Vermouth Deportivo
·7 de marzo de 2026
Día del Hincha de Racing, el día que la gente puso de pie a su club

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Parece lejano y cercano a la vez por el paso del tiempo y por la realidad que vive el club estos días, tanto en lo deportivo como en lo social, pero desde 1999, el 7 de Marzo no es una fecha más para el fútbol Argentino, y sobre todo para Racing.
Ese día, en un acto autoproclamado, miles de personas fueron al Cilindro de Avellaneda a colmar el estadio pese a la suspensiòn del partido contra Talleres de Córdoba por la primera fecha del Torneo Clausura de la Primera División, dado el estado financiero del club, en el cual pesaba sobre él, los constantes pedidos de quiebra. Sin embargo, ello no impidió a las más de treinta mil almas que asistieron al Estadio Presidente Perón decir presente y ser, salvo por el clásico Rosarino, el estadio que más gente llevó ese día, porque Racing, su Racing, en este momento, los necesitaba más que nunca.
Pero esta epopeya digna solamente de Racing, tenía un trasfondo, duro, oscuro y complicado, típico de los años 90’ en Argentina. Todo había comenzado hace unos días, más precisamente el 4 de marzo, en otra fecha muy recordada para los hinchas de Racing. Ese día, mientras que jugadores como Carlos Arano, Leonardo Tambussi, Gustavo Arce, Manuel “Manolo” Garcia, Luciano Sapia, y el hoy Presidente, Diego Milito, se preparaban para entrenar, el entonces coordinador de las inferiores académicas, Pablo Centrone, les comunicaba la noticia: Debían dejar de entrenar e irse para otro lado, dado que Racing, iba a cerrar las puertas.
Horas después, en la Sala II de la Cámara de Apelaciones de La Plata, ocurría lo inevitable. La Síndico Liliana Ripoll (la mujer que después la historia racinguista la conocerìa como la “Vieja Chiflada”) decretaba la Quiebra de Racing, con una frase marcada a fuego en el inconsciente del fútbol Argentino: “Ha dejado de Existir, Racing Club Asociaciòn Civil”, exigiendo la liquidaciòn patrimonial del equipo en un lapso de cuatro meses, y por sobre todo, el remate de la Sede de Avenida Mitre 934.
Los hinchas, desconcertados, fueron autoproclamados a la sede, exigiendo en ese momento al entonces presidente, Daniel Lalín, que les de explicaciones acerca de esas palabras, las cuales, jamás pudo dar.
Caída la noche de ese fatídico 4 de marzo, el presidente se acercó para hablar con la multitud iracunda, pero apenas logro pronunciar un par de palabras, un redoblante lanzado desde la multitud, impactó de lleno en la cara del directivo, rompiéndole los lentes y causándole un corte hemorrágico tan grande que tuvo que abandonar el acto.
En ese momento, Racing estaba sumido en el infierno institucional, un estilo de mezcla entre acefalía, desidia, abandono y falta de respuestas, que hizo que, ante la situación delicada que atravesaba el club, Daniel Lalín, todavía presidente, pero con un apoyo inexistente, tomara la decisión el 6 de marzo, de suspender el partido en función de los constantes conflictos existentes en el club, y sobre todo, la imposibilidad real de llevar un operativo de seguridad acorde a la situaciòn.
Pero, y para sorpresa de mucha gente, esta decisión de Lalín no cayó nada bien en la Segunda Instancia Judicial de la Provincia de Buenos Aires, fue por ello que el Juez de la Quiebra, Enrique Gorostegui, se comunicó con la síndico Ripoll, y ambos llegaron a una conclusión tan sorprendente como determinante. El Cilindro debe abrir sus puertas. La gente de Racing estaba herida, destruida, y necesitaba expresarse, necesitaba un apoyo, una situación que les permitiera volver a creer, y eso entendieron ambas partes, por lo que el Juez ordenó la apertura de las puertas del Estadio al Club, bajo estricta responsabilidad de la Síndico.
Así fue que, llegado el 7 de Marzo, los hinchas de Racing comenzaron a llegar al estadio, pero esta vez con otra premisa, la premisa de salvar a Racing, ese día, las más de treinta mil personas cantaron, gritaron, lloraron, salieron a la cancha glorias como el actual DT Gustavo Costas, Humberto Maschio, el Pato Fillol, el Chango Cardenas, y jugadores de ese momento como Pablo Michelini o Sergio Zanetti. Un hincha recorrió de rodillas todo el césped del estadio pidiéndole a Dios la salvación del club. Ese día Racing no jugó, pero sí salió a la cancha, y se sintió como jamás se había sentido.
Una semana después de la historia de Racing continuó, fue en Arroyito, en un partido que Rosario Central lo derrotó por 2 a 1, pero no importó. Racing seguía vivo, seguía luchando en Tribunales, y el conflicto se volvió un tema de Estado.
Lalín tenía buenas relaciones con gente como Carlos Menem, Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf, y hasta el propio entonces Presidente de la Nación, Fernando de la Rua, sin embargo, el problema era otro y estaba en Viamonte 1366. Lalín y Julio Humberto Grondona no se llevaban bien, y la soga al cuello de Racing, necesitaba respuestas rápidas que la AFA no estaba dispuesta a dar.
Racing estaba tan golpeado, que para recaudar dinero para las calderas de los baños, tuvo que cruzar la cordillera para jugar un amistoso contra Unión Española de Chile para juntar dinero y poder lograr realizar esos arreglos, la AFA no estaba atinente a la situación de Racing. Sin embargo, el Gobierno sí lo estaba, y la solución se hizo esperar pero llegó.
A Finales del año 1999, el Congreso de la Nación votó la promulgación de la famosa Ley de Fideicomiso, la cual entre otras cosas impedía que los Clubes de Fútbol, en su rol social, pudieran quebrar sin antes, se les permitiera el ingreso de Capitales Privados a ellos por medio de entidades que actuarian de Gerenciadores. Es decir, que los Clubes podían recurrir a terceros privados, para que inviertan en ellos en rol de Gerenciadores, pero estos clubes asegurándose su existencia como tales y su figura como Asociación Civil, situación que, al mantenerse como Clubes y no tener estatus de empresas, les permitía jugar en el Fútbol Argentino, reticente hasta la actualidad con la actuación de Sociedades en nuestro fútbol.
La Ley funcionó como un mecanismo de salvataje, y para Racing fue un éxito, la situación logró controlar un estado tan delicado, que cualquier situación podía ser catastrófica, mientras que en los Tribunales se discutía la continuidad de Racing, la cuarta, que hacía unos meses no tenía consciencia de su futuro, se consagra Campeona del torneo de esa división, con los jugadores antes mencionados que luego llegaron a primera y varios de ellos serían partícipes del Apertura 2001. Todo eso jamás hubiera existido de no ser por los hinchas de la Academia, que en el momento más duro de su historia, se unieron todos para levantar al club.









































