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·13 de mayo de 2026

El Espanyol vuelve a sonreír (2-0)

Imagen del artículo:El Espanyol vuelve a sonreír (2-0)

El RCDE Stadium se vestía de gala para una cita de las que quitan el hipo, con esa mezcla de fe y nerviosismo que solo nosotros entendemos. El 2026 no estaba siendo amable, y la necesidad de estrenar el casillero de victorias pesaba en el ambiente, pero la grada no falló y apretó desde que el balón empezó a rodar.

Para este asalto definitivo, Manolo González apostaba por un once titular con Marko Dmitrovic bajo palos; una línea defensiva compuesta por Omar El Hilali, Leandro Cabrera, Clemens Riedel y Carlos Romero; mientras que en el centro del campo y el ataque se situaban Urko González, Antoniu Roca, Edu Expósito, Rubén Sánchez y la referencia del cordobés Roberto Fernández.


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Los primeros compases fueron una declaración de intenciones. El joven Roca fue el primero en levantar a la gente de sus asientos con un latigazo desde la frontal que lamió el poste de Unai Simón. Sin embargo, los visitantes no venían de paseo y Dmitrovic tuvo que volar para evitar que un envío envenenado de Galarreta acabara en desgracia. El intercambio de golpes era constante y la sensación de peligro real. Carlos Romero puso a prueba los reflejos del meta rival con un disparo seco, y poco después Edu Expósito acarició el gol con un remate que se perdió por centímetros cuando ya casi se cantaba en el RCDE Stadium.

La insistencia perica tuvo su punto álgido en el minuto 32, cuando Roberto tiró de genio para rematar de espuela, obligando a Unai Simón a realizar una estirada de las que justifican su nivel. Pero el fútbol es caprichoso y, tras perdonar, el corazón de la afición se encogió en un tramo final de infarto. Un error defensivo a la salida de un córner terminó con un despeje de Urko González que rebotó en Laporte y se estrelló contra el larguero. Por si fuera poco el susto, en el tiempo de descuento fue Unai Gómez quien volvió a sacudir el palo. El silbato del colegiado trajo un alivio momentáneo para encarar el túnel de vestuarios con el empate a cero tras una primera mitad de pura tensión.

La reanudación no fue apta para cardíacos, con un arranque de segunda mitad cargado de imprecisiones y esos nervios a flor de piel que se palpaban en cada rincón del RCDE Stadium. Manolo González movió el banquillo en el 62 buscando una reacción, dando entrada a Pere Milla y Jofre Carreras por Antoniu Roca y Rubén Sánchez. El miedo sobrevoló el templo cuando Jauregizar conectó un disparo que la zaga perica, con más corazón que orden, logró desviar a córner en el 64.

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BARCELONA, SPAIN – MAY 13: Kike of RCD Espanyol celebrates scoring his team’s second goal during the LaLiga EA Sports match between RCD Espanyol de Barcelona and Athletic Club at RCDE Stadium on May 13, 2026 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)

Pero este equipo tiene alma y en el minuto 69 llegó el momento que todos esperábamos. Carlos Romero puso un centro medido al primer palo y allí apareció Pere Milla para rematar de primeras, mandando el balón al fondo de la red y desatando la locura justo cuando el partido más se complicaba. El gol espoleó a los nuestros y Leandro Cabrera estuvo a punto de sentenciar en el 74 con un testarazo que Unai Simón atrapó milagrosamente. El Athletic no bajó los brazos y Guruzeta obligó a lucirse a un Marko Dmitrovic que, una vez más, demostró que el serbio siempre aparece cuando se le necesita.

En el tramo final, el técnico refrescó el bloque con la entrada de Kike García, Ramon Terrats y Charles Pickel, buscando oxígeno para aguantar las embestidas visitantes. Y entonces, con el corazón en un puño ya en tiempo de descuento, llegó la sentencia definitiva. Ramon Terrats se inventó una asistencia de muchos quilates para que Kike García no fallara ante la salida del meta rival. El estallido de alegría en nuestro templo fue brutal, una catarsis colectiva tras tanto tiempo de sufrimiento contenido.

El Espanyol vuelve a saborear la victoria tras 18 jornadas de travesía por el desierto y se agarra con uñas y dientes a la Primera División. No está hecho, ni mucho menos, pero la salvación se siente ahora mucho más cerca. Hoy volvemos a sonreír porque nos lo merecíamos más que nadie. Próxima parada, Pamplona, donde toca volver a sumar con el orgullo blanquiazul por bandera.

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