El rayismo alarga el sueño europeo | OneFootball

El rayismo alarga el sueño europeo | OneFootball

In partnership with

Yahoo sports
Icon: Offsider

Offsider

·20 de marzo de 2026

El rayismo alarga el sueño europeo

Imagen del artículo:El rayismo alarga el sueño europeo

La hinchada franjirroja firma una noche histórica en un ejemplo perfecto de como animar a tu equipo en las malas

Perdóname por no dejarte, por quererte y haberte querido… Dulce Castigo. La canción de la mítica banda gallega Los Suaves se coló en Vallecas para regalar la introducción al éxtasis. Una vez más, el barrio y su gente respondieron, pero no como un día cualquiera, no. La noche del 19 de marzo se recordará por siempre. Casi 15.000 almas decidieron, sin comunicarse de forma previa, juntarse para ser el jugador número 12. No solo fueron uno más. Si aplicamos los términos baloncestísticos, son el MVP del choque ante el Samsunspor. Gritos, saltos, cánticos, golpes, ruidos adornaron una derrota llena de color, felicidad y un ejemplo de resistencia ante la adversidad.

Unión total

El 1-3 de la ida experimentó en el plantel de Íñigo Pérez un debate interno en el que no están acostumbrados de gestionar. Seguramente, en las mentes de los futbolistas apareció la pregunta de ¿Vamos a por el partido o con gestionar la ventaja bastará? El Rayo Vallecano mereció marcar. Las ocasiones de Jorge de Frutos, el buen arranque de Isi Palazón en el segundo tiempo, pero anoche, no fue la mejor versión del Rayo Vallecano. Ojo, no es una crítica. El Pacha Espino ya avisó: «Nos pesan las piernas, pero el corazón y la ilusión puede con todo». Por momentos, la eliminatoria se pensó que estaba resuelta. Sí, Okan Koçuk colaboró para que piense así. El portero del Samsunspor sostuvo el asunto. Una mano dura a Jorge de Frutos y otra parada acrobática a Isi. El cancerbero de 30 años, con 7 intervenciones, evitó que el envite fuera plácido.


OneFootball Videos


Imagen del artículo:El rayismo alarga el sueño europeo

Los jugadores del Rayo Vallecano, dando la vuelta al campo para agradecer el apoyo de sus aficionados

Una cosa no quita a la otra. El equipo de Thorsten Fink fue valiente, igualó el choque en muchos tramos y supo dar el golpe. En esa igualdad, hubo tramos donde tanto los jugadores como la afición, veían que ‘estaba hecho’. En un mood normal, Vallecas se resarció de la mala imagen del lunes ante el Levante UD, donde algunos jóvenes aficionados de la Franja cantaron a los granotas «A Segunda». Un gesto que informó la cuenta Terreno Rayista y que, asimismo, varios de los presentes comentaron por las redes sociales para condenar el cántico mencionado. Había ganas de reivindicar los valores del barrio y sí, se hizo. Fueron gigantes, colosos ante un destino que se pudo haber complicado.

Sin opción a la duda

En el minuto 65, Cherif Ndiaye marca para poner el 0-1 en el electrónico. En el global de la eliminatoria, el tema se pone 3-2, aún a favor del Rayo Vallecano. ¿La realidad? Que un gol del Samsunspor enviaba el partido a la prórroga. Pero en ningún momento se sintió el caos. No hubo miedos ni temores. Al contrario, el rayismo entendió que era el preciso instante donde había que sostener a los suyos. Donde en otros campos hubiera corrido el run run o un silencio que hubiera empezado a resonar con fuerza, en el Estadio de Vallecas no existió el pánico. Puede ser la ilusión, puede ser la filosofía de esta gente o puede ser la marcha de Óscar Trejo a final de temporada.

Por poder ser, es posible que hasta cualquier razonamiento entre en una macedonia que solo pueda entender el rayista. La verdad es que desde aquel 24 de mayo, Íñigo Pérez ha generado una fe ciega en toda la comunidad franjirroja. Ya puede caerse el club madrileño a cachos, que todos creen que se puede ganar la Conference League desde el minuto 0.

Con un videomarcador de otra época, con el 0-1 en contra, el barrio se unió en un acto de entrega para empujar hasta el final a una plantilla que intentó buscar el empate más por corazón que por fútbol, pero que sintió el apoyo incondicional de ellos. El servidor que escribe estas líneas sintió el ambiente del estadio desde el televisor, mientras trabajaba. Cuando esa sensación existe, es de valorar. No me quiero imaginar como lo vivieron los presentes en el campo. Esto es grandeza, no tiene otro nombre. En un recinto que se cae, donde los excrementos de las palomas así como el polvo domina el aspecto habitual del mismo, el hincha pone el colorido a un estadio atrapado en el tiempo, pero que está latiendo más fuerte que nunca gracias al rayismo que se dejó la piel en Segunda B y en Segunda.

No, no es una simple reunión de un distrito, al contrario. Es una familia que capta el mensaje a la primera. Anoche se cumplió con aquel lema que marca a esta casa: «Aquí se viene a animar al Rayo, no a ver a ganar al Rayo». Se hizo con creces.

Locura en vivo y en directo

En la realización transmitida por Movistar, algunos alucinarían. La Franja está a un gol de entrar en el miedo escénico, pero para nada se dio opción a ese escenario. Si rebobinas la transmisión, verás que hay gente saltando, golpeando a la valla, o dejándose la voz por dar un empuje final. No había otra, todos querían los cuartos de final sí o sí. No sé si será una de las mejores noches de la historia del Rayo Vallecano, pero sí estoy convencido de que, cuando las cosas vuelvan a ir mal, por alguna razón, se recordará. Porque en la derrota, se mostró un ejemplo de lo que realmente debe ser una afición, es decir, animar hasta el final y, si hay crispación, se deja para el post partido tomando unas cervezas o volviendo triste a casa.

Imagen del artículo:El rayismo alarga el sueño europeo

Óscar Trejo, manteado por sus compañeros a finalizar el partido ante el Samsunspor

Lo mejor de todo este humilde y, a su vez, cardiaco concierto es la reacción de los jugadores tras el pitido final. Lo primero que hacen es mirar a ellos o a sus familiares. Dan las gracias con la emoción de sus ojos. ¿En qué campo de la UEFA Europa League o de la Conference League los jugadores dan una vuelta completa al campo para agradecer a todos los presentes su esfuerzo por animar en un jueves laborable? Este grupo de futbolistas ha bebido de los valores de un barrio que, automáticamente, después de agradecer a los rayistas, mantean a Óscar Trejo para desatar una atronadora ovación al cántico de Treeejoooo, Treejoooo. De verdad, de tener conocimiento de dicho contexto, parece más una final que un simple encuentro de octavos de final.

La dulce despedida

Para rematar el asunto, el fair play también tuvo su acto de presencia. Los jugadores del Samsunspor salieron ovacionados por los rayistas, un gesto que agradecieron de corazón. Además, a la salida del campo, hubo un hermanamiento entre aficiones. El rayismo despidió a los Reyes del Norte en un día del padre donde muchos aficionados de esta entidad humilde del fútbol turco no olvidarán. Valentía, Coraje y Nobleza. El ADN del rayismo relució en un fútbol que roza el elitismo en muchas regiones del planeta. Desde luego que, si ser aficionado del Rayo Vallecano es un castigo, sí… se puede decir que es dulce, un dulce y precioso castigo. 68 días para levantar el título en Leipzig. La cuenta atrás es una realidad.

Ver detalles de la publicación