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Un 10 Puro

·14 de mayo de 2026

El Bernabéu se manifestó con pitos y Gonzalo y Bellingham respondieron con un gol

Imagen del artículo:El Bernabéu se manifestó con pitos y Gonzalo y Bellingham respondieron con un gol

Jueves. Las 21:30. Víspera de puente. El Bernabéu apareció con butacas vacías y sin colas en la calle, como si el estadio también hubiera asumido que esta temporada ya terminó antes de tiempo. El Real Oviedo, descendido matemáticamente hace días, llegó sin nada que perder. El Real Madrid, subcampeón de una Liga que se le escapó en el Camp Nou el domingo pasado, tampoco tenía mucho por lo que pelear. Y, sin embargo, el partido dejó una imagen que va a durar.

Kylian Mbappé salió al césped a veinte minutos del final y el Bernabéu le recibió con pitos.


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No son los primeros que escucha un jugador del Madrid en su propio estadio. Pero sí los primeros que escucha él. El que era el protegido de la afición se convirtió esta noche en el receptor de su frustración acumulada. Sus semanas de ausencia, su cara de desapego mientras el equipo naufragaba, su silencio cuando otros hablaban, pasaron factura. El francés respondió con un disparo que se fue alto en el 90' y se marchó sin marca y sin redención.

El partido que no era partido

El encuentro fue, en esencia, un trámite vestido de fútbol. El Oviedo bajó a Segunda sin adaptarse nunca a la categoría, incapaz de sostener el ritmo durante una temporada entera, y llegó al Bernabéu con el papel de equipo de reparto en la última función. Ni siquiera eso lo convirtió en un rival cómodo durante los primeros cuarenta minutos.

En el minuto 6, Gonzalo se marchó de Bailly, ganó la línea de fondo y puso el balón para Mastantuono, cuyo remate con la derecha lo atajó Aarón Escandell en dos tiempos. En el 21', Trent probó desde lejos y el balón lamió el travesaño. El Madrid llegaba, pero no terminaba. El Oviedo aguantaba más de lo que su situación hacía prever.

El momento más peligroso para los blancos llegó en el 39'. Nacho Vidal remató a bocajarro en el área pequeña y el balón se fue elevado. Un gol fantasma que, de haber entrado, habría retorcido un partido que nadie esperaba que se complicara.

Gonzalo, el que apareció cuando había que aparecer

Pero el Madrid tiene gente que sabe cuándo hay que resolver. En el 44', Carreras robó el balón en campo contrario y lo entregó a Brahim. El de Málaga encontró a Gonzalo en el área con un pase milimétrico. El delantero controló, se perfiló y ajustó el disparo sin darle tiempo a reaccionar al portero asturiano. 1-0 al filo del descanso. El gol del canterano fue el mejor argumento de la noche.

En la segunda mitad, el Madrid administró sin exigirse. Brahim puso un taconazo de lujo dentro del área en el 57' para Carreras, que chutó con el exterior y encontró de nuevo a Escandell. El Oviedo tuvo otra en el 63', cuando Nacho Vidal superó a Carreras en un mano a mano con Courtois y mandó el balón fuera. El belga no tuvo que intervenir, pero en el 84' sí lo hizo: una estirada impresionante ante un disparo de Hassan que iba a la escuadra recordó que el partido, aunque fuera de trámite, aún tenía pulso.

Bellingham y la clase que aparece cuando quiere

Jude Bellingham entró en el 64' junto a Carvajal, que recibió una ovación cerrada. El capitán, que va camino de disputar sus últimas jornadas como madridista antes de que el tiempo lo decida, fue el recuerdo de lo que este club fue este año antes de que todo se rompiera.

El inglés tardó poco en dejar su firma. En el 80', Mbappé le cedió el balón en la frontal del área y Bellingham superó a dos rivales antes de soltar un zurdazo que no pudo detener Escandell. 2-0. El tanto de un jugador que tiene clase suficiente para brillar cuando le da la gana, aunque en los últimos meses haya decidido dosificarla.

La ovación que se llevó Cazorla

Hay momentos en un estadio que el marcador no recoge. Uno de ellos ocurrió cuando las cámaras enfocaron a Santi Cazorla en el banquillo del Oviedo y el Bernabéu entero le dedicó una ovación. El de Llanera, que se despide del fútbol profesional esta temporada, recibió el calor de una afición que no olvida a quienes jugaron bien, sin importar la camiseta.

Cuando salió al césped, en el 55', los jugadores del Madrid también aplaudieron. En una noche de despedidas y de cuentas pendientes, el Bernabéu encontró en Cazorla el único momento en el que no hubo ni rencor ni frialdad. Solo respeto.

Un final de temporada que ya llegó antes de tiempo

El Madrid terminó la jornada 36 en segundo lugar, sin títulos, mirando la tabla sin nada que decidir. El Bernabéu se vació antes del pitido final, como quien sale de una película cuando ya adivina el desenlace. Gonzalo fue el MVP del partido. Mbappé, el protagonista involuntario de la noche.

Lo que queda es la jornada 37 fuera de casa y el cierre en el Bernabéu ante el Athletic. Arbeloa seguirá en el banquillo hasta que alguien decida que no. Y el estadio seguirá juzgando, porque ese es su derecho y también su costumbre.

La temporada no terminó esta noche, pero el Bernabéu ya le dio el adiós que quería dar.

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