La Galerna
·7 de mayo de 2026
El Barça jugará la final de Champions contra sí mismo

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·7 de mayo de 2026

Buenos días. El Barça jugará la final de Champions contra sí mismo. No es lo común, reconozcámoslo. Una semifinal la disputaron Atleti y Arsenal; la otra, PSG y Bayern. Sin embargo, el FC Barcelona se enfrentará al Barça el 30 de mayo en Budapest. El fútbol ha cambiado mucho y lo que antes resultaba lisérgico ahora es moneda corriente.
No, no estamos locos, nos limitamos a hacernos eco de lo anunciado en la portada de Mundo Deportivo.

«Final azulgrana» es el titular del diario de Godó, ¡grande de España! —y, visto lo visto, de Francia, Inglaterra y Alemania—. El frontispicio no deja lugar a dudas.
Damos credibilidad a la noticia, a pesar de proceder de la prensa cataculé, porque no es la primera vez que el FC Barcelona gana competiciones en las que, legalmente, no tendría que haber participado.
Desde que se hizo público que pagó al estamento arbitral durante décadas, ha recolectado títulos como la Liga, la Copa o la Supercopa de España. Trofeos que no se pueden ganar —o al menos es muy complicado— si hubiese jugado en la categoría correspondiente tras abonar millones de euros al número dos de los trencillas.
Cabe recordar que venció esos torneos con jugadores inscritos sin respetar las normas, con calzador y cautelarmente eternos. Todo en el Barça parece una paradoja, pero no lo es. Por más que asome el surrealismo obsceno, cualquier tropelía que se nos ocurra, la han hecho, la están perpetrando o la van a realizar.

Sport opta por el mismo señor, Luis Enrique, para ilustrar su cubierta. Lucho ya pertenecía al FC Barcelona desde sus tiempos del Sporting. Entonces parecía vestir camiseta rojiblanca y jugar los partidos de casa en El Molinón, pero no, realmente estaba disputando ya finales de Champions con el Barça.
Mikel Arteta defendió unos cuarenta partidos la camiseta del Barça B, hecho que lo coloca apenas un peldaño por debajo de Cruyff, Ramallets y Kubala para el imaginario culé.
Luis Enrique y Arteta, Arteta y Luis Enrique recombinaron su ADN —de manera retroactiva— desde el primer día que pisaron La Masía o se humedecieron con una gota de agua de Canaletas o vieron un concierto de Shakira en el Camp Nou.
Es maravilloso. El Sectariato mediático ha conseguido que el club cliente de Negreira gane la máxima competición europea sin necesidad de comparecer en la final, por poderes. Genéticos, para más señas. Dejen paso al campeón.

Decimos que ha logrado que gane la Champions porque, dados los precedentes anteriormente señalados, es obvio. Si se tratase del Atleti, otro gallo cantaría. Aun jugando contra sí mismo, encontraría la manera más cruel de perder, y el Cholo acabaría a la gresca con Simeone. Otro éxito para el club y su afición.
En la Azotea de As leemos que «El Atlético se queja a la UEFA dos veces». El año pasado, firmó un glorioso doble toque. Ha perdido dos finales de Champions contra el Real Madrid. El Frente Atlético ha asesinado a dos personas. La relación del Atleti con el dos es llamativa.
Os dejamos por aquí la portada de Marca con una aclaración: este portanalista no es hoy del Rayo, no lo ha sido nunca, ni lo será.

El Barça, pues, se encuentra apenas a unas semanas de levantar otra Orejona. Otra Orejona de esas que alzan todos los años desde hace una década. En el enésimo ejercicio de apropiación cultural, cualquier equipo que cuente en sus filas con alguien relacionado de cualquier manera con el club es el propio club.
La final de Champions no la jugará el PSG contra el Arsenal, sino el Barça contra el FC Barcelona. Entendemos que uno de los dos vestirá su segunda equipación, aunque, como es él mismo, en realidad da igual si anota en una portería u otra. Tampoco importa el número de futbolistas que haya sobre el campo de cada equipo. Ya jugaron con once después de ser expulsado Busquets. Las matemáticas, como la realidad, son meros inconvenientes que no hacen sino emponzoñar el relato del club elegido.
Si no estamos equivocados, la UEFA aún no ha designado equipo arbitral para el choque. Proponemos que lo dirija Ovrebo desde el campo, asistido en las bandas por Joan Gaspart y Albert Soler. En el VAR, Aytekin y González Fuertes con actitud de malote. De cuarto árbitro, De Burgos Bengoechea, pero llorando. De segurata, el mejor: Alberola Rojas. El título sería adecuado que lo entregasen al alimón Negreira y Şenes Erzik. Debería hacerse cargo de las imágenes Mediapro. Para proveer de suministros la celebración, el más indicado es Laporta, a estas alturas no vamos a venir con conflictos de intereses que valgan. Por último, como garante de que todo se desarrolle por los cauces legales, ¿quién mejor que Tebas?
Pasad un buen día.







































