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·2 de febrero de 2026
El madridismo estalla tras la situación del Real Madrid: 'Es una vergüenza'

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El Real Madrid atraviesa uno de esos momentos incómodos que no se explican solo con números. Los resultados no terminan de convencer, el juego no fluye y, lo más preocupante para la afición, la actitud de varios jugadores genera dudas partido tras partido. La sensación general es que el equipo compite por inercia, no por convicción.
En el Santiago Bernabéu se percibe un ambiente extraño, tenso. La grada ya no disimula su malestar y cada error se castiga con murmullos que van creciendo. No es solo una mala racha: es la impresión de que el equipo no transmite ambición ni hambre competitiva, algo que en este club siempre ha sido innegociable.
El último encuentro frente al Rayo Vallecano fue el reflejo perfecto del momento actual. El Real Madrid logró la victoria, sí, pero lo hizo en el último suspiro y gracias a un penalti que evitó un tropiezo mayor. El resultado no calmó a la afición; al contrario, encendió aún más la indignación.
La situación del Madrid | Getty Images
Durante el partido se escucharon pitadas claras dirigidas a varios futbolistas. Cada pérdida de balón, cada gesto de apatía, aumentaba la frustración en la grada. Ganar así, sufriendo hasta el último segundo ante un rival inferior sobre el papel, no encaja con las expectativas de un club acostumbrado a dominar.
Las redes sociales y los alrededores del estadio fueron un hervidero tras el encuentro. El mensaje se repitió sin filtros: “Es una vergüenza”. Los aficionados no señalan solo el resultado, sino la falta de intensidad, de compromiso y de orgullo que perciben en el equipo.
Muchos consideran que varios jugadores no están dando el nivel exigido y que la actitud sobre el césped es inaceptable. La crítica no nace del capricho, sino del cansancio acumulado. El madridismo acepta perder, pero no entiende competir sin alma.
Pese al enfado, la afición no pierde del todo la esperanza. Existe la sensación de que el Real Madrid aún está a tiempo de reaccionar si se toman decisiones valientes. Cambios tácticos, ajustes en el once e incluso movimientos internos parecen inevitables si se quiere reconducir la situación.
El madridismo espera respuestas, no discursos. Quiere ver un equipo comprometido, intenso y reconocible. Porque en el Bernabéu la memoria es larga y la exigencia máxima y cuando eso no se cumple, la grada lo deja claro: la paciencia tiene un límite.








































