Fondo Segunda
·4 de febrero de 2026
El CD Mirandés busca un capítulo más para su cuento de hadas

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·4 de febrero de 2026

Han tenido que pasar muchas temporadas aunque, a día de hoy, podemos decir que aquellos escépticos con el CD Mirandés ya responden a un grupo minoritario, casi en peligro de extinción. La capacidad de resiliencia asombrosa demostrada por el equipo jabato a lo largo de cada temporada desde que regresó a LaLiga Hypermotion en la 2019-20, le ha permitido dominar el arte de la reinvención, convertir toda duda en certezas absolutas y sacudirse, de esta forma, los presagios de descenso que suelen acarrear una forma tan arriesgada de gestionar las cosas como es la suya.
El CD Mirandés es, después de todo, ese equipo que se siente cómodo contemplando el abismo. Camina sobre el alambre con ligereza y desparpajo. No le inquieta la idea de caer al vacío. Es como si lo llevara haciendo toda la vida cuando, lo más curioso, es que lo hace guiado por la inexperiencia de un grupo de chicos en edad de canteranos que, en la mayoría de los casos, se encuentran recorriendo ese camino por primera vez.
No les tiemblan las piernas. Tampoco el pulso. No existe reto lo suficientemente espinoso para un equipo movido por una motivación voraz por triunfar. Menos la Segunda División que, de hecho, estuvo a punto de conquistar en el año de los Alberto Reina, Gorrotxategi, Rincón, Panichelli, y demás.
Pero apenas quedan vestigios de una generación difícil de igualar. Es el aliciente añadido al desafío que afronta el Mirandés al final de cada campaña: la necesidad de tener que levantar desde los cimientos una estructura entera. Una plantilla devastada por múltiples cambios que no le permiten encontrar la estabilidad, sino que invitan al riesgo, a la adrenalina. Y, en muchos casos, a confiar en una causa que algún día tendrá fecha de caducidad.

Jugadores del CD Mirandés
La falta de consistencia a la hora de enlazar resultados en esta temporada 2025-26 apuntaba, precisamente, a que ese momento está próximo a llegar. Dos entrenadores destituidos- Fran Justo y Jesús Galván- es el síntoma principal de un equipo que no termina de carburar. Cambios que nunca antes se habían introducido en un guion que siempre culmina con la permanencia de los jabatos como desenlace. No es de extrañar que, actualmente, se sitúe, como colista, a siete puntos de la salvación. Una distancia evidente, aunque no irreparable. Al menos, no para este Mirandés pues su esencia está, además de apostar por la juventud, en no parar de luchar.
La victoria celebrada el pasado lunes ante el sorprendente Málaga de Funes- la primera después de algo más de dos meses-, supuso el impulso necesario para un equipo que se metió de lleno otra vez en la pelea por la permanencia.
“Este triunfo nos da un aire tremendo en confianza”
,aseguró su entrenador, Antxon Muneta. El Mirandés no baja los brazos. No sucumbe a la rendición. Busca un capítulo más para un cuento de hadas que, más que fantasía, ya es historia en Segunda División.








































