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·16 de febrero de 2026
El fondo de armario del Atlético de Madrid suspende el examen

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·16 de febrero de 2026

Los menos habituales del Atlético de Madrid asumieron el protagonismo en el último compromiso liguero ante el Rayo Vallecano. No obstante, el resultado volvió a evidenciar la fragilidad del equipo cuando rota. Entre errores individuales, falta de intensidad y escasa contundencia, la llamada “unidad B” dejó más dudas que certezas en un momento clave de la temporada.
Diego Pablo Simeone apostó por una rotación profunda en un encuentro que debía servir para medir el verdadero fondo de armario. Sin embargo, lejos de ofrecer soluciones, los menos habituales mostraron una preocupante falta de competitividad. Desde el inicio, el equipo colchonero se vio superado en intensidad y ritmo, algo imperdonable en un Atlético de Madrid que basa su identidad en la fiabilidad defensiva. Por consiguiente, el partido se convirtió en un escaparate negativo para quienes buscaban minutos y continuidad.
Además, el escenario no ayudó a maquillar carencias. En el Estadio Municipal de Butarque, el equipo volvió a exhibir dos caras muy distintas respecto a otras citas del curso. Mientras algunos jugadores parecieron acusar la falta de continuidad, otros no supieron aprovechar la confianza del cuerpo técnico. De este modo, la sensación general fue de desconexión colectiva, algo que el rival supo explotar sin excesiva oposición.
La derrota ante el Rayo Vallecano terminó por amplificar todas las carencias. No se trató solo del resultado, sino de la imagen ofrecida en varias fases del encuentro. En consecuencia, varios futbolistas quedaron señalados por su bajo rendimiento, especialmente en acciones defensivas determinantes. Así, lo que debía ser una oportunidad para consolidar alternativas se transformó en un serio aviso sobre la profundidad real de la plantilla.
Tras el encuentro, el discurso fue claro puertas adentro. Referentes del vestuario como José María Giménez insistieron en que vestir la camiseta no garantiza victorias si no se compite al máximo nivel. Sus palabras reflejan una autocrítica que, no obstante, debe trasladarse al terreno de juego. Porque si algo quedó patente es que la intensidad no puede depender únicamente de los habituales. En este sentido, la falta de contundencia penalizó de nuevo al equipo en ambas áreas.
Por otro lado, la planificación deportiva también queda bajo el foco. La dirección encabezada por Mateu Alemany trabaja en refuerzos y posibles salidas de cara al mercado veraniego, consciente de que el rendimiento de la segunda unidad no ha sido el esperado. Asimismo, las lesiones recientes han condicionado las rotaciones y han obligado a acelerar procesos competitivos. Aun así, el margen de error en LaLiga es cada vez menor y cualquier tropiezo pesa en la clasificación.
Oblak 🎙️–
En definitiva, el Atlético de Madrid vuelve a enfrentarse a su gran dilema: mantener la competitividad cuando rota o resignarse a depender casi exclusivamente de su once tipo. La acumulación de partidos exige profundidad real, no solo nombres en la convocatoria. Por ello, los próximos encuentros serán determinantes para comprobar si esta unidad B es capaz de reaccionar. De lo contrario, la brecha entre titulares y suplentes podría convertirse en un problema estructural en la lucha por los objetivos del curso.









































