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·20 de agosto de 2026
El barrio pierde cuando el Rayo no juega en Vallecas

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Desde que la Comunidad de Madrid retiró la concesión del Estadio de Vallecas al Rayo Vallecano el pasado 28 de julio, todo el mundo ha hablado del ámbito deportivo, social, en cuanto a hinchada e institucional por la falta de contundencia de las mismas en tiempos pasados y presentes hacia la gestión de Raúl Martín Presa como propietario del conjunto franjirrojo. Ahora bien, nadie se ha parado a pensar: ¿Qué será del comercio y del pequeño autónomo? Casi un mes después, el presidente aún no ha hecho autocrítica ni ha pedido perdón al Rayismo. Si bien es cierto que, es indiscutible la decisión de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte porque, según la auditoría técnica realizada, el Estadio de Vallecas es un peligro en cuanto a seguridad y salubridad (habrá que ver si con indicios penales); también es inexpicable que no haya un plan de prevención hacia los grandes olvidados: los negocios de la Avenida de la Albufera o del Arroyo del Olivar, entre otras calles que rodean a la casa del Rayismo. Cero artículos dedicados a esta problemática, cero espacio televisivo/radiofónico y, por supuesto, sin recibir el interés del Gobierno regional debido a la causa mencionada. ¿Son conscientes de lo que afecta económicamente que el Rayo Vallecano no juegue en Vallecas? Por eso, ante el rechazo de la hinchada de la Franja a llenar Butarque, el rayista ha abrazado a los babazorros del Deportivo Alavés presentes en la capital para ver el choque de esta noche en los garitos cercanos al estadio después de que los de Mendizorroza no vayan a tener entradas visitantes para el duelo que se disputará en unas horas.
Para hacer una radiografía inicial, en el tramo entre Puente de Vallecas y Buenos Aires, hay negocios tanto por gente de toda la vida como por extranjeros. No, no es una diferenciación. Se indica así porque quizás alguien lee las siguientes lineas y piensa que al ciudadano que ha venido de otro país, le importa tres narices lo que pase con la situación del Rayo Vallecano. No es así, al menos, en una de los barrios más grandes de Europa. Los 6 años consecutivos en Primera así como la aventura de la Conference League han empezado a arraigar un sentimiento por la Franja por parte de nacionalidades procedentes del continente asiático, americano (su parte de Latinoamérica) y hasta del africano.

Dani Cárdenas y Andrei Ratiu, en el Kebab Big Chicken
El Rayito es de barrio, pero su magia reside en que puede enamorar a cualquiera que llegue al mismo. Y, en cuanto entona con esa filosofía, se convierte en uno más. Por supuesto, como es lógico, el empresario no es ciego. Sabe que está en una zona que, cuando hay fútbol, el beneficio aumenta. Es el caso de una tienda de alimentación de origen pakistaní, donde el empleado alega la locura que se vive cuando juega el actual subcampeón de la Conference League: "No sé mucho español, pero... Es una locura y esos días entran más personas aquí", dice sonriente y con los ojos iluminados.
No tener fútbol en Vallecas supone una pérdida importante de dinero por partido. No hay estudio sobre esto, pero a nivel individual, según lo preguntado para este reportaje, las cifras son de 2.000-3.000 € por encuentro. Es decir, cuando juega el Rayo Vallecano, duplica e, incluso, triplica la caja obtenida en un día normal. Hay que recordar que, de no haber una solución temprana, el consejero Mariano de Paco comentó que las obras del Estadio de Vallecas duraran entre 2 y 6 meses. Esto significa que hay grandes posibilidades de perder la facturación de media temporada. Quizás se pueda mantener por un tiempo, pero el no tener la presencia de una de las aficiones más fieles del fútbol español con ambiente de partido (previa, disputa y post) así como la del adversario, puede ser mortal. Por ejemplo, en uno de los estancos cercanos al templo vallecano, la dependienta que nos atiende confiesa: "No te puedo dar una cifra exacta en este momento, pero no tener al Rayo Vallecano me puede afectar al 70% de mi facturación", asegura de forma contundente.
Por otro lado, los tres modelos de negocio más representativos, dos de ellos, son pertenecientes a la hostelería, como son los bares o los locales de comida rápida. En el restante , está el pequeño comercio que, si bien no depende directamente de los días futboleros, sí nota un subidón cuando juega el Rayo Vallecano: "Cuando hay partido, tenemos lleno asegurado. Mientras, en un día normal, pues como cualquier otro local, dependes de que la gente quiera venir", afirma uno de los trabajadores del Kebab Rayo.

Imagen de archivo del mercado de Nueva Numancia. Foto: Ayuntamiento de Madrid
La visión más reflexiva la realiza Jesús, un dependiente de un autoservicios, a la altura del metro de Nueva Numancia: "Lo que más duele, además de que nunca haya un acuerdo entre las partes, es que se desaproveche el subidón de ahora. Después de estos últimos meses, con la Conference... Creo que hay gente que no es consciente de lo que hemos vivido recientemente. Ni ese hito ha servido para llegar a un punto de entendimiento". Asimismo, destaca el aumento de la simpatía de los niños extranjeros de la zona, donde cada vez nota más un Rayo que, si vives en Vallecas, empieza a llegar más ese sentimiento que el de un Real Madrid o un Atlético de Madrid, haciendo la comparativa de que antes eso solo era posible con el chaval o la chavala que nacía en el barrio y su familia ya llevaba toda la vida aquí. Y remarca: "¿Cuándo se ha visto algún altercado? Siempre tenemos fiesta cuando juega el Rayo Vallecano. Sin esto, habrá días que serán muertos y sin ambiente", reflexiona con preocupación. Un colorido que siempre se puede ver en los alrededores e interiores del Mercado de Nueva Numancia. Hasta una decena de bares, pertenecientes al pequeño autónomo, provocan un gran estado de ánimo en las previas y en los posts de los partidos, sin mencionar los que sí tienen televisor y también pueden visualizar el mismo. Para estos comercios y, como han reflejado anteriormente reportajes realizados por El País o la Agencia EFE, una salida así como un exilio continuado del Rayo Vallecano del barrio sería una muerte anunciada.
Otro de los rincones más famosos de la zona del estadio es el Mesón Moreno. Con ellos, se descifra un análisis más profundo de la situación: "Se ha notado estos seis años en Primera División. En Segunda... Digamos... Que solo están los más fieles. Y sí, va a afectar. Si son 6 meses... Perdemos hasta gente que viene de fuera. Seguirán viniendo algunos, pero nada comparado con lo que se genera en un día de fútbol con el estadio aquí al lado ". Y profundizan: "Durante el partido, vendrán aficionados, pero el antes y el después... No va a ser lo mismo", comentan con rostro serio.
Uno de los puntos más llamativos es la unión de la opinión del trabajador con el rayista. Todos llegan al mismo punto: "No entendemos como el presidente se comporta así con la afición. Si cada temporada estás machacando, machacando y machacando, al final es normal que acaben hartos y quieran mandarte a tomar por culo", comenta el equipo de trabajo de este sitio, pero donde también expresan el mismo parecer en otros establecimientos. Por otro lado, en el bar llamado Los Amigos; sienten una incertidumbre porque no notan una claridad de la Comunidad de Madrid: "Si ya dicen que debe haber obras entre 2-6 meses, ¿Por qué debemos tener esta tensión de si se va a jugar o no aquí?", afirma confusa una de las trabajadoras en la semana donde, finalmente, pudo pasar el personal técnico de la CAM a revisar el estado de las instalaciones del Estadio de Vallecas.

La basura acumulada procedente del Estadio de Vallecas y donde a muchos hosteleros no les ha gustado esta imagen. Foto: Jonay Amaro
En la guerra entre la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte versus el Rayo Vallecano, parece que el órgano competente ha decidido actuar de forma tajante después de mucho tiempo con la vista gorda. Ahora bien, ante una decisión tan firme, la mayoría de los locales que integran Puente de Vallecas, Nueva Numancia, Portazgo y Buenos Aires, quedan en el limbo sin saber aún una respuesta o una previsión oficial sobre si el Rayo Vallecano podrá jugar en Vallecas esta 2026/2027. Ellos son conscientes de que es inviable que se pueda volver a practicar fútbol en el estadio en poco tiempo, donde empatizan con la afición y entienden su enfado. Saben que los responsables de esta situación son varios, pero al final, tienen claro que el causante directo ha sido Raúl Martín Presa. Ahora bien, sienten miedo de que su negocio tenga que chapar por una pobre previsión ante una lucha de egos donde sale perdiendo el rayista, pero también los que trabajan en el barrio y aportan el lugar donde el Rayismo se une para dar vida a estas calles: "Si no hay fútbol aquí durante esta campaña, sé de alguno que debería cerrar". En definitiva, el barrio también pierde cuando el Rayo no juega en Vallecas. Esta es la realidad de otra mirada sobre este asunto, en la que nadie quiere ver, hablar ni escuchar.







































