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·21 de agosto de 2026

El polvorín del Rayo Vallecano estalla en Butarque: exilio, lesiones y guerra total

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El empate ante el Alavés deja la peor entrada franjirroja en años, la grave lesión de Batalla y una rebelión del vestuario

El traslado forzoso del Rayo Vallecano al Estadio Municipal de Butarque para medirse al Deportivo Alavés no solo dejó al descubierto la grave parálisis institucional que atraviesa la entidad, sino que desencadenó una jornada fatídica en lo deportivo, lo social y lo organizativo. Tras el veto de la Comunidad de Madrid a abrir el Estadio de Vallecas por deficiencias administrativas y la posterior negativa de LaLiga a aplazar el encuentro, el club franjirrojo firmó un amargo empate (1-1) en un escenario desolado. Con apenas 4.280 espectadores en la grada —más del 70% del aforo vacío a causa del boicot promovido por las peñas y Bukaneros—, el choque registró la peor asistencia del equipo madrileño desde las restricciones de la pandemia. La noche, además, dejó un peaje físico dramático con las lesiones de Isi Palazón y Augusto Batalla.

El colapso de Butarque y la batalla cruzada con las instituciones

La previa del encuentro en el feudo leganense estuvo marcada por el cruce de acusaciones entre la cúpula franjirroja y las autoridades competentes. A pie de campo, el vicepresidente del Rayo Vallecano, José María Sarda, salió al paso para defender la gestión del club asegurando que "el estadio está en condiciones perfectas para jugar" y que "se les ha presentado la documentación en tiempo y forma, pero ellos, porque están retardados en hacer el estudio, no nos han dejado jugar". Sarda lamentó que el Gobierno regional continúe sin autorizar la apertura de Vallecas por deficiencias que el club da por subsanadas, insistiendo en que "el Rayo ha puesto a disposición de la Comunidad absolutamente todo lo que nos ha pedido". En la misma línea de indignación, el presidente Raúl Martín Presa trasladó en privado al periodista Roberto Gómez su malestar tras la negativa de LaLiga a suspender el choque, dejando una reflexión lapidaria: “Da la impresión de que lo que quieren es que bajemos a Segunda”.


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Este clima de tensión institucional se trasladó de inmediato a unas gradas desangeladas que escenificaron el profundo divorcio entre la masa social y la directiva. La cifra de 4.280 espectadores supuso un desplome histórico —superando incluso los 5.335 asistentes registrados en la anterior visita franjirroja a Butarque frente al Atlético de Madrid— y convirtió las tribunas en una protesta abierta. Los aficionados que decidieron acudir no dudaron en dirigirse a la zona de autoridades antes del pitido inicial para dedicar una intensa pitada al palco, acompañada de pañoladas y de un cántico unánime que retumbó en todo el recinto: "Presa, vete ya".

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Cuerpo arbitral junto a capitanes en el inicio de partido con un fondo donde se ven asientos vacíos. Fuente: Rayo Vallecano

La estampa de un estadio vacío en más de dos terceras partes del aforo confirmó el éxito de la convocatoria de boicot impulsada por la federación de peñas rayistas, que rehusaron desplazarse fuera de Vallecas. El malestar social evidenció que el problema va mucho más allá de un contratiempo logístico puntual. Con la afición dividida entre la protesta activa en la grada y la huelga en sus domicilios, la entidad arranca el curso sumida en su crisis de identidad más aguda de la última década.

La rebelión de la plantilla, las explicaciones de Beñat y la estocada de Trejo

En rueda de prensa y ante los micrófonos de DAZN, Beñat San José analizó a fondo el impacto anímico y deportivo de la situación. "Nunca he puesto como excusa ningún factor externo, pero perder el apoyo de tu afición es tremendo; es un triple esfuerzo que tenemos que hacer todos", reconoció el preparador vasco, quien añadió un ruego directo: "Pido, por favor, que el próximo partido en casa juguemos en Vallecas. Vallecas lleno tiene que ser un plus de energía que estoy deseando sentir". San José quiso mostrar una postura de empatía absoluta hacia la grada: "Agradecer de corazón a todos los que han venido y toda la comprensión para los que no han estado. Les entendemos y tienen todo mi apoyo. He sentido un bonito ambiente hoy; no quiero pensar lo que sería Vallecas". En lo futbolístico, el entrenador lamentó la falta de fortuna y las lesiones que condicionaron el choque: "Hemos hecho un partido completo ante un rival muy difícil. Nos falta que no tengamos partidos tan accidentados: penaltis, goles anulados, lesiones... Afecta a nivel mental, pero estoy orgulloso de mis jugadores porque están muy enfocados".

El vestuario se alineó públicamente con esta postura y mostró su agotamiento por la inestabilidad que rodea al club. En la entrevista para DAZN, Sergio Camello admitió sin tapujos que "es una bola de nieve que va creciendo cada año. Vallecas es nuestra casa, estamos agotados y esto no nos ayuda, nos distancia a todos". El delantero recordó que "esta plantilla ha dado todo por ponernos de lado de la afición. Somos una plantilla humilde que creemos en la justicia y creemos que ahora no se está cumpliendo". Por su parte, Fran Pérez explicó que "queremos jugar en Vallecas, con nuestra gente, y jugar aquí no nos beneficia. Pero a los que no han venido les decimos que entendemos la situación y que ojalá se solucione pronto". A estas voces se sumó el análisis técnico de Quique Sánchez Flores, preparador rival, quien elogió el tanto rayista admitiendo que "ha sido una gran jugada de Camello; se fue de tres jugadores y le tiró la pelota a un lado al portero en una genialidad que no preveíamos y que cambió el escenario".

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Sergio Camello, autor del gol del club rayista. Fuente: Rayo Vallecano

No obstante, el golpe mediático más contundente lo asestó el excapitán e ídolo franjirrojo Óscar Trejo mediante una dura carta publicada en sus redes sociales. "Ya no se puede más. No pueden seguir jugando con la integridad y la confianza de la gente después de 15 años. No pueden seguir mintiendo de una forma que resulta más que evidente", arrancó el argentino, dirigiéndose directamente a Martín Presa y a su junta directiva. Trejo denunció que "hay un límite, y ese límite se ha cruzado hace tiempo. Por respeto a todos los que han trabajado, luchado y dejado parte de su vida por este equipo, lo más digno es que den un paso al lado y salgan del club de una vez. Dejen que el club pueda crecer, recuperar sus valores y volver a ser lo que siempre representó: un equipo humilde, trabajador y de barrio". La leyenda rayista concluyó con un mensaje tajante: "El club no es de unos pocos. El club es de su gente. Y su gente ya no puede más y no los aguanta más".

El calvario deportivo sobre el césped y la patata caliente en la portería

En el plano estrictamente futbolístico, el desarrollo del partido ante el Alavés resultó nefasto para los intereses tácticos de Beñat San José. El técnico vio cómo a los 17 minutos de juego su referente ofensivo, Isi Palazón, se retiraba tras sufrir molestias en el cuádriceps de su pierna izquierda al intentar despejar un balón, señalando al salir que "mañana en las pruebas lo sabremos" a la espera del diagnóstico definitivo. A pesar del contratiempo, el Rayo logró adelantarse en el marcador gracias al destello individual de Camello. Aun así, Beñat tuvo que lamentar los desajustes posteriores en el manejo de la ventaja: "El gol suyo ha sido un despiste nuestro. Hay que apoyar, pero el otro día ya nos pasó y tenemos que corregirlo. Nos falta acoplar esas sinergias de tener el balón cuando empiezas por delante en el marcador".

La desgracia se cebó definitivamente con el bando franjirrojo en el minuto 65 durante una acción defensiva de máximo riesgo. Augusto Batalla salvó un mano a mano providencial ante Boyé para evitar el tanto visitante, pero quedó tendido sobre el césped entre intensos gestos de dolor antes de abandonar el campo en camilla hacia el hospital, provocando la preocupación inmediata de compañeros como Fran Pérez, quien deseó tras el choque que "ojalá no sea nada". Sin embargo, las pruebas médicas confirmaron posteriormente una fractura de tibia que obligará al guardameta argentino a permanecer fuera del césped entre tres y seis meses, despidiéndose prácticamente de lo que resta de 2026. Esta retirada forzosa agotó de golpe las ventanas de cambios del Rayo, un factor que el propio Camello admitió como decisivo: "Las lesiones de Augusto e Isi hacen que en el minuto 60 tengamos que morir en el campo los que estábamos. Nos han faltado piernas, es normal". En la misma línea, San José confirmó que "al quedarnos sin cambios se nota al final físicamente. Los dos cambios forzados nos han pasado factura en los últimos minutos cuando el Alavés tenía gente que es pelotera".

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Dani Cárdenas, único portero disponible del primer equipo acualmente. Fuente: Rayo Vallecano

El pitido final dejó un amargo punto en el casillero y una auténtica patata caliente sobre la mesa de la dirección deportiva de cara al mercado de fichajes. Con Batalla en la enfermería durante un periodo prolongado, Dani Cárdenas queda como el único guardameta disponible de la primera plantilla con ficha inscrita. Ante este escenario, la dirección deportiva deberá decidir de manera urgente en los próximos días si acude al mercado de fichajes en busca de un refuerzo bajo palos, recupera e inscribe a Morro (actualmente sin ficha) o recurre de forma definitiva al joven canterano Adrián Molina para tapar la brecha en la portería.

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