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·14 de marzo de 2026
El Celta regresa a La Cartuja un cuarto de siglo después

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Foto: Faro de Vigo
Las obras en el Benito Villamarín han provocado que a lo largo de toda esta temporada el Betis dispute sus encuentros como local en La Cartuja, un estadio construido para albergar el Mundial de Atletismo en 1999, y que en los últimos años se ha consolidado como el Wembley español. Con la reciente ampliación ha llegado hasta los 70.000 espectadores de capacidad, siendo el tercer estadio más grande de España, solo superado por el Camp Nou y el Santiago Bernabéu.
Tras su inauguración pronto se convirtió en un estadio recurrente a la hora de albergar las finales de la Copa del Rey, y en 2001 fue el recinto elegido para la final que disputaron Real Zaragoza y Celta. El equipo vigués llegaba como el gran favorito tras apear a Mensajero, Compostela, Leganés, Mallorca y Barcelona. El Zaragoza, rival débil por entonces, que se había salvado del descenso, sorprendió remontando el tanto inicial de Mostovoi para llevarse la Copa por un claro 3-1.
Aquel 30 de junio eran las fiestas en Coia, pero 30.000 celtistas se desplazaron a la capital andaluza, en un día de esos calor insoportable, de sol a plomo y asfalto hirviendo. Cuentan los que estuvieron allí que las reservas de agua en la cantina eran insuficientes, y la situación se tornó tensa y complicada. Además no ayudaba el resultado, y la eterna sensación de que al Celta siempre le falta algo en los partidos importantes.
Desde aquel caluroso día de junio, el Celta no ha vuelto a La Cartuja, y mañana lo hará con un equipo muy diferente, y una plantilla compuesta por jugadores que no tienen que cicatrizar aquella herida porque no habían nacido. Otros, como Claudio Giráldez sí que lo vivieron y así lo recordó el técnico este sábado en la rueda de prensa previa al encuentro: "Tenía doce o trece años. Lo recuerdo como un día ilusionante y triste, pero no tiene nada que ver el rival, sí el escenario, y La Cartuja es bastante distinta. Esperemos volvernos con un recuerdo mejor. Es uno de los días más señalados en la historia del Celta, es una final de Copa y tiene mucho mérito estar allí, y tenemos que quedarnos con ese valor", razonó el preparador celeste.









































