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Un 10 Puro

·22 de junio de 2026

El mejor del mundo juega en el Inter Miami: Messi domina el planeta y se queda con el trono

Imagen del artículo:El mejor del mundo juega en el Inter Miami: Messi domina el planeta y se queda con el trono

No podía ser de penalti. No podía ser de penalti el gol que convirtiera a Lionel Messi, en solitario, en el máximo goleador en la historia de los Mundiales (18). El 10 argentino tuvo la chance de establecer el récord al 9', tras una falta en el área sobre Lautaro Martínez, pero su mal cobro terminó con el balón por fuera de los tres palos.

Tuvo que pasar media hora para que, después de un tramo de juego dubitativo, Argentina se soltara en ataque. Thiago Almada hiló una jugada en la frontal, abrió para Medina y el lateral devolvió la pelota cerca del corazón del área. Podía Almada armar el remate, pero dejó pasar el balón para seguir armando una jugada maravillosa y que apareciera Messi completamente desmarcado. Como por justicia poética, por obra del destino, Messi completó la hazaña mundialista con su gol más habitual; llegada a la frontal y disparo al primer palo. Pasarán los años y el rosarino, sin importar cuántas canas cuente, seguirá castigando desde esa acción.


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No le bastó con uno y tuvo que buscar el segundo. En el último minuto del tiempo agregado, en un contraataque que terminó en varios disparos bloqueados, Paredes le cedió el balón y él, como el mejor del mundo que es, se tomó el tiempo para lanzar un par de fintas, pasearse cerca del área chica y lanzar un disparo que superó las piernas de los cinco defensores que intentaban bloquearlo.

El ex del Barça está a un nivel pletórico. Ha marcado gol en sus últimos seis partidos en Mundiales y en el de 2026 ya lleva cinco, lo que lo deja en la cima de la clasificación. Los cinco tantos que ha marcado su selección son de su autoría. Más allá de los goles, desde el juego sigue demostrándose capaz de competir y sobresalir por encima de todos. A sus 38 años, está firmando quizás el mejor Mundial de su carrera. Es hasta cómica la superioridad del jugador del Inter Miami.

La selección revolucionaria

Nadie en el mundo juega como la selección argentina. Esto es fútbol y son incontables los obstáculos que los pueden separar del bicampeonato, pero el mal juego no es uno de ellos. En un fútbol automatizado, donde casi todos los equipos -sobre todo en Europa- juegan más o menos igual, la Albiceleste es rebeldía pura, y eso la convierte en incuestionables candidatas.

Los de Scaloni no tuvieron su mejor tarde contra Austria. De hecho, durante varios tramos tuvieron que ceder la pelota y atrincherarse cerca del 'Dibu' Martínez. Pero es que tienen secuencias de juego irreproducibles para cualquier otra escuadra.

La 'Scaloneta' es revolucionaria por antonomasia. Mientras el fútbol insiste en el posicionalismo y la rigidez del sistema, Argentina solo da una orden: júntense y jueguen. Fieles a "La Nuestra", ese estilo de juego centenario de los potreros argentinos, la actual campeona del mundo acerca a sus futbolistas más talentosos y mueve el balón de forma hipnótica.

Con un muy fino Messi como eje, Argentina encuentra a otros protagonistas de muchísimo tacto, como Enzo, Mac Allister o Almada. Es un equipo lleno de enganches, de jugadores que juegan, que disfrutan con el balón. Aunque la presión austriaca impidió que dominaran de principio a fin, cuando pudieron conectarse bordaron el fútbol y descolocaron a su rival a partir de su capacidad para, a través de los pases en corto, cambiar de ritmo y plantarse en área contraria en pocos segundos.

A esto se junta una intensidad -y talento- defensiva que blinda al equipo. Austria vivió muchos minutos merodeando la portería sudamericana, pero los centrales repelieron cualquier intento de superarlos. El 'Cuti' Romero y Lisandro Martínez, dos de los mejores centrales del mundo, cumplieron con nota; Después entró Nicolás Otamendi, guerrero de mil batallas, y no desentonó. Además, al sistema defensivo aportan piezas como los laterales, Molina y Medina, y un mediocampo muy comprometido atrás. Como consecuencia, pese a amasar mucha posesión, los europeos apenas generaron ocasiones de peligro real.

Almada acalla a los críticos

Thiago Almada llegó al Mundial como la pieza más cuestionada del once. Su mala temporada en el Atlético de Madrid provocó críticas ya no solo a su titularidad, sino a su convocatoria. Sin embargo, la confianza de Lionel Scaloni se ha mantenido intacta y el futbolista de 25 años ha respondido con creces.

Almada fue de suma importancia en la fase final de las Eliminatorias y el cuerpo técnico le ha dado más peso a eso que su rendimiento más reciente. No tuvo un gran debut ante Argelia, pero contra Austria mostró el porqué sigue estando entre los favoritos del entrenador.

Su asociación con Messi vale oro. Se entiende de maravilla con el 10 y éste lo busca continuamente para romper el muro defensivo rival. Tiene una capacidad especial para juntar al equipo y habla el mismo lenguaje futbolístico que sus compañeros, encaja en estilo rebelde de los argentinos.

Salió después de cumplirse la hora de partido, pero antes fue muy importante para la victoria de los suyos. Aunque empezaba por banda izquierda, pasaba más tiempo por carriles centrales, y desde allí tejió varias jugadas de mucho peligro; una de ellas terminó en el primer gol de Messi. Incluso estuvo cerca de asistir a Enzo Fernández, con un taconazo que le despejó toda la frontal al mediocampista que quiere el Real Madrid, pero el disparo se terminó estrellando en un defensor.

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