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·2 de mayo de 2026
El Barcelona sentencia el título de liga en El Sadar

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El Barcelona pone contra las cuerdas al Real Madrid que, en caso de tropezar frente al Espanyol, le regalaría el título liguero a los culés. El equipo de Flick ganó al Osasuna en un encuentro reñido que se definió por pequeños detalles.
Osasuna: Sergio Herrera; Rosier, Catena, Boyomo, Galán; Torró, Moncayola; Rubén García, Moi Gómez, Moro y Budimir.
Barcelona: Joan García; Eric García, Cubarsí, Gerard Martín, Cancelo; Gavi, Pedri; Roony, Dani Olmo, Fermín y Lewandowski.
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En la primera parte, pudimos ver a un Barcelona que no se encontraba del todo cómodo en el partido. A pesar de dominar tanto la posesión como el terreno de juego, los culés se quedaban sin ideas una vez llegaban al último tercio. Osasuna, en cambio, planteó un partido basado en aprovechar las debilidades defensivas del Barcelona, generando oportunidades desde el juego en largo.
Durante la primera media hora de partido, pudimos ver un patrón claro de juego: el Barcelona dominaba y amasaba la posesión, con el Osasuna esperando su momento para atacar a la espalda. Ya lo dijo Boyomo en una entrevista tras los primeros 45 minutos que su principal objetivo sería explotar espacios a la espalda de la defensa culé. De esta forma llegaría la ocasión más clara del partido, ya en el minuto 35, con una cabalgada de Budimir que acabó en el poste.
Apenas dos minutos después de esa jugada, Ante Budimir volvió a asustar a los culés con un disparo desde fuera del área. De esta forma, el croata forzó a Joan García a intervenir, sacando una mano para despejar el balón a saque de esquina. A partir de ese momento, Osasuna empezó a dominar el partido a su manera, desde los balones en largo y la interpretación de los espacios al contragolpe.
Sergio Herrera tuvo un rol clave en la primera parte del partido. El portero burgalés fue el encargado de mandar balones en largo a los delanteros de su equipo, que normalmente le ganarían el duelo a los defensas del Barcelona gracias a su superioridad numérica. Aquí, los datos no mienten, ya que en la primera parte Osasuna hizo hasta 20 pases en largo efectivos, con una longitud media en sus saques de puerta de 59,4 metros.
El Barcelona, por su parte, se fue a vestuarios con el 70% de la posesión y con hasta 11 secuencias de más de 10 pases. Los de Hansi Flick propusieron mucho más desde el apartado posicional, pero les faltó decisión una vez llegaban al último tercio del campo. De esta forma, el árbitro señalaría el final de la primera parte, con un Barcelona al que el resultado y el contexto le dejaba una sensación agridulce.
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En la segunda parte, ambos equipos salieron con la misma idea de juego que en la primera mitad. El Barcelona se mantuvo en su idea posicional que, al final, acabaría dando sus frutos. Por su parte, el Osasuna siguió buscando balones en largo y su juego directo, haciéndole daño en algunas ocasiones a los de Hansi Flick.
El Barcelona empezaría mejor la segunda mitad, con algunas ocasiones tímidas de Fermín, cuyo disparo se fue desviado en el minuto 52. Con los primeros cambios del Barcelona empezamos a ver una dinámica más reactiva en el último tercio, especialmente con la entrada de Marcus Rashford. El inglés tendría una ocasión para adelantar a los culés en el 62 de partido, pero su disparo se marchó muy alto.
En cuanto a Osasuna, su juego se siguió basando en balones directos hacia los jugadores de arriba. Esto seguiría siendo así debido a que el Barcelona siguió manteniendo un marcaje a pares en todo el campo, lo que hacía que no contaran con una superioridad en esa zona. Sin embargo, habría un factor que cambiaría esto por completo: el primer gol del Barcelona.
En el minuto 80, una buena secuencia ofensiva del Barcelona acabaría en los pies de Rashford, sin ningún rival que le presionase. De esta forma, el inglés pondría un centro exquisito a la cabeza de Lewandowski, abriendo así la lata para los culés.
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Tras el gol de Lewandowski, Osasuna se vería obligado a remontar el resultado. Por ello, el equipo de Hansi Flick daría un paso atrás en la presión, obligando a los navarros a salir en corto. Así fue como, gracias a una gran presión colectiva del Barcelona, Ferrán Torres pondría el 2-0 en el marcador.
Ya con dos goles en contra, Osasuna debía meterle una marcha más a su juego para lograr remontar el encuentro. El empujón para ello llegó apenas dos minutos después, gracias a un testarazo de Raúl García de Haro en el área pequeña que le devolvía pasión al partido. Gracias a ese gol, pudimos ver un final de partido donde el Barcelona quería controlar el balón y dejar correr el cronómetro, a la vez que Osasuna buscaba el empate.
Sin embargo, para desgracia de los navarros el partido acabaría 2-1. Con este resultado, el Barcelona pone el título en manos del Real Madrid que, en caso de no ganar frente al Espanyol, le cedería el título a los culés en la previa del Clásico. Por su parte, Osasuna dependerá de sus próximos resultados para lograr la tan ansiada clasificación a puestos europeos.
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Imagen principal vía: Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images.
Por: Juanjo Iglesias; pueden seguirme en X @elbuenfutbol77, Instagram @elbuenfutbol_77 y Substack @elbuenfutbol.
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