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·6 de junio de 2026

El Barça sobrevive a un Inter indomable (4-3)

Imagen del artículo:El Barça sobrevive a un Inter indomable (4-3)

El conjunto azulgrana golpea primero en las semifinales del playoff tras un duelo agónico en el Palau Blaugrana, quedándose a un solo triunfo de la gran final y del regreso a la Champions.

No fue, ni mucho menos, una victoria plácida; fue un ejercicio de resistencia total. El Barça derrotó por 4-3 al Movistar Inter en el Palau Blaugrana en un partido eléctrico. Aunque los tantos llevaron la firma de Luciano Gauna, Eric Martel, Pito y Catela, el verdadero héroe de la noche estaba bajo los palos: Dídac Plana.

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Barça e Inter se ven las caras en el Palau. Fuente: RFEF


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El asedio visitante y el muro azulgrana

El Inter entró al parqué con una marcha más. Mostró un juego vertical en las transiciones, replicando exactamente el escenario que el técnico azulgrana, Javi Rodríguez, había advertido en la víspera del choque. A los seis minutos de juego, las estadísticas se decantaban hacia los visitantes: 10 disparos frente a solo 7 de los locales y, poco después, un elocuente 4-1 en saques de esquina a favor de los madrileños.

En ese contexto de asedio, Dídac sostuvo al Barça con una antología de intervenciones ante Bartolomé, Paniagua, Raya y Raúl Gómez, mientras ambos banquillos movían sus piezas antes de llegar al ecuador de la primera mitad. El premio para el conjunto catalán llegó justo cuando más contra las cuerdas parecía estar: a escasos 50 segundos del descanso, Gauna robó el balón en una salida de Jesús Herrero y firmó el 1-0.

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Un segundo tiempo de infarto

Lo que siguió tras el paso por vestuarios fue un auténtico torbellino. Martel anotó el 2-0 en el 21′ y, un minuto después, Pito elevaba la ventaja al 3-0. Eran dos golpes sobre la mesa que parecían dejar el encuentro visto para sentencia.

Sin embargo, el Inter reaccionó de inmediato. Los goles de Cecilio y Raúl Gómez entre el 24′ y el 25′ devolvieron el partido al alambre. Fue entonces cuando apareció otra de las claves de la noche: la pizarra. Catela empujó en el segundo palo el 4-2 tras una magistral acción de córner en el 31′, pero ni siquiera eso trajo la calma. Pirata recortó distancias en el 38′ aprovechando un error en la salida de balón azulgrana y, poco después, él mismo estrellaría un balón en la cruceta, dejando helado al Palau. La tensión duró hasta el último segundo, con los árbitros revisando un posible 5-3 sobre la bocina que finalmente fue anulado.

Los nombres propios: Dídac y Antonio Pérez

Dídac merece acaparar los focos. La propia Federación destacó que fue él quien salvó a los suyos en el primer tiempo. Hizo gala de sus mejores virtudes: agilidad, reflejos, concentración y una capacidad poco común para liderar al equipo desde su área. No solo evitó que el Inter se pusiera por delante cuando más apretaba, sino que otorgó al Barça el margen emocional necesario para no desmoronarse. En un partido roto, el suyo fue el rendimiento que ordenó el caos.

Por su parte, Antonio Pérez firmó una actuación menos vistosa pero igual de esencial. Titular en el quinteto inicial, amenazó pronto con un disparo que Herrero desvió con la punta de los dedos y rozó el gol en una jugada de estrategia. Pero su mayor aportación fue estructural: ofreció coberturas, contundencia en los duelos y una presencia constante en un choque que exigía mucho más orden que adorno.

En ese orden también se reflejó la mano del técnico. Javi Rodríguez había pedido no volverse locos ante un Inter incisivo y convertir el Palau en un fortín. El Barça sufrió, sí, pero terminó ganando justo cuando más se pareció al plan diseñado por su entrenador. Y aunque no hizo falta un lleno absoluto para que el Palau pesara, el ambiente fue magnífico, rugiendo y empujando a los suyos cada vez que el partido amenazaba con complicarse.

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