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·19 de enero de 2026
El Barça se desmarca del plan de Florentino por tres razones clave

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Durante años caminaron juntos en público mientras se distanciaban en privado. Lo que empezó como una alianza estratégica para cambiar el fútbol europeo ha acabado en una ruptura fría y definitiva. En el Barça la decisión ya está tomada y responde a una suma de factores que han agotado la paciencia del presidente azulgrana.
Cuando la Superliga se anunció el 18 de abril de 2021, el contexto era muy distinto. El Barça salía de la pandemia, el Camp Nou iba a cerrarse por obras y las cuentas estaban al límite. En ese escenario, Florentino Pérez garantizó ingresos cercanos a los 300 millones anuales.
La Superliga no es el proyecto ambicioso que Florentino Pérez le anunció a Joan Laporta | Superliga
Joan Laporta aceptó el plan, pero con una condición clara. O se ponía en marcha en un plazo máximo de dos años, o el Barça buscaría otras vías. El tiempo pasó y el proyecto no avanzó.
Hoy el panorama es otro. Con el nuevo Camp Nou en marcha, el Barça espera generar esos mismos 300 millones anuales sin depender de nadie.
El segundo gran punto de ruptura es ideológico. Laporta no comparte la estrategia de confrontación permanente con UEFA, LaLiga, la Federación y el estamento arbitral. No quiere arrastrar al Barça a una guerra institucional constante contra todos.
La Superliga distancia en lugar de unir al Real Madrid y al FC Barcelona | Getty Images
En el club consideran que, tras cinco años, Florentino ha sido incapaz de sumar apoyos reales. La Superliga sigue sin grandes clubes adheridos y el proyecto se ha quedado reducido a dos nombres.
Para Laporta no tiene sentido impulsar una competición en la que solo estarían inscritos el Real Madrid y el FC Barcelona.
El tercer motivo es el más personal. Laporta no perdona la beligerancia del Real Madrid con el caso Negreira. Entiende que Florentino ha utilizado este asunto para manchar la historia del Barça y justificar derrotas deportivas en el Real Madrid.
En el entorno azulgrana existe la convicción de que se ha cruzado una línea. La relación institucional entre ambos clubes está rota y no hay intención de recomponerla a corto plazo.
Laporta considera que el daño reputacional causado es irreparable. Y que ningún proyecto económico justifica ese desgaste.
La guerra de Florentino con la UEFA no es la de Laporta | @realmadrid
La conclusión en el Barça es clara. Entre seguir alineado con el Real Madrid o mantener buenas relaciones con el resto del ecosistema del fútbol, Laporta ha optado por lo segundo.
La Superliga ya no es una prioridad. El club se siente fuerte, con ingresos estructurales al alza y un proyecto propio que no necesita salvadores externos.
Según previsiones internas, el nuevo estadio permitirá al Barça situarse entre los tres clubes con mayor facturación de Europa. Un escenario que hace innecesaria cualquier dependencia del plan de Florentino.









































