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·16 de abril de 2026

El Madrid ya piensa en el futuro: Arbeloa en el alambre y una reforma pendiente en Valdebebas

Imagen del artículo:El Madrid ya piensa en el futuro: Arbeloa en el alambre y una reforma pendiente en Valdebebas

La temporada ya está muerta. El Bayern la mató en Múnich con un 4-3 que en el marcador del global se convierte en un 6-4 imposible de disimular. La Copa la liquidó el Albacete en enero. Y la Liga la lleva ganando el Barcelona desde hace semanas, con nueve puntos de ventaja y un Clásico en el Camp Nou el 10 de mayo que puede certificar el título. Dos años seguidos sin nada. La última vez que eso pasó en el Real Madrid fue hace dieciséis años.

Queda terminar la Liga con dignidad. Pero en Valdebebas, la cabeza ya está en otra parte.


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Porque lo que viene ahora no es solo decidir si Arbeloa continúa o no. Es algo más grande. Es decidir qué Madrid quiere construir Florentino Pérez a partir de julio. Y esa pregunta, que lleva meses flotando en los pasillos del club, ya no puede esperar más.

Arbeloa: mérito real, números difíciles

El debate sobre Álvaro Arbeloa es genuino, y eso ya es llamativo. Porque en el Madrid los debates sobre entrenadores sin títulos suelen durar poco. Pero este tiene más capas.

En Múnich, con la eliminatoria perdida de antemano, el equipo salió a competir. Presionó, atacó, generó y estuvo vivo hasta el final. McManaman lo dijo sin rodeos en TNT Sport: el plan de juego fue excelente y la historia del club siempre ha apuntado al cambio de entrenador. Gerrard fue más lejos todavía: el Madrid fue mucho mejor que en la ida, defendió y atacó bien, y Arbeloa probablemente perderá su trabajo sin merecerlo a juzgar por lo visto ante el Bayern.

Que dos leyendas salgan a defender al entrenador del Madrid no es algo que ocurra todos los días. Y el vestuario apunta en la misma dirección: Arbeloa llegó en enero a un equipo fracturado, con roces internos que venían de atrás, y logró reconstruir algo de unidad sin perder autoridad. Eso en Chamartín no es un detalle, es casi un milagro.

Pero los números están ahí. En 21 partidos: 13 victorias, 7 derrotas, un 33% de encuentros perdidos. Xabi Alonso, con todos sus problemas, perdió el 18% dirigiendo 13 partidos más. En Liga el Madrid de Arbeloa ha pinchado ante Osasuna, Getafe, Mallorca y Girona. Nombres que no deberían aparecer en ninguna lista de equipos que le ganen al Madrid.

La decisión llegará a finales de mayo, cuando acabe la Liga. Su continuidad no está descartada, pero tampoco es lo más probable. Él mismo lo tiene asumido: "No me preocupa mi futuro. Soy un hombre de la casa y aceptaré cualquier decisión. Lo único que quiero es que el Real Madrid siga ganando." Lo dijo con una calma que o es postureo o es que realmente entiende lo que le viene.

El banquillo: Pochettino manda, los demás esperan

Si Arbeloa sale, la pregunta es quién entra. Y aquí el Madrid tampoco tiene una respuesta definitiva sobre la mesa, aunque los nombres llevan meses circulando.

Klopp aparece en todas las quinielas, pero él mismo ha cerrado la puerta varias veces: está bien en Red Bull, no hay contacto con el Madrid y su agente lo ha confirmado. Zidane siempre estará en la órbita de Florentino, pero su entorno apunta a que su deseo real es suceder a Deschamps como seleccionador de Francia después del Mundial. Y ahí aparece la paradoja: el propio Deschamps, cuyo contrato con la selección expira en julio, también ha sonado como candidato al Bernabéu.

Un nombre con peso en este momento es el de Mauricio Pochettino. El argentino lleva la selección de Estados Unidos, tiene contrato hasta después del Mundial y en una rueda de prensa del 1 de abril dejó la puerta abierta a escuchar propuestas una vez termine el torneo, sin confirmar ningún contacto con el Madrid. Florentino lo tiene en alta estima desde hace años. Ha estado en Madrid hace apenas unas semanas viendo el partido del Tottenham en el Metropolitano. La conexión existe.

Y aquí entra algo que publicamos hace más de un mes en esdiario.com: el llamado 'plan Planes'. Ramón Planes, director deportivo del Al-Ittihad, es el candidato que maneja el club para reforzar su estructura deportiva, especialmente si Juni Calafat sale. Ayudaría con la renovación de Vinicius y Planes y Pochettino trabajaron juntos en el Tottenham. Se conocen, se entienden y el Madrid lo sabe. La dupla tiene coherencia interna y Florentino la tiene en mente.

Los despachos: el otro frente que nadie quiere nombrar

Y luego está la planificación deportiva. Que es donde todo se juega realmente.

Camavinga, Carvajal, Alaba, Ceballos, Gonzalo, entre otros... con contratos que terminan o salidas probables. Hay que decidir qué pasa con Endrick y Nico Paz, si vuelven o siguen fuera. Una posible cesion de Mastantuono. Hay que responder la pregunta incómoda de si el Madrid puede vender a alguno de sus grandes activos para reinvertir en equilibrio real: un lateral derecho que compita con Trent, un central, un centrocampista organizador, una banda derecha que no sea un problema crónico.

Porque eso ha sido el fondo del asunto estos dos años. El Madrid tiene una plantilla de nombres brutales. Mbappé, Vinicius, Bellingham, Valverde. Activos mediáticos, caros, deseados por medio mundo. Pero tener esos nombres no garantiza nada si no hay una idea de juego clara, una estructura de poder definida en los despachos y un vestuario que tire en la misma dirección. Y en los dos últimos años alguna de esas tres cosas siempre ha fallado.

Todo lo que viene ahora —el entrenador, la dirección deportiva, el mercado, la renovación del cuerpo técnico— tiene que construirse de forma conjunta, con criterio compartido y con la claridad de que el Madrid no puede permitirse otro año en blanco. La plantilla es demasiado buena para eso. Los jugadores son demasiado grandes para seguir desperdiciando temporadas.

El verano blanco empieza hoy. Y esta vez, las decisiones no pueden esperar a julio.

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