El Bernabéu estalla: pitada general, pañolada y gritos de “Florentino, dimisión” | OneFootball

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Un 10 Puro

·17 de enero de 2026

El Bernabéu estalla: pitada general, pañolada y gritos de “Florentino, dimisión”

Imagen del artículo:El Bernabéu estalla: pitada general, pañolada y gritos de “Florentino, dimisión”
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MADRID, SPAIN - JANUARY 17: Real Madrid President, Florentino Perez (C), waves to fans prior to the LaLiga EA Sports match between Real Madrid CF and Levante UD at Estadio Santiago Bernabeu on January 17, 2026 in Madrid, Spain. (Photo by Angel Martinez/Getty Images)Angel Martinez

El Santiago Bernabéu vivió una de esas noches que quedan marcadas en la memoria colectiva del madridismo. Con el pitido del descanso, tras una primera parte muy pobre del Real Madrid ante el Levante, el estadio descargó su enfado con una sonora pitada. Parte de la afición acompañó la protesta con pañuelos al aire y gritos de “Florentino, dimisión”, mientras que los silbidos se centraron especialmente en Vinicius Júnior y Jude Bellingham, señalados cada vez que entraban en contacto con el balón.


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El clima de tensión se percibía incluso antes del inicio del encuentro. La llegada del autobús del equipo por la calle Concha Espina dejó una imagen poco habitual: escasa afluencia de aficionados, condicionada por la lluvia y el horario, pero suficiente para reflejar el estado de ánimo del entorno. Hubo pitos y gestos de desaprobación a la entrada de los jugadores, en un recibimiento más cargado de reproche que de aliento.

Ya dentro del estadio, el malestar se hizo evidente desde el calentamiento. Con los jugadores de Álvaro Arbeloa sobre el césped, el Bernabéu respondió con varias pitadas intensas y prolongadas, una señal inequívoca del desgaste de la paciencia en la grada. El punto más tenso llegó durante el canto de las alineaciones y el himno del club, cuando los silbidos se intensificaron, especialmente dirigidos a Vinicius y Bellingham.

En lo futbolístico, el Real Madrid ofreció muy poco para rebajar la tensión. El único aviso claro en la primera parte llegó por parte de Mbappé, mientras que el Levante fue creciendo con el paso de los minutos y llegó a rozar el gol en una falta directa de Pablo Martínez que pasó muy cerca del palo. El partido avanzaba espeso, sin ritmo ni control, y con la grada cada vez más impaciente.

La protesta no se diluyó con el paso de los minutos. Durante el primer tiempo, los pitos reaparecieron en distintas fases del juego y se intensificaron cada vez que el balón pasaba por los jugadores más señalados. Incluso cuando el videomarcador enfocó al banquillo, se escucharon nuevos silbidos desde distintos sectores del estadio.

El descanso fue el punto de ruptura. El Bernabéu protestó con una pitada generalizada que reflejó el momento delicado que atraviesa el equipo y su entorno. En un contexto de resultados irregulares y sensaciones preocupantes, el estadio volvió a ejercer su papel histórico de termómetro emocional del madridismo.

No fue un mensaje unánime, pero sí lo suficientemente audible como para dejar constancia del descontento. En una noche cargada de tensión, el Bernabéu habló y dejó claro que la fractura entre equipo y parte de la afición ya no se esconde.

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