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·16 de septiembre de 2026
El caso Casillas aviva el reclamo de reformar controles a veteranos

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Un cardiólogo afirmó que el entrenamiento intenso probablemente desencadenó el infarto que sufrió Casillas en 2019 y pidió controles más estrictos para los deportistas mayores de 35 años, mientras que un médico forense puso en duda cualquier vínculo con el entrenamiento.
Según O Jogo, Luís Seca declaró ante el tribunal que Casillas informó del infarto tras una sesión de esfuerzo máximo, lo que consideró el desencadenante más probable. Dijo que no habría autorizado su regreso al fútbol profesional y pidió que fueran obligatorias la angiografía coronaria por TC y la ecocardiografía Doppler, en lugar de simples pruebas de esfuerzo o electrocardiogramas.
Seca sostuvo que los deportistas mayores de 35 años necesitan protocolos rediseñados. Afirmó que unas pruebas de imagen realizadas antes podrían haber detectado y tratado a tiempo la enfermedad coronaria para que Casillas pudiera seguir jugando.
El médico forense Duarte Nuno Vieira dijo que el esfuerzo solo puede ser un desencadenante si es inusualmente intenso en comparación con lo habitual para el deportista. Señaló que el expediente no muestra ningún episodio de ese tipo y, al no existir ningún factor precipitante externo, el infarto fue más probablemente natural, además de que la mayoría se producen sin desencadenantes.
El director de recursos humanos del FC Porto, Hugo Esteves, dijo que el club pagó los salarios hasta junio de 2020, complementando la prestación por enfermedad, y que el contrato terminó el 30 de junio tras notificarse a la Seguridad Social. Añadió que no se le informó de que Casillas no estuviera apto para reanudar la actividad y que no tenía conocimiento personal de ninguna rehabilitación en Olival.
Casillas sufrió un infarto agudo de miocardio en mayo de 2019 mientras jugaba en el Porto, lo que puso fin a su carrera. Busca que se reconozca como accidente laboral, y están en cuestión las responsabilidades de Fidelidade y del Porto.
Reclama 750.821,91 euros por incapacidad temporal absoluta y 1.521.780,82 euros por incapacidad permanente absoluta para su trabajo habitual, además de cualquier cantidad no asegurada a cargo del Porto, futuros gastos médicos y de medicación, y el capital de redención de la pensión anual que fije el tribunal.
Fuente: O Jogo
“Se utilizó inteligencia artificial para ayudar a crear este artículo a partir de la información de la fuente original citada”.
Este artículo fue traducido al español por inteligencia artificial. Puedes leer la versión original en 🏴 en este enlace.







































