Dosis Futbolera
·16 de enero de 2026
Dos penales, tensión y un Espanyol que no arranca en 2026

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·16 de enero de 2026

En el RCDE Stadium se daban cita, por la jornada 20 de LaLiga, dos equipos que podían definirse como la sorpresa en la cara y la cruz de una misma moneda. En el lado negativo aparecía el Girona FC, visitante en esta ocasión, que tras haber sido el equipo revelación en temporadas pasadas mostraba ahora una faceta desconocida, que lo había arrastrado, no hacía mucho, a los puestos de descenso. En el lado opuesto, la cara positiva, este Espanyol de Manolo González, expectante por alcanzar posiciones europeas, aunque necesitado de una victoria para no perder el tren: venía de una derrota como local ante el Barça y de un empate en su visita al Levante.
Con la moneda aún en el aire, ambos equipos se volcaron al ataque desde el primer minuto. Tanto los dirigidos por Míchel como los de Manolo González buscaron de entrada el arco rival, dando lugar a un partido de ida y vuelta. Poco a poco, sin embargo, el Girona comenzó a capitalizar la posesión, presionando alto la salida y apoyándose en el despliegue de Lemar y la salida limpia desde el fondo de Álex Moreno. El Espanyol robaba a partir de errores ajenos, pero no se lo veía cómodo en ese rol: sin balón, esperando en tres cuartos para cortar las transiciones del conjunto gironí y saliendo con cierta dificultad. Justo cuando el Espanyol empezaba a acomodarse, llegó el penalti por falta de El Hilali. Vanat falló en la primera ejecución, pero el árbitro ordenó repetirlo por la incorrecta colocación de Dmitrovic, y esta vez el delantero no perdonó. Final del primer tiempo: 0-1.
En el inicio de la segunda parte, Manolo González fue el primero en mover el banquillo: Jofre por Dolan. Fue el primero de varios cambios, porque el Espanyol, aunque mostró una versión algo mejorada respecto a la primera mitad, seguía sin generar peligro real sobre el arco defendido por Gazzaniga. El conjunto perico mezclaba ímpetu y nervios a partes iguales, una ecuación que le permitía aproximarse al área del Girona e insinuar peligro, pero siempre con poca claridad. El partido fue derivando hacia el terreno donde el Girona se sentía más cómodo: conteniendo a su rival y saliendo rápido en contragolpe. Las faltas y las tarjetas amarillas se sucedían, mientras el empuje de la grada perica se hacía evidente, celebrando incluso los córners. Sin embargo, los minutos pasaban entre discusiones y poco fútbol, y quienes empezaron a animarse fueron los visitantes. En uno de esos contragolpes, Asprilla se escapó y, en una acción discutida, el árbitro sancionó penalti. Vanat repitió y, a partir de ahí, todo fue cuesta abajo para el Espanyol: lanzamiento de objetos hacia el arco de Gazzaniga y un clima cada vez más tenso, con un enfrentamiento latente entre la grada y el portero, ya marcado desde los primeros minutos por la demora en reanudar el juego. Finalmente, triunfo del equipo de Míchel por 2-0. El Espanyol parece haber perdido la versión ganadora del año pasado: un punto sobre nueve en este inicio de 2026 y la sensación de que el objetivo de arrancar el año con victorias sigue sin cumplirse.
Los 28.451 espectadores pudieron haber asistido a un partido en el RCDE Stadium previo a una suspensión temporal, a la espera de lo que refleje el informe arbitral.









































