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La Galerna

·12 de febrero de 2026

El Real Madrid y la UEFA acuerdan cambiar el fútbol

Imagen del artículo:El Real Madrid y la UEFA acuerdan cambiar el fútbol

El comunicado llegó a media tarde y, en una lectura rápida, pareció lo que horas después solo los más cerriles mantenían: una claudicación, un acta de rendición. Sí, el Madrid abandonaba la Superliga, pero un repaso más detallado de lo expuesto en el comunicado deparaba una interpretación  muy diferente.

El texto era tan críptico como solo pueden serlo los acuerdos de paz, a veces casi ininteligibles en su afán por no proyectar nada ni remotamente parecido, para ninguna de las partes, a una humillación. No había uno terminado de arquear las cejas y musitar “no es lo que parece” cuando idéntico comunicado (idéntico, palabra a palabra, coma a coma) era hecho público por la UEFA. No era una rendición.


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Era un armisticio final, sin vuelta atrás, sin vencedores ni vencidos pero con gran parte de los puntos de A22 (la Superliga) siendo satisfechos como resultado de la fortísima posición negociadora del Madrid gracias a la sentencia del TSJE que en su día puso fin al monopolio de la UEFA. Sentencia cuyo logro solo cabe atribuir al empeño personal de un hombre, Florentino Pérez, quien de esta forma, en el día de ayer, y esta es la sorpresa demoledora que aguardaba tras la esquina del comunicado, logró el propósito más ambicioso de los muchos que ha albergado: cambiar el fútbol.

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La Superliga moría, sí, pero solo del modo en que mueren las tesis para convertirse en síntesis, y la síntesis es, a veces, la única solución al inmovilismo.

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Acuerdo entre quiénes

Lo primero que llama la atención es el enunciado de las partes implicadas en el acuerdo. Por una parte, la UEFA y la EFC. Por otra, el Real Madrid, con reconocimiento, pues, de un rango como interlocutor idéntico al de las otras partes implicadas. Hay ecos de 1955, cuando UEFA y Real Madrid, mano a mano, diseñaron la Copa de Europa. Ahora, entre ambos, la han refundado, como se entiende si uno sigue leyendo el texto, por lo demás escueto porque aún no se han revelado los detalles. Sé que se revelarán, y que entre otras cosas conformarán un nuevo marco que incluirá lo siguiente:

Mérito deportivo

Se anuncia que la nueva competición “respetará el principio del mérito deportivo”, cosa que la última versión de Unify League, más avanzada en este terreno que la inicial, ya consagraba. Nadie pretendía ya, a estas alturas, un fútbol elitista regido por otra cosa que los méritos contraídas por los participantes. Falta por saber si los criterios de clasificación para Champions League seguirán exclusivamente vinculados a los logros en las ligas locales o si, por contra, la competición tendrá algún grado de retroalimentación, es decir, si avanzando hasta cierto punto de las rondas europeas  se asegurarán los contendientes la participación del año siguiente, con posibles ascensos y descensos entre las diferentes competiciones continentales.

Fair Play

Lo siguiente que leemos, si continuamos avanzando, es la palabra “sostenibilidad”, lo que en la jerga de los grandes clubes debe leerse en términos de Fair Play financiero. Los clubes solo podrán gastar en función de lo que ingresen a través del desarrollo de su propia actividad. Se acabaron los megafichajes en serie de los petroclubes sin el menor grado de control respecto a la procedencia de los fondos. Es un triunfo mayúsculo de los clubes históricos en relación a los nuevos ricos del fútbol, y este logro tiene lugar merced (insistimos) a la implacable posición negociadora conseguida por Florentino a raíz de la sentencia antimonopolio de la UEFA del TSJE, en virtud de la cual el Madrid reclamaba daños y perjuicios, en cuantía desorbitante, a la propia UEFA. El club blanco se ha sentado en la mesa de negociación en una posición legítimamente intimidante sin la que no se habría avanzado en esta materia tan crucial, eterno caballo de batalla del patriarca vikingo.

Streaming

La palabra clave del comunicado aparece de pronto, cuando no se la espera, de manera casi chocante al principio, hasta que uno entiende a qué se refiere: TECNOLOGÍA. Estamos ante el eje central de lo que va a ser el nuevo fútbol.

Florentino ha logrado por fin hacer valer su visión, una concepción del espectáculo del fútbol que estaba destinada a caer por su propio peso. Y ya ha caído.

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Ahí fuera hay una audiencia de millones y millones de espectadores potenciales, en los cinco continentes, a los que el fútbol europeo, absurdamente, mantiene ajenos al espectáculo. El fútbol europeo está renunciando voluntariamente (pero ya no, esa es la noticia) al negocio inimaginablemente lucrativo que supone el hacer llegar la competición, vía streaming, a ese niño de Mozambique que luce con emoción la camiseta del Liverpool, o a ese viejo de Tegucigalpa que ama al Real Madrid pero no ve sus partidos porque no puede permitírselo. No se trata solo de satisfacer esa ilusión de millones de seres humanos, que también, sino de los ingentes ingresos de publicidad que tal desarrollo va a suponer para los protagonistas del espectáculo, o sea, los clubes. Ahora esos millones y millones de aficionados podrán ver cumplido su sueño a través de una simple conexión a internet. El fútbol será gratis o muy barato, porque lo pagarán los ingresos publicitarios generados a través de firmas ávidas de llegar a una audiencia mucho más masiva de lo que nadie jamás haya podido concebir. Habrá un Netflix del fútbol, probablemente la propia plataforma Unify, que permitirá el acceso a los partidos a precios incomparablemente más reducidos.

A nadie se escapa que los derechos de los partidos están ya entregados por contrato a diferentes operadores y a unos cuantos años vista, pero el volumen de negocio que se va a producir a través del streaming convierten esta variable en casi insignificante. Quizá haya que esperar a que se extingan esos contratos para que el nuevo “fútbol de Netflix” eche a rodar, o quizá el negocio dé incluso para indemnizarles por lo no cumplido y comenzar la nueva y fascinante andadura.

Nos encontramos ante el eje central de la nueva concepción de esta industria. Sorprende que no se haya concluido antes que este nuevo contexto es infinitamente mejor para todas las partes implicadas. Florentino ha logrado al fin convencer al fútbol de que es el nuevo e inexcusable capítulo a escribir.

Resolución de la disputa legal

Como decíamos, todo esto se logra gracias a la posición negociadora que le otorgaba a Florentino la sentencia del TSJE, conseguida por medio de su empeño personal, y la consiguiente posibilidad de reclamar daños y perjuicios por cuantías impensables. Pues bien, el Madrid renuncia expresamente al ejercicio de ese derecho, pero atención, solo en tanto en cuanto se cumplan los puntos anteriores de manera fehaciente, o sea, como dice el texto, “una vez que se implemente un acuerdo definitivo”.

Es un éxito absoluto de Florentino, justo en aquello que algunos vendían (¡incluso venden aún!) como un fracaso ominoso. La Superliga ha muerto, sí, por la sencilla razón de que ya no hace falta. Como instrumento de negociación para el logro de un nuevo fútbol, la Superliga ha sido una herramienta radicalmente triunfal.

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