Madrid-Barcelona.com
·5 de enero de 2026
El nuevo Thibaut Courtois manda un mensaje muy claro a Andriy Lunin y al Real Madrid

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Hablar de la portería del Real Madrid es hablar de seguridad y ese concepto tiene nombre propio: Thibaut Courtois. El belga sigue siendo una pieza clave en el esquema del equipo, un guardián que transmite calma incluso en los momentos de máxima presión. Su liderazgo va más allá de las paradas: ordena, manda y sostiene al bloque defensivo.
Cada vez que vuelve a ponerse los guantes, el Madrid recupera una sensación difícil de explicar. Thibaut Courtois no solo ataja balones, también intimida a los rivales. Su presencia marca diferencias y explica por qué el club sigue confiando plenamente en él como titular indiscutible.
Sin embargo, el paso del tiempo no se detiene. Thibaut Courtois ya supera la treintena y en el Real Madrid saben que la portería es una posición que debe planificarse con antelación. No se trata de una urgencia, sino de una previsión lógica en un club que siempre piensa a medio y largo plazo.
Courtois, clave en el Madrid | Getty Images
Por eso, en Valdebebas se observa con atención el relevo generacional. La idea es clara: asegurar el futuro sin alterar el presente. Y en ese equilibrio entra en juego la figura del segundo portero y, sobre todo, la irrupción de nuevos talentos formados en casa.
El primero en esa ecuación es Andriy Lunin. El ucraniano ha cumplido cuando ha tenido minutos y ha demostrado estar preparado para asumir responsabilidades. Su rol como segunda opción es sólido, aunque su futuro sigue rodeado de incógnitas.
Lunin sabe que cada partido es un examen. Tiene nivel para competir, pero también es consciente de que el Real Madrid no se conforma con lo correcto. La exigencia es máxima y la competencia no entiende de jerarquías pasadas.
Y aquí aparece el nombre que empieza a resonar con fuerza: Fran González. El guardameta del Castilla está firmando actuaciones sobresalientes, mostrando reflejos, personalidad y una madurez impropia de su edad. En el club ya lo ven como algo más que una promesa.
Fran no habla, actúa, cada parada es un mensaje directo a Lunin y a la dirección deportiva. La competencia está servida y el futuro se construye desde abajo. El Real Madrid toma nota, porque cuando un portero llama a la puerta así, suele ser para quedarse.









































