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·10 de septiembre de 2026
El caso Julián Álvarez provoca cambios: FIFA modificará las reglas sobre cláusulas de rescisión

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·10 de septiembre de 2026

El conflicto que rodeó a Julián Álvarez y el Atlético de Madrid durante el último mercado de fichajes podría tener consecuencias más allá del futbolista argentino. La FIFA prepara una modificación al artículo 17 de su Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y cambiará la manera en que se determinan las indemnizaciones por rupturas contractuales.
La nueva normativa busca evitar que una cláusula o una compensación económica se convierta en una herramienta para impedir, en la práctica, que un jugador pueda abandonar un club. El objetivo será que las cantidades exigidas mantengan una proporción razonable con las circunstancias de cada operación.
El cambio llega después de varios casos en los que las elevadas cláusulas de rescisión o la falta de voluntad para negociar terminaron bloqueando posibles movimientos.
Uno de los ejemplos más recientes fue el de Julián Álvarez, quien estuvo relacionado con un posible fichaje por el Barcelona. El conjunto azulgrana llegó a valorar una operación superior a los 100 millones de euros, pero el Atlético de Madrid no estuvo dispuesto a desprenderse de su delantero.
La situación volvió a poner sobre la mesa el debate acerca del equilibrio entre los derechos de los clubes y la libertad contractual de los futbolistas.
La FIFA pretende que estas situaciones tengan un marco más claro y reducir las disputas que pueden terminar en procedimientos legales, siguiendo la problemática que quedó expuesta en el conocido caso Lass Diarra.
Uno de los principales problemas de la normativa actual es que, cuando existe una ruptura contractual, la indemnización puede terminar determinándose caso por caso sin una metodología suficientemente precisa.
A partir de 2027, la FIFA pretende establecer un sistema más objetivo, transparente y previsible, con criterios definidos para calcular la compensación correspondiente.
La nueva regulación contempla diferencias dependiendo de si el contrato incluye o no una cláusula de rescisión.
Cuando exista una cláusula de rescisión previamente pactada entre el jugador y el club, la cantidad acordada será, en principio, la indemnización que deberá pagarse para romper el contrato.
Sin embargo, habrá una excepción importante: si la cantidad resulta manifiestamente excesiva o injusta, podrá ser cuestionada.
Con ello, la FIFA busca impedir que una cifra desproporcionada sea utilizada únicamente para hacer prácticamente imposible la salida de un futbolista.
El escenario será más complejo cuando el contrato no establezca una cantidad específica para una ruptura unilateral.
En esos casos, la indemnización se calculará tomando en consideración diferentes elementos, entre ellos el valor residual del contrato, la remuneración pendiente, el valor de los servicios del jugador, la posible pérdida de una transferencia, los costos de encontrar un reemplazo y otros daños que puedan demostrarse.
La intención es que la compensación no dependa únicamente de una valoración arbitraria, sino de factores concretos relacionados con el vínculo contractual.
El caso de Julián Álvarez no es presentado como el único motivo de la modificación, pero sí representa uno de los episodios recientes que han reavivado la discusión sobre la libertad de los futbolistas para decidir su futuro cuando existe interés de otro club.
La nueva normativa entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y obligará a las competiciones y clubes a adaptar sus contratos al nuevo marco.
En ambos escenarios, la FIFA establece como principio que tanto el futbolista como el club deben tener derecho a una compensación equivalente al valor residual del contrato incumplido.
Así, el organismo mundial del futbol busca que las futuras rupturas contractuales tengan reglas más claras y, sobre todo, que una cifra desproporcionada no pueda convertirse en un obstáculo absoluto para la salida de un jugador.







































