Atlético Stats
·14 de septiembre de 2026
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·14 de septiembre de 2026
Ese resoplido cuando Jonathan David hacía el 0-2 que sentenciaba el partido. Bendito momento de liberación y de tranquilidad. Un masaje mental para continuar con más fuerza y mejores ánimos. Tiempo para mejorar.
Hablamos de mejorar porque el partido, evidentemente, tuvo más momentos malos que buenos. Al igual que aquí miramos más allá del resultado en las recientes derrotas de San Mamés y Anfield, vamos a seguir siendo consecuentes y también debemos hacerlo tras esta victoria en el Reale Arena.
Quizás catalogar el partido como una final era excesivo, pero sí había la sensación de que urgía ganar a unos niveles excesivos siendo tan solo la jornada cinco. Simeone, sin Barrios, Julián ni Sorloth, apostaba por Llorente en el centro del campo y por Kang-In Lee y Lookman arriba, quedando Jonathan David como revulsivo cuando se esperaba su primera titularidad.

Los primeros diez minutos auguraban una posible notable primera parte, como venía siendo habitual en el conjunto rojiblanco: salieron bastante activos en la presión, manteniendo el 1-4-4-2; y con balón vimos varias acciones ofensivas dinámicas, con Kang-In y Llorente como principales actores en el sector derecho del ataque.
Al igual que otras veces sí se puede asegurar que es el rival quien por méritos propios te acula atrás y cambia el escenario del partido, esta vez fue el Atleti el que, incomprensiblemente, dio varios pasos hacia atrás sin que la Real Sociedad hubiese generado peligro suficiente como para hacerte pensar en variar tu plan inicial. De hecho, en líneas generales y salvo alguna acción puntual de Barrenetxea o Sucic, vimos una versión pobre a nivel ofensivo del conjunto de Matarazzo. Acabó el Atleti en un bloque bajo y excesivamente pasivo, un 1-5-4-1 que imposibilitaba tener argumentos ofensivos y que simplemente pretendía defender por acumulación.
Si el Atleti pudo resistir se empieza explicando desde el Cuti... y se termina de explicar por Romero. Todos tuvimos la sensación de que, sin él en el campo, la Real habría marcado de centro lateral o tras una segunda jugada. Su actuación en Anfield ya fue destacable, pero esta actuación en San Sebastián evidencia el lujo que es que tu defensa la lidere un talento de primerísimo nivel.

Tras no cambiar nada en los primeros quince minutos de la segunda parte, Simeone decidió hacer un triple cambio que tendría consecuencias positivas en el partido: Koke, Johnny y Jonathan David sustituían a Baena, Kang-In Lee y Llorente. El mal partido del surcoreano se puede entender desde un tipo de partido que fue totalmente contrario a lo que un jugador de sus características necesita para brillar: podría haber jugado mejor, pero creo que es evidente que fue víctima y no consecuencia. Lo que no tiene justificación es el partido de Baena y Lookman, al que unos minutos después sustituía Arnau. El español estuvo superado cerca de la base de la jugada, tomando decisiones incorrectas constantemente y siendo una debilidad competitiva. Y Ademola volvió a ser un atacante preocupantemente intrascendente: desconectado del partido, errático y lento en sus intervenciones, sin amenazar a la espalda de los defensas de su lado y regateando con la sensación de que lo hacía obligado, perdiendo el balón incluso desde lo gestual.

Sin desmerecer a Johnny, que fue haciéndose al partido y dio poso al centro del campo desde una segunda altura que le sienta bien para poder desplegar sus características, fueron Arnau Ortiz, Jonathan David y Koke los que cambiaron por completo el momento del partido: Arnau, en su primera intervención, ya ridiculizó el partido de Lookman: verticalidad en todas sus acciones, personalidad para enfocarse solo en dirección a portería contraria, querer impactar en el partido a cualquier altura y en cualquier situación. Fue él quien forzó la falta que acabó en el penalti que transformó Grimaldo.

Un Grimaldo que, tras volver a sufrir en defensa y fallar en aspectos ofensivos donde no debe permitirse fallar, fue a más y acabó incluso destacando tras esos cambios de Simeone que fueron cambiando el partido. Buen despliegue para acabar asistiendo a Jonathan David en ese 0-2 en el minuto 90, en el que todos compartimos ese resoplido de tranquilidad y felicidad. Excelente la acción del canadiense, con una sangre fría magnífica para llevar los ritmos, el uso del cuerpo para regatear y para definir con la pierna menos hábil. Su simple amenaza estructuró mejor ofensivamente al Atleti y cambió el escenario para los centrales del Real, que estuvieron excesivamente cómodos hasta su entrada.
Y qué decir de Koke. Es ese amigo de toda la vida que siempre va a estar cuando le necesites. Él no necesita los porqués, solo que le digan dónde y cuándo. Donde todo era precipitación, nervios y mala lectura, él fue precisión, seguridad, personalidad y una interpretación tremenda de lo que necesitaba cada jugada. Pocos equipos en el mundo tienen una carta ganadora desde el banquillo como Koke, porque, lógicamente, muy pocos equipos disponen de uno de los mejores centrocampistas del mundo desde hace quince años.

Y Giuliano cerró el partido con un gol que, más allá de la opinión de él como futbolista o incluso el pensar que el entrenador le está usando de más, evidencia que nunca se debe faltar el respeto a un jugador que muere en cada carrera por el escudo que representa.
Que en líneas generales no fue un buen partido no debe obviar el mérito de ganar en un campo complicado, y con bajas significativas como Barrios, Julián y Sorloth. El Atleti, al igual que en otros partidos le salió cruz, recibió una cara que, eso sí, supo acabar buscando tras dar la vuelta al partido desde el minuto 60.
Crecer desde la victoria siempre es más positivo y esto debe reforzar al equipo para los dos siguientes compromisos en el Metropolitano.
📸 Juan Manuel Serrano Arce - 2026 Getty Images







































