Un 10 Puro
·22 de septiembre de 2026
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·22 de septiembre de 2026
Hay estadísticas que necesitan una pizarra, tres analistas y media hora de explicación. Esta necesita bastante menos. El Real Madrid es el equipo que menos kilómetros recorre de toda LaLiga. Último. Vigésimo de veinte. Después de siete jornadas, los datos de Sofascore sitúan al conjunto blanco en 83,46 kilómetros por encuentro. Nadie corre menos.
La clasificación resulta todavía más irritante cuando se mira hacia arriba. La media del campeonato está en 93,37 kilómetros y el Elche encabeza esta particular tabla con 105,61. Justo detrás aparece el Barcelona, con 104,64. Los azulgranas recorren, por tanto, 21,18 kilómetros más por partido que el Real Madrid. No parece precisamente una diferencia menor.
Hay una manera todavía más gráfica de entenderlo. Dividiendo la distancia colectiva entre los once futbolistas que hay sobre el césped, cada puesto del Barcelona representa teóricamente 9,51 kilómetros; en el Madrid son 7,59. A ese ritmo, los blancos necesitarían 13,8 jugadores para cubrir los mismos kilómetros que recorren once azulgranas.

Los datos de distancia media recorrida en LaLigaSofascore
Redondeando, once contra catorce. Y no, los otros tres no son el árbitro y sus dos asistentes con el banderín. Es únicamente una equivalencia matemática —sustituciones, posiciones y minutos impiden convertirla en distancias individuales reales—, pero permite visualizar una diferencia colectiva que, expresada simplemente como 21 kilómetros, quizá resulte mucho más difícil de dimensionar.
Conviene introducir otra precaución, obvia. Correr más no significa necesariamente jugar mejor. Un equipo extraordinariamente ordenado puede ahorrar esfuerzos ocupando correctamente los espacios, moviendo al contrario y presionando de manera coordinada. El pequeño inconveniente es intentar explicar así al actual Real Madrid. Lo del Metropolitano no pareció precisamente una exhibición de ahorro energético gracias a una superioridad táctica incontestable.
Además, no todo permanece igual. Mourinho ha endurecido desde su llegada algunas de las rutinas alrededor del equipo: alimentación, descanso, recuperación, puntualidad y trabajo fuera del entrenamiento están ahora sometidos a un control mayor. Había margen para mejorar determinadas costumbres en Valdebebas y el portugués no tardó demasiado en meter mano a esa parte menos visible del fútbol.
La enfermería parece vacía de lesiones musculares y sería demasiado sencillo atribuir cada lesión evitada a una nueva metodología, pero la preparación física y la recuperación parecen ahora bastante más vigiladas. Pero el Madrid puede estar cuidando mejor sus piernas sin utilizarlas más durante los partidos. Una cosa es conservarlas. Otra bastante distinta, ponerlas a trabajar.
Porque empieza a resultar complicado continuar mirando exclusivamente hacia el banquillo. Ni Ancelotti, ni Xabi Alonso, ni Arbeloa ni ahora Mourinho han conseguido afilar de manera sostenida el colmillo competitivo de esta plantilla. Ni siquiera dos temporadas en blanco parecen haber provocado una reacción duradera. Cambian los entrenadores, cambian los dibujos, llegan futbolistas. Algunas desconexiones sobreviven a todos.
Los kilómetros de Sofascore no demuestran indolencia, no miden compromiso y tampoco sirven para repartir carnés de profesionalidad. Además, sus cifras son inferiores a las ofrecidas por Mediacoach y no deben mezclarse ambas mediciones. Pero sí permiten comparar a los veinte clubes utilizando un mismo baremo. Y los otros diecinueve recorren más distancia que el Real Madrid.
A estas alturas, quizás haya que asumir que la montaña no va a ir a Mahoma. Han pasado cuatro Mahomas diferentes por el banquillo y la montaña continúa prácticamente en el mismo sitio. Será el entrenador quien tenga que acercarse a ella y encontrar la fórmula para hacer competir a estos futbolistas. Y, de paso, conseguir que corran un poco más. Aunque a estas alturas...
📸 Mateo Villalba Sanchez - 2026 Getty Images