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·27 de septiembre de 2026
El Athletic empieza a pagar la factura de Nico Williams: ahora no puede fichar

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La renovación elevó de manera considerable el compromiso salarial del club y el Athletic reconoce ahora que necesita incrementar sus ingresos ordinarios para mantener sus cuentas equilibradas. No está en una situación de quiebra ni de números rojos, pero el margen económico es cada vez más importante para un club que no dispone del músculo financiero de Barça, Real Madrid o Atlético.
En el verano de 2025 el Barça tenía a Nico Williams como uno de sus grandes objetivos. La operación se situaba alrededor de los 65 millones de euros de su cláusula.
El Athletic decidió no abrir la puerta. Nico renovó hasta 2035 y el club convirtió aquella continuidad en una de las grandes operaciones institucionales de su historia reciente. El impacto fue enorme: el anuncio generó 65 millones de visualizaciones en los canales digitales del Athletic en un solo día.
Y el presidente declaro entonces, eufórico, que entre el Athletic y el Barça Nico había elegido el proyecto ganador. La historia reciente confirma que estaba equivocado. El Athletic quería convencer a Nico de que su futuro estaba en Bilbao.Pero una cosa es retener a una estrella y otra poder asumir indefinidamente las consecuencias de pagarle como una estrella.
La fotografía económica oficial es más matizada de lo que sugieren algunos titulares.
El Athletic cerró 2024/25, antes de renovar a Nico Williams, con 7 millones de beneficio y un patrimonio neto de 112,75 millones. Sus ingresos relevantes fueron de 174,3 millones y los gastos relevantes, de 151,2 millones.
El problema aparece cuando se mira hacia delante. En una reciente explicación sobre la situación económica, el club señaló que necesita aumentar sus ingresos ordinarios para equilibrar las cuentas sin recurrir a ventas de futbolistas o a otras medidas extraordinarias. El presupuesto de gastos de explotación de 2026/27 alcanza los 155,8 millones.
Y en este escenario, cada gran contrato pesa.

Nico Williams le dio calabazas a Laporta
La renovación de Nico no fue un movimiento gratuito. LaLiga elevó el límite salarial del Athletic hasta los 126,05 millones de euros en la temporada posterior a la renovación, 20 millones más que el curso anterior. El aumento estuvo relacionado, entre otras operaciones, con la nueva situación contractual de Nico y las incorporaciones de Jesús Areso y Aymeric Laporte.
Eso significa que el Athletic ha tenido que dedicar más recursos a su plantilla.
Y ahí aparece la paradoja. El club decidió retener a Nico para construir alrededor de él un proyecto ambicioso, pero esa misma estructura salarial reduce el margen disponible para seguir reforzando el equipo.
Uriarte defendió en aquel momento la continuidad de Nico como una apuesta por el proyecto rojiblanco.
Pero los resultados han introducido una incómoda segunda parte de la historia. El Athletic terminó la temporada 2025/26 en la duodécima posición de LaLiga, a seis puntos del objetivo europeo. Y a 41 puntos del campeón, el Barça, el equipo que no era "un proyecto ganador". El propio club calificó aquella campaña liguera de “decepcionante”.
Por eso la comparación con el Barça resulta inevitable.
El Athletic consiguió que Nico rechazara la posibilidad de marcharse a Barcelona y apostó por pagar el precio necesario para retenerle. El Barça perdió al jugador y tuvo que buscar otras soluciones. Y llegó Rashford ofreciendo un rendimiento excelente.
Ahora cada club vive las consecuencias de aquella decisión.

Mantener a Nico Williams se ha convertido en un problema para el Athletic
Hay una realidad que no conviene esconder detrás del relato sentimental. El Athletic eligió. Nadie obligó al club a renovar a Nico hasta 2035 ni a asumir las condiciones económicas necesarias para convencerle de continuar. Fue una decisión estratégica de Uriarte y de su dirección deportiva.
Y puede defenderse perfectamente desde el punto de vista deportivo. Pero las decisiones deportivas también tienen consecuencias económicas.
Si el Athletic necesita ahora aumentar ingresos para mantener el equilibrio y dispone de menos margen para reforzar la plantilla, la pregunta resulta inevitable:
¿Cuánto le está costando realmente haber conseguido que Nico dijera que no al Barça? Porque los 65 millones que pudo ingresar por su salida ya no existen. Y los más de 20 millones anuales que hay que pagarle a Nico Williams entre fijo y variables, suponen para el Athletic una losa con un peso que no puede soportar.







































