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·5 de septiembre de 2026
El Barça cambia de estrategia después de lo de Dro: Hamza Abdelkarim queda blindado

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·5 de septiembre de 2026

Hamza Abdelkarim ha pasado en pocas semanas de ser una apuesta de futuro a convertirse en un futbolista que ya llama a la puerta del primer equipo.
El delantero egipcio, de 18 años, fue el máximo goleador del Barça en la pretemporada con cuatro tantos. Marcó cuatro de los diez goles del equipo de Hansi Flick en los cinco partidos preparatorios.
El rendimiento ha sido tan convincente que el club ya decidió ejecutar la opción de compra al Al Ahly y convertirlo en azulgrana hasta 2029. La operación costó 1,5 millones de euros más variables.
Pero hay un problema. Su cláusula de rescisión es de 15 millones de euros.
En un mercado en el que los grandes clubes pagan cantidades cada vez mayores por jóvenes con potencial, quince millones pueden convertirse en una cantidad demasiado pequeña.
Y el Barça ya sabe lo que significa. El pasado enero perdió a Dro Fernández, una de las grandes promesas de La Masia, que terminó fichando por el PSG. La operación dejó alrededor de ocho millones de euros en las arcas azulgranas, después de que el club francés aprovechara la situación contractual del futbolista.

El Barça se mueve para retener a Abdelkarim
Laporta llegó a calificar lo sucedido como una “sorpresa” y una situación desagradable. El presidente azulgrana también criticó duramente la gestión del representante del jugador.
Ahora no quiere que la historia se repita.
La respuesta del Barça ha sido contundente. Primero, limitar sus actuaciones antes del cierre del mercado para evitar llamar la atención entre los grandes de Europa.
La intención del club es renovar el contrato de Abdelkarim y multiplicar su cláusula de rescisión por diez: de 15 a 150 millones de euros. Y en eso está ahora el club con los representantes del jugador una vez cerradas las puertas del mercado, lo que explica que Flick le hiciera jugar cuatro minutos ante el Rayo Vallecano.
Después, el nuevo contrato llevaría aparejada también una mejora salarial para adecuar las condiciones del futbolista a su nueva consideración dentro del proyecto.
La operación tiene una lectura evidente.
El Barça no quiere impedir que Abdelkarim pueda marcharse algún día. Lo que quiere evitar es que alguien pueda llevárselo ahora por una cantidad que no corresponda al potencial que el club cree tener entre manos.
Si llega un gigante europeo dispuesto a pagar 150 millones, será otra historia.

Dro se fue del Barça aprovechando su cláusula de 8 millones
El movimiento no responde únicamente a una cuestión contractual. Flick ha comprobado durante el verano que Abdelkarim puede ser una alternativa real para el futuro. De hecho, es el único delantero centro nato de la plantilla.
El egipcio ha respondido con goles y ha demostrado movimientos propios de un delantero centro, precisamente la posición que más preocupaba al Barça después de las salidas de Robert Lewandowski y Ferran Torres.
El técnico alemán ya había defendido públicamente que el joven merecía oportunidades. Y finalmente debutó en partido oficial ante el Rayo Vallecano, aunque solo dispuso de los últimos minutos.
Paradójicamente, su debut coincidió con el anuncio del fichaje de Gabriel Jesús, que aumenta la competencia por el puesto de delantero centro.
Pero una cosa no cambia: Abdelkarim ha dejado de ser una incógnita.
El caso Dro está demasiado reciente como para ignorarlo.
El Barça vio cómo una de sus grandes promesas abandonaba el club con apenas 18 años y acababa en el PSG por una cantidad muy inferior a la que habría correspondido a su potencial de haber estado mejor protegido contractualmente. El propio club parisino confirmó que el jugador firmó hasta 2030.
Con Abdelkarim, Laporta quiere jugar otra partida. La fórmula es sencilla: primero blindarlo y después darle tiempo para crecer.
Porque el Barça no quiere volver a inflar el valor de una joya para descubrir después que cualquier club poderoso puede llevársela por una cantidad irrisoria.
Y aquí aparece la diferencia fundamental con Dro. Dro salió por unos ocho millones. Abdelkarim tiene ahora una cláusula de 15.
Pero si el Barça consigue cerrar la renovación prevista, quien quiera llevárselo tendrá que poner 150 millones sobre la mesa. Esta vez, al menos, Laporta quiere que la puerta tenga un precio acorde con lo que hay detrás.
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