Un 10 Puro
·8 de febrero de 2026
El Madrid gana, pero no acelera

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·8 de febrero de 2026

El Real Madrid salió de Mestalla con tres puntos más en el bolsillo y con la misma sensación de las últimas semanas: el resultado sostiene al equipo, el fútbol aún no. Un gol de Álvaro Carreras, tras una acción tan voluntariosa como poco limpia, y otro de Kylian Mbappé bastaron para doblegar a un Valencia corto de recursos y energía. El conjunto blanco sigue sumando —ya son varias victorias consecutivas en Liga—, pero el juego continúa sin despegar.
El partido se movió durante muchos minutos en un tono bajo, espeso, sin vértigo ni demasiadas amenazas. El Madrid dominó la posesión, pero sin continuidad ni colmillo. El Valencia, debilitado y con carga de partidos, se refugió en el esfuerzo y en una defensa poblada, sin capacidad real para discutir el marcador. Mestalla empujó, pero el equipo nunca terminó de llegar.
Arbeloa presentó un once condicionado por las ausencias y volvió a apoyarse en un centro del campo físico, con Valverde, Tchouameni y Camavinga, al que le costó encontrar ritmo. La novedad más productiva fue Arda Güler. El turco no actuó como extremo, sino como interior con libertad para moverse por dentro, y ahí apareció lo más interesante del Madrid. Su asociación con Valverde, en un movimiento de pinza —Güler cerrándose y Fede atacando largo—, fue de lo poco que logró desordenar al Valencia, especialmente en una defensa diseñada para cerrar carriles y proteger el área.
El Madrid no fue fino, pero sí paciente. La jugada del 0-1 llegó cuando el partido empezaba a encallar del todo. Carreras se animó desde la izquierda, ganó un primer duelo, encontró un rebote favorable y definió de derecha, sorprendiendo a Dimitrievski. No fue una acción brillante, pero sí decisiva. Segundo gol de la temporada para el lateral, ambos ante el conjunto che, y un tanto que desbloqueó un encuentro que pedía algo distinto.
Con el marcador a favor, el Madrid no dio un salto de calidad, pero sí de control. El Valencia intentó estirarse, sin éxito. Le faltó último pase, precisión y, sobre todo, amenaza real arriba. El Madrid, sin alardes, fue cerrando el partido hasta que Mbappé volvió a aparecer. No fue su noche más brillante, pero sí otra productiva. El francés sumó un nuevo gol a su cuenta y volvió a ser el salvavidas de un equipo que se aferra a su pegada mientras construye —o intenta construir— algo más.
Las mejores noticias para el Madrid no estuvieron solo en el marcador. Arda Güler dejó claro que contar con un futbolista así es un recurso que el equipo necesita explotar más. También suma el hecho de no encajar, aunque el contexto del rival invite a relativizarlo. El equipo blanco sigue sin ceder puntos y mantiene el pulso en la clasificación, pero el crecimiento futbolístico aún va por detrás de los resultados.
Victoria, continuidad y margen de mejora. El Madrid gana, resiste y avanza. El fútbol, por ahora, sigue esperando.









































