada en el Rayo Vallecano - Levante los motivos se multiplican. Las cosas hay que llamarlas ya por su nombre.

- Soto Grado no vio las manos de Pathé Ciss en el gol del Rayo Vallecano (@Florencia Tan Jun/Getty Images) -
El orden de los factores no altera el producto. A estas alturas ya no. Decía Luís Castro cuando se convertía en nuevo entrenador del Levante UD que él apostaba por un fútbol ofensivo y atrevido. A excepción del debut en Sevilla con 0-3 y gran vistosidad y algún episodio aislado, poco se ha visto de ello. Hay días que a uno no le invitan a ser valiente, como puede ser enfrentarse a "los grandes" o si estás en inferioridad numérica con un resultado favorable.
Pero hay otras noches como la presenciada en el Sur de Madrid en las que poco a poco el exceso de cobardía te condena: primero por no poner el ímpetu necesario para buscar un segundo gol, después por continuar haciendo una mala lectura del momento del partido y con la entrada de unos futbolistas poco implicados y finalmente quedando sumiso hasta que te arrebatan la victoria. Esos síntomas de esperanza del "efecto Castro" no se aprecian casi nunca, menos aún para liderar un proyecto a largo plazo. Porque un Levante de Primera División (y que pretende deber seguir siéndolo) no es lo mismo que el Dunkerque.
Valiente también fue Soto Grado y su cuadrilla desde la sala VOR. Tanta tecnología y tanta cámara, como la que ayer lucían para ofrecer un ángulo subjetivo de la visión del trencilla, para que todos ignoren una claro mano que da lugar inmediatamente al gol del empate de Pathé Ciss. Nadie da crédito para que el 1-1 terminara reflejándose. Y más en una jornada donde De Burgos Bengoetxea se tragó una clara infracción en Mallorca que puso más tierra de por medio al Levante respecto a la zona de salvación. A excepción del caso perdido de Isaac Fouto y el personaje que por momentos parece interpretar, es ya indefendible lo del estamento arbitral. Es de tener muy poca vergüenza más que un acto de valentía el ponerse a reflejar ante todo el mundo su incapacidad para realizar correctamente un trabajo en el que cada vez lo tienen más fácil pero peor lo hacen en la "mejor Liga del mundo".
De paso, y ya para terminar estas raciones de valentía, agradecería que Pablo Sánchez pusiera más bemoles a la hora de expresar públicamente el malestar de un club. El presidente del Levante UD no pude salir tan impasiblemente delante de un medio de comunicación y decir poco más que "no entiendo nada" con las imágenes vistas. En eso sí envidio la forma modélica de actuar de Quico Catalán. Los actos que debía defender con más dureza repercuten directamente en el devenir deportivo y económico del organismo al que representa. ¿Qué más represalias puede tener? Desde luego, ninguna. Puestos a decir lo poco que dijo o que no se publique ningún comunicado en forma de queja, mejor permanecer en silencio. Así sólo incrementa los índices de crispación del levantinismo.









































